Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Esto es el Colmo: un Síndrome
Eduardo García Gaspar
9 septiembre 2010
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Para unos es una situación psicológica curiosa. Para otros, una paradoja fascinante. Se llama síndrome de Estocolmo, lo que me lleva a apuntar otra curiosidad, el síndrome de esto-es-el-colmo. Me explico.

El síndrome de Estocolmo es una expresión que describe una situación extraña en una persona que es rehén de otra y en lugar de rechazarla, tiene hacia su captor sentimientos positivos. En algunas películas esto se ha ilustrado con la mujer cautiva enamorada de su secuestrador.

La reacción normal esperada sería la del rehén teniendo sentimientos negativos hacia quien le ha privado de la libertad.

Ese síndrome muestra una reacción opuesta a la lógica, cuyo nombre deriva de un suceso en Estocolmo. Durante un robo en esa ciudad, los rehenes tuvieron esa reacción, la de sentirse atraídos por sus apresadores. A tal punto que los defendieron posteriormente. Llama la atención esa reacción opuesta a la esperada o normal.

Pero hay otra reacción extraña que quiero exponer aquí y que bien vale una segunda opinión. La llamaré síndrome de esto-es-el-colmo. Para describirlo explícitamente, uso el caso de una persona con la que he conversado en varias ocasiones sobre política. Ella manifiesta dos opiniones muy claras.

La primera de ellas es una queja constante hacia las autoridades. Se lamenta consistentemente de su mal desempeño, de lo mal que realiza sus tareas. Para él, el gobierno está formado por una mayoría de incapaces, corruptos que sólo buscan tener más poder. Con frecuencia en cada una de sus quejas, él usa esa expresión, “esto es el colmo”. Es claro que se siente una especie de rehén de un gobierno incapaz.

No conozco a persona alguna que sea más crítica de su gobierno y sus gobernantes. No deja de tener muy buenos puntos, muy razonables. Pero lo que llama la atención es esa sistemática crítica al gobierno: desde la mala calidad del pavimento hasta la bancarrota de los sistemas de seguridad social, pasando por la educación pública, los impuestos y muchas cosas más.

Lo que llama la atención es que en adición a esa crítica devastadora que hace de los gobiernos de todas partes, él tiene otra opinión que sostiene con igual vehemencia. Cree y está muy convencido de que el gobierno debe intervenir para resolver problemas del país. Piensa él que el gobierno, por ejemplo, debe prohibir la fabricación de alimentos chatarra y controlar tasas de interés.

Cree que el gobierno debe regular las utilidades de las empresas, controlar precios y que es correcto que el estado sea propietario de empresas estratégicas. Apoya la idea de imponer multas a quien no use el cinturón de seguridad y ha propuesto un impuesto especial a terrenos baldíos.

La paradoja es realmente llamativa y la contradicción de opiniones que la persona sufre simplemente no es percibida por él. No se da cuenta que es incongruente querer que el gobierno se haga cargo de más cosas si al mismo tiempo piensa que el gobierno es la más ineficiente y mala de las instituciones.

Ese es precisamente el síndrome de esto-es-el-colmo. Lo sufre una persona que opina que el gobierno es quien peor desempeño tiene y al mismo tiempo propone que el gobierno crezca y se haga cargo de más funciones y responsabilidades. Muy similar al otro síndrome que hace que el rehén admire a su captor.

Y hasta digno de estudio resultaría este síndrome de esto-es-el-colmo. No es esa persona la única que lo sufre. Mucho me temo que el síndrome sea muy generalizado entre el electorado de muchos países. Quizá usted conoce a varios que lo sufren. Recuerdo un libro que leí hace tiempo.

Estaba escrito por un político, de los considerados intelectuales de moda en su momento. En toda su obra manifestaba esas dos opiniones simultáneamente. Contenía una larga lista de errores y fallas gubernamentales para terminar recomendando que el gobierno debía intervenir más en la sociedad, con más funciones y responsabilidades.

Todo lo que puede hacerse es apuntar que existe algo que puede ser llamado así, síndrome de esto-es-el-colmo, y que es digno de estudio por la incongruencia que representa.

Hay algo de masoquismo en esto. Se admira y se desea que tenga más atribuciones y poder la institución en la que, al mismo tiempo, menos se confía y que se juzga de menor calidad. No lo entiendo, no encuentro justificación. Todo lo que puede hacerse en reportarla como una realidad que merece un estudio.

¿Cómo pedir que los terrenos baldíos paguen más impuestos si al mismo tiempo se piensa que los impuestos sólo alimentan la corrupción?

Post Scriptum

Unas horas antes de programas la publicación de esta columna escuché los comentarios de una personalidad de los noticieros en radio. Es una persona que consistentemente expresa opiniones muy críticas del gobierno mexicano, en verdad muy críticas… pero hoy se quejó de que en México la tasa impositiva es muy baja y debía ser elevada.

No se entiende querer que tenga más dinero el gobierno, menos dinero el ciudadano, yal mismo tiempo pensar que el gobierno es una institución muy poco confiable. En fin, otro caso del síndrome de esto-es-el-colmo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Esto es el Colmo: un Síndrome”
  1. Dra. Bernal Dijo:

    Saludos.

    Le aseguro que cualquier amloísta entiende a la perfección tanta incongruencia.





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