Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Esos Chicos y Sus Crisis
Eduardo García Gaspar
8 junio 2010
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
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La noticia fue pequeña y humilde en cuanto a su efecto en el todo. Y sin embargo, es imposible de medir la importancia que tiene para ilustrar, con un hecho real, la pérdida del sentido común en nuestros tiempos de televisión. Todo sucede en uno de los estados de México.

En Nuevo León, donde el gobernador es del PRI, sucedió algo curioso. Uno de los sectores de ese partido recibió dinero del gobierno, es decir, de los ciudadanos. Todo lo que el gobierno hizo es tomar dinero de la gente y, en este caso darle una parte a una organización que se conoce como CNC.

Curioso es que la CNC es parte del PRI y por tanto, resulta que los impuestos de la gente fueron tomados por el PRI para dárselos a sí mismos. Fascinante. Según el subsecretario de gobierno del estado, la CNC les pidió dinero para alquilar autobuses e ir a la Ciudad de México. En ese lugar participarían en una demostración que pide que se frenen las alzas de los precios de bienes básicos.

Fueron alquilados doce autobuses y pagados por ellos más de 300 mil pesos. No es una cifra grande, pero lo que es inmenso es la situación que describe. Cuando al subsecretario se le preguntó sobre el asunto, dijo que el gobierno ayuda a todos, sean de cualquier partido, religión, o asociación. Fue una buena oportunidad para quedarse callado, pero la perdió. Aseveró, además, que seguirá haciendo cosas similares.

La situación es en sí misma minúscula, la cantidad no es de consideración, pero lo que llega a ser pantagruélico es la falta de sentido común en los gobernantes. Se ha dicho, con buena evidencia, que el poder embrutece, pero hechos como éste quizá puedan usarse para demostrar que también enloquece.

Pongamos un poco de inteligencia al asunto. Usted trabaja, se gana la vida con esfuerzo y tiene un ingreso que le permite vivir razonablemente bien. Parte de ese ingreso se va en impuestos, que son la única fuente de ingreso posible de los gobiernos (sus deudas son impuestos futuros). Llega ese dinero al gobierno y usted espera que se use con cuidado y esmero.

Es una expectativa razonable. Por ejemplo, usted esperaría que se usara en un mejor servicio de policía, de tribunales. Esperaría que hubiera mejor pavimento, mejor alumbrado público. No son expectativas irreales, al contrario. Pero resulta que no, que una parte del dinero que usted pagó se usa para darlo a quien lo pide por alguna razón alocada.

En este caso, la CNC, una organización campesina, parte del PRI, tiene una idea: ir a la capital del país y hacer una demostración en contra de aumentos de precios de bienes básicos (en un momento en el que la inflación no es un problema). La CNC pide dinero al gobierno y éste se lo da.

Es un dinero que podía haberse usado en cosas más útiles para todos. La mente más primitiva y menos entrenada en decisiones de negocios, hubiera decidido dedicar esa suma de dinero a pavimentar unos pocos metros cuadrados de una calle, o a colocar nombres de calles. Se necesita una total carencia de sentido común para darlo a alguien que necesita autobuses para una protesta en la capital.

Esa pérdida del sentido común representa una oportunidad de negocio para muchos. Lo de la CNC es un ejemplo. Podría una ONG ir con el subsecretario y pedir fondos para los que sea que esa organización quiera, quizá colocar peces en un parque. Esta es la pérdida de la razón: bienes que son de usted y míos se usan para propósitos personales, no públicos.

Insisto en mi punto y que creo que bien vale una segunda opinión: la cantidad desperdiciada es pequeña y la situación irrelevante, pero lo que alcanza niveles colosales es la estupidez que existe en las decisiones gubernamentales. Y sí, estupidez es una palabra fuerte, que no uso a la ligera. Es real. Existe. La conocemos. La padecemos.

Lo que me lleva a otro punto escasamente explorado. ¿Pondría usted más recursos en manos de esos gobernantes? ¿Les daría más responsabilidades? La respuesta es la natural. Sólo un loco lo podría hacer. Poner más recursos y darles más responsabilidades sería un acto de igual estupidez.

Pero eso es lo que sucede y se propone con toda seriedad por parte de quienes proponen mayor protagonismo estatal, como la ONU, la CEPAL y muchos otros. Es lo mismo que sucede en Venezuela y en cantidad de naciones: los chicos que nos trajeron las crisis económicas quieren más dinero y más responsabilidades.

Post Scriptum

El Banco de México reportó el 9 de junio de 2010:

“En mayo de 2010 el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró una baja de 0.63 por ciento. Este resultado fue consecuencia de una caída en el índice no subyacente del INPC, producto de reducciones en las cotizaciones de los siguientes bienes y servicios: tarifas eléctricas por el inicio del programa de verano cálido;1 algunas hortalizas; y, gas doméstico (en su componente de gas natural).2 Con este resultado, la inflación general anual se ubicó en 3.92 por ciento, lo que implicó una disminución de 0.35 puntos porcentuales respecto al dato reportado el mes previo.”


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