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Escamotecar, Extable
ContraPedia ContraPedia
28 octubre 2010
Sección: Sección: Listas, Y CONTRAPEDIA
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Escamotecar

Aunque cada vez más en desuso debido a la creciente implantación de códigos de barras, los compradores solían aprovechar los errores de los supermercados en la asignación de precios a sus mercancías.

Un verbo cuya acción significa tomar ventaja de las equivocaciones en la colocación de etiquetas de precios y que hacen que los productos puedan ser adquiridos a precios significativamente más bajos que los reales.

Escamotecar, sin duda, incluye de manera burda parte de la fonética para hacer referencia a las etiquetas de precio en las que el elemento humano intervenía de manera más directa.

El caso tipo de escamotecar es el descubrimiento de una mercancía con un precio menor al esperado, mucho menor, a tal nivel menor que no existe la menor duda en la mente del comprador de que se trata de una equivocación de la tienda; por ejemplo, un coñac con las letras XO y que un empleado con dislexia pudo pensar que se trataba de un mezcal de OaXaca.

Obviamente el cliente reacciona con toda la lógica económica del asunto y adquiere varias botellas, lo que hacen un par de compradores más, lo que manda una señal muy extraña a la administración de la tienda que se pregunta cómo es posible que se vendan el mismo día tres cajas de un producto tan caro, lo que de inmediato es corregido.

Como se dijo, la tecnología de la actualidad impide estas oportunidades de compra pues los códigos de barras hacen que los precios sean controlados centralmente, sin depender ya de los empleados que colocaban las etiquetas de precios en cada uno de los productos. Sin embargo, la tecnología, desde luego, no es garantía absoluta de carencia de errores de este tipo, pues no ha podido haber independencia total del factor humano.

La compañía LoDoTec, fabricante de equipos de cómputo personal, ha clasificado en tres tipos los principales componentes del procesador central, y que son:

(1) el hard-ware, es decir, los aparatos físicos como las unidades de memoria, la pantalla, el teclado, el disco duro y demás;

(2) el soft-ware, que es equivalente a la serie de programas que contienen las instrucciones que hacen que los componentes físicos hagan las tareas asignadas; y

(3) el naco-ware, que se refiere al elemento netamente humano y que es el más sujeto a errores.

De esto es posible concluir que si bien no es posible ya escamotecar al menudeo, sí podemos predecir el escenario apocalíptico de un error central en el que todas las botellas de un cierto licor reciban un precio más bajo en todas las tiendas a nivel nacional, lo que obviamente representaría una pérdida sustancialmente mayor.

Más aún, es obvio que la tecnología existente está lejos de representar el mejor de los mundos, lo que contradice a la economía clásica que predice la supervivencia de los productos mejores en opinión de los consumidores.

Es un escenario terrible pero cierto que los programas y el soft-ware en general pueden contener errores o bugs imposibles de detectar y que creen errores graves en los usos asignados; esa tecnología, por un mero accidente, puede convertirse en el estándar más aceptado, de manera que nadie detecta el error pues la mayoría obtienen resultados iguales y, en un desastre universal, son mal calculadas las cifras de todos los reactores atómicos del mundo, o bien todas las cartas escritas en todas las empresas dan mala información.

Por otro lado, la tecnología que nos provee de herramientas que nunca soñamos ha permitido que salga el yo-diseñador que todos tenemos dentro y en las presentaciones de negocios se usen iconos que un niño de primaria rechazaría, además de colores descartados por los pintores más ingenuos o naive. Porque, después de todo, el hecho de comprar un programa de diseño gráfico no es sustituto de los estudios que para eso se realizan.

Extable

Combinando las palabras exterior y cables, los extables son los cables de todos tipos que se encuentran a la vista en casas y oficinas, cuando ellos podrían permanecer ocultos y que así dan una apariencia desordenada y mala.

El caso más representativo de los extables es el ocasionado por las computadoras colocadas en escritorios y cuyos cables permanecen a la vista dando vueltas y enrollados unos sobre otros en un panorama de desbarajuste, caos y anarquía.

Aunque algunos escritorios poseen agujeros que persiguen ocultar los extables, esos esfuerzos están muy lejanos del éxito.

Lo mismo que sucede en las oficinas, acontece en muchos hogares, en los que modificaciones posteriores obligan a tener cables a la vista, lo que es desde luego, un empeoramiento de la decoración hogareña típica. Es notable que aún existiendo cables de varios colores, los maestros electricistas insistan en usar colores de alto contraste que hacen aún más notorios a los extables.

Al parecer, la única posibilidad de solución a este moderno problema está en los avances de la tecnología para usar menos cables, más decorativos, o incluso ir al 100% de uso de sistemas inalámbricos.

Por contraposición, desde luego, el incable es aquél que permanece oculto a la vista, realizando su función sin necesidad de llamar la atención y en un actitud humilde y desinteresada.

Estos términos fueron por primera vez usados posiblemente en una pequeña cabaña localizada en las cercanías del lago Assinica, Quebec, hacia 1941, por parte de su propietario, J.B. Chivas.

Cuenta la leyenda que Chivas construyó esa cabaña aprovechando la facilidad de contar con electricidad proveniente de un pueblo cercano, pero por motivos desconocidos olvidó colocar instalaciones eléctricas dentro del baño, de lo que se dio cuenta una vez finalizada la construcción; esto lo obligó a colocar un cable que llevara el fluido eléctrico de la sala hasta el baño y sin poder ocultar el cable de esta conexión, como lo había hecho con el resto de las instalaciones.

La tienda local, para colmo de males, no pudo conseguir para Chivas un cable color madera que pasara desapercibido; únicamente consiguió un cable de color verde muy brillante que tuvo que ser empleado sin remedio dada la gravedad del problema. Efectivamente, era grave el problema, pues Chivas varias veces antes, apremiado por inevitables necesidades fisiológicas, por carecer de luz, cometió el error de salir al exterior de la cabaña en lugar de entrar la baño.

Todas las veces que cometió ese error tuvo la desfortuna de encontrarse con un oso que tomó como ofensa personal la descarga de feces que hacía Chivas, atacándolo sin piedad. Quiso Chivas remediar el problema usando un bacín que vaciaba por la ventana aprovechando la luz de su recámara, lo que funcionó muy bien hasta que el mismo oso tuvo conocimiento de esto cuando le cayeron encima los restos que Chivas arrojó una cierta noche.

El único remedio de fondo era colocar ese cable, lo que efectivamente remedió el problema nocturno pero afeó la cabaña. Sobre éstas y otras meditaciones, Chivas publicó sus memorias, obra que fue fríamente recibida por la crítica, pero que dejó a la posteridad esta palabra.

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La colección completa de palabras nuevas y personajes ficticios, se encuentra en ContraPeso.info: ContraPedia. Quizá le interese sonreír un poco con la descripción de una cultura antigua, la de los Temitas.

ContraPedia tiene un antecedente en los 80, cuando fueron publicadas una serie de propuestas de palabras y personajes que no existían. Eran muy breves. Esta versión respeta la idea original, jamás publicada antes, con textos más amplios.





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