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Ética Más Que Eficiencia
Selección de ContraPeso.info
27 enero 2010
Sección: ETICA, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta un texto del Padre Tadeusz Pacholczyk.

En su intento por defender la más noble de las causas, es decir, la vida de los más débiles y los que bebés en gestación, muchas personas pro vida bien intencionadas recurren a veces, sin darse cuenta, a argumentos imprecisos o insuficientes.

En cuanto al debate sobre las células madre humanas, por ejemplo, es común encontrar manifestaciones como éstas:

La experimentación con células madre de embriones está mal porque ya existen nuevos tratamientos médicos a base de células madre adultas exclusivamente, no embrionarias.  Todos los tratamientos que han tenido éxito hasta el momento han sido aquellos con células madre adultas, mientras que las células madre embrionarias no han producido todavía ninguna cura.

Las células madre adultas funcionan,  las embrionarias no, y seguir trabajando en algo que no funciona significa desperdiciar recursos.  Por lo tanto, los científicos harían bien en dejar su euforia sobre las células madre embrionarias  pues todas las únicas curas reales han sido con células madre adultas.

Argumentos como estos tienen varias debilidades.

Primero, parecen presuponer que el único indicador de “éxito” de los tratamientos con células madre embrionarias está en los beneficios que aporten a los pacientes con ciertas enfermedades o padecimientos.

A este razonamiento los científicos pueden responder que existen muchas otras razones para experimentar con células madre de embriones.  Por ejemplo, investigaciones de esta naturaleza son definitivamente valiosas pues arrojan más luz sobre los mecanismos celulares subyacentes en el desarrollo de un organismo, proporcionando así claves importantes en cuanto a cómo se forma un animal a partir de una célula inicial llamada cigoto.

Por otra parte, el trabajo científico que recurre a células embrionarias no humanas (por ejemplo de ratones, ratas o monos) puede responder a estas interrogantes de una forma responsable y que desde luego merece ser financiada y promovida.  Este tipo de investigación no presenta conflicto ético y es, de hecho, loable.

En segundo lugar, el argumento de que las células madre adultas sí están ayudando a los pacientes mientras las embrionarias no  —y que por lo tanto trabajar con las adultas es “más ético”— pareciera que reduce el debate sobre la ética de usar células madre a una simple determinación de lo que “funciona mejor” o es “más eficiente”.

Sin embargo, el hecho es que los problemas éticos tienen poco o nada que ver con la eficiencia científica pero sí,  y mucho, con que los científicos transgreden y destruyen seres humanos en desarrollo (en fase embrionaria) para obtener sus células madre.

Por otra parte, quizá es sólo cuestión de tiempo antes que las curas con células madre de embriones se conviertan ya en una realidad.  Tal vez pronto nos sorprendan titulares noticiosos anunciando dramáticos “éxitos”, como por ejemplo un trasplante de células madre embrionarias que permite ya a los diabéticos dejar atrás las inyecciones de insulina, o a los pacientes paralíticos caminar.

Un “éxito” así, sin embargo, no cambiaría en nada las objeciones morales a la destrucción de embriones  ni convertiría en aceptable un acto que es en sí moralmente malo, aunque sí haría más poderosa la tentación de cruzar esa objetiva frontera ética.

Puesto simple y llanamente: aunque todas las enfermedades humanas conocidas pudiesen curarse ya mediante la explotación (y por lo tanto la muerte) de un solo embrión humano, esto nunca sería ético.

No podemos optar por el mal para hacer posible el bien, ni podemos transgredir líneas éticas hasta el grado de desconocer la sagrada humanidad del embrión, esa pequeña creatura que todos y cada uno de nosotros fuimos en algún momento de nuestra vida. Tratar a nuestros congéneres, por más pequeños que estén, como medios y no como fines, viola sus derechos humanos más elementales.

De hecho,  dar muerte directa a otros humanos, pequeños y embrionarios o ancianos y en fase final de su vida, se conoce propiamente como un mal intrínseco, lo cual significa que en cualquier circunstancia está mal, y no debiera ser una opción de acto humano.  Los males intrínsecos nunca admiten excepciones.

Una vez que reconocemos concretamente el carácter inmoral de una acción prohibida sin excepciones por una norma, el único acto éticamente aceptable es cumplir con los requisitos de la ley moral y alejarnos de las acciones que la misma prohibe.

El bioeticista Paul Ramsey lo plantea muy bien al decir que, cuando de ética se trata,  cualquier persona de conciencia recta llega inevitablemente a la conclusión de que “Hay cosas que quizá nunca debiésemos hacer.  Las cosas buenas que el hombre hace sólo logran su plenitud por las cosas que se niega a hacer”.

Como científicos, negarnos a destruir embriones humanos no implica necesariamente estar en contra de la ciencia en sí misma, sino solamente  oponernos a la ciencia contraria a la ética, aquella ciencia que, como las inversiones financieras y la medicina carentes de ética, daña invariablemente a la sociedad.

La buena ciencia es necesariamente una ciencia ética; jamás debe reducirse a una mera ciencia “eficiente”, dedicada a  “resolver problemas” a costa de los demás.

Quienes nos esforzamos por salvaguardar la vida humana  debemos examinar cuidadosamente nuestras premisas cuando aboguemos por una ciencia ética.  Así evitaremos caer en presuposiciones débiles o cuestionables que podrían quitarle solidez a nuestros argumentos.

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El Padre Tadeusz Pacholczyk hizo su doctorado en neurociencias en la Universidad de Yale y su trabajo post-doctoral en la Universidad de Harvard. Es Sacerdote para la Diócesis de Fall River, Massachusetts, y se desempeña como Director de Educación en el Centro Nacional Católico de Bioética en Philadelphia, que nos otorga el permiso de reproducción. La traducción de sus columnas es de María Elena Rodríguez.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “Ética Más Que Eficiencia”
  1. José Luís Samper Dijo:

    Así es. Con frecuencia se utilizar dudosas razones de hecho para apoyar temas que son de derecho o deber, lo cual es un error.





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