Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Escepticismo y Agnosticismo
Leonardo Girondella Mora
27 abril 2010
Sección: EDUCACION, RELIGION, Sección: Asuntos
Catalogado en:


A pesar de que la realidad muestra a diario evidencia en contra, los seres humanos tienen una cualidad natural —ellos pueden pensar. Tienen la capacidad de razonar y ésa cualidad es lo que los separa del resto de los animales. La capacidad misma de reconocer la existencia de actos idiotas significa que los humanos pueden reconocer actos inteligentes.

En todo esto hay un par de términos que deben definirse y examinarse —porque los dos vienen en versión “idiota”, pero también en versión “razonable”.

Escepticismo

En general el escepticismo en su definición aceptada es una posición personal de duda y sospecha —generalmente dirigida a la verdad y la posibilidad de encontrar algo verdadero. Es una especie de desconfianza y suspicacia mental.

• El escepticismo es tonto cuando se convierte en una posición permanente personal que manda a la sospecha y desconfianza de todo conocimiento —significaría que en nada puede creerse y que por tanto, la capacidad racional humana es inútil: todo lo que conocemos es irrelevante y no vale esfuerzo alguno el tratar de razonar.

La versión idiota del escepticismo viene en varias posibles gradaciones —un escéptico absoluto y extremo afirma sencillamente que no existe la verdad, que nada es verdadero, que la búsqueda de la verdad es fútil porque ella no existe. El escéptico más moderado afirmaría que la verdad puede existir, pero que los seres humanos no tienen la capacidad para conocerla.

• El escepticismo es sano cuando expresa dudas o sospechas legítimas que admiten la posibilidad de resolverlas —admite la posibilidad de encontrar información verídica y verdadera que ahora se juzga no tener.

La diferencia de las posiciones tal vez pueda ejemplificarse en la investigación de un asesinato, como se hace en la serie CSI en la televisión —un escéptico extremo diría que no vale la pena realizar investigación alguna porque la verdad de encontrar un asesino no existe; un escéptico moderado diría que tampoco vale la pena investigar porque aunque exista un asesino en verdad, la mente humana no tiene la capacidad de encontrarlo. Y un escéptico sano diría que es posible encontrar al asesino si se obtiene la información necesaria y ella se sujeta a procesos de comprobación.

Agnosticismo

En una visión muy general, una posición agnóstica es la que sostiene que no se conoce lo suficiente sobre un tema como para tener una opinión razonable sobre él —mi nulo conocimiento sobre torres de destilación me fuerza a tener una posición agnóstica en ese terreno.

Es una especie de reconocimiento —humilde o modesto— de ignorancia sobre un tema y por eso, algo aconsejable de poseer en los casos en los que aplique.

Pero, el agnosticismo es un término usado casi siempre en relación a cuestiones religiosas, concretamente en lo que se refiere a la existencia de Dios. Un agnóstico, en el sentido más conocido, es alguien que no niega la existencia de Dios y tampoco la afirma —se limita a decir que no sabe si Dios existe (un ateo es muy diferente, pues niega la existencia de Dios).

Pero si se toma al agnosticismo como una posición general, y no necesariamente religiosa, se entiende como una forma de pensar que dice que no sabe y que por eso no puede negar algo, ni afirmarlo. Simplemente desconoce, que es un ignorante al respecto. No es una posición mala, al contrario —es un reconocimiento de una verdad, la de no saber de algo lo suficiente como para opinar.

Un agnóstico en sentido general puede ser ejemplificado en una situación muy cotidiana —le diría a un amigo que sufre de gripe que no sabe lo suficiente de medicina como para recomendarle remedios médicos. En cambio un no-agnóstico daría varias recomendaciones médicas, a pesar de no ser doctor.

Pero el agnosticismo sano visto hasta ahora, tiene también una versión idiota —la de escudarse, en toda ocasión en la ignorancia, para evitar pensar, llegando a tener la consecuencia práctica de anular la posibilidad de encontrar la verdad.

En el caso de la investigación de un asesinato en la serie CSI de la televisión, un agnóstico sano diría que aún no sabe quién es el asesino y que nada puede opinar aún al respecto, al menos hasta que no se examinen las evidencias —pero un agnóstico idiota diría que jamás estará en posibilidad de opinar quien es el asesino.

El peligro de la pereza y la evasión

De lo anterior, es posible concluir un peligro latente en las versiones tontas del escepticismo y del agnosticismo —el de evadir el esfuerzo de razonamiento y búsqueda de evidencias que lleven a la obtención de conclusiones válidas.

Sherlock Holmes, el famoso detective, no habría podido lograr solucionar sus casos de haber sido víctima de escepticismo o agnosticismo tontos —se habría limitado a escuchar la descripción de los casos de sus clientes para al terminar decirles que su caso no tiene solución porque nada puede saberse.

Lo mismo le hubiera sucedido al doctor House en la serie de televisión —ningún paciente hubiera sanado, porque las causas de sus males son imposible de conocer, por pereza personal o por incapacidad humana.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras