Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Explicando al Socialismo
Leonardo Girondella Mora
1 noviembre 2010
Sección: Sección: Asuntos, SOCIALISMO
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Una persona de opiniones liberales comparada con una persona de opiniones socialistas pueden ser muy fácilmente identificadas en circunstancias concretas —como, por ejemplo, la reforma de salud en los EEUU:

• El liberal apoya la libertad personal, lo que le hace defender mercados libres de interferencia gubernamental, con una conclusión sencilla: se opone a la reforma de salud de Obama porque gracias a ella el gobierno regula un mercado que podía permanecer libre de interferencia estatal.

• El socialista apoya la intervención estatal, no la libertad individual, lo que le hace llegar a una conclusión obvia: apoya la reforma a la salud de Obama porque ella permite al gobierno intervenir en un mercado que ya no sería libre.

¿Es ésa reforma al sistema de salud una medida socialista? Por supuesto, en su más pura expresión —ella obliga a las personas a acciones que no realizarían en el caso de tener un mercado libre. Escandalizarse por calificar de socialista a esa medida y sentirse insultado por ello, es extraño porque efectivamente lo es.

Hacer transparente el tema es de utilidad para comprender los sucesos, como el de la reforma de salud fomentada por Obama, pero también otras medidas similares, que tienen como común denominador la expansión de la interferencia estatal en la economía.

De lo anterior parto para explorar la inclinación al socialismo de dos grupos de personas, los políticos y los ciudadanos.

• Los políticos o gobernantes, propongo, tienen una inclinación natural al socialismo porque ello representa una expansión de su poder. Quienes gobiernan lo hacen porque sostienen la idea de que el gobierno hace mucho bien a la sociedad y que para hacer más bien, el gobierno debe tener más poderes.

La inercia mental del gobernante, además, le hace realizar actos en beneficio propio, lo que le hace expandir presupuestos y funciones —volviéndose así más importante.

• Los ciudadanos comunes —eso que puede quizá llamarse la opinión pública—, propongo, tienen la responsabilidad final de tener o no un gobierno que crezca y expanda su poder. Si los ciudadanos llegan a entender que la libertad es el gran valor político por defender, los políticos verán frenada en algo su inercia socialista.

Pero sí los ciudadanos no comprenden las consecuencias de la expansión del gobierno, ellos apresurarán el ritmo de crecimiento del gobierno y, por ende, más y más medidas socialistas —como en la generalidad de Europa.

Mi idea central es enfatizar la importancia de la opinión pública como un freno a la inercia socialista de todo gobernante: un pueblo ilustrado en las bondades de su libertad será exitoso frenando los siempre presentes intereses de los gobernantes para expandir su poder. Pero si la gente no ha sido educada en la libertad, sucederá lo opuesto.

En este terreno creo pertinente señalar un fenómeno de estos tiempos: la exageración de la democracia convertida en un valor sustituto de la libertad, lo que ha dado ocasión el establecimiento de regímenes de gobiernos ilimitados creyendo que están justificados por ser democráticos —que es lo que sucede en Venezuela, Colombia, Ecuador, Nicaragua, Argentina, México y otras partes, notablemente en Europa.

Es posible aventurar ya una hipótesis sensata: donde los gobiernos han expandido sus funciones y poderes, ello se debe en buena parte a una confusión en la opinión pública —la confusión de creer que lo que debe defenderse es la democracia, cuando lo que debe defenderse es la libertad.

Apunto otra confusión de la opinión pública: la desmedida importancia que da a la igualdad colocándola por encima de la libertad. Cuando la igualdad es el primer valor defendido, casi por definición se desea la intervención estatal como ejecutora de esa igualdad en todos los ciudadanos. Por el contrario, cuando la libertad es el primer valor, casi por definición se desea la limitación del poder estatal.

Y finalmente, señalo la influencia que en la opinión pública tienen las escuelas, las universidades, los intelectuales y los medios de comunicación —actuando de dos maneras negativas: ignorando la importancia de la libertad o bien, sosteniendo ideas que apoyan la expansión gubernamental.

Todo lo que he hecho es apuntar la importancia de la opinión pública como impedimento a la expansión gubernamental y defensa de la libertad, apuntando tres variables significativas que obstaculizan la comprensión de la libertad como el gran valor a defender por parte de los ciudadanos.

Y con ello llego a una conclusión: la expansión del socialismo en muchos países no se debe a su superioridad, ni en resultados ni en filosofía —el éxito del socialismo lo explica el interés personal del gobernante y un medio ambiente intelectual que no considera a la libertad como su valor central.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



2 Comentarios en “Explicando al Socialismo”
  1. Corina Dijo:

    Estoy de acuerdo con todo esto sobre el Socialismo, y tambien ¿desde cuándo el Socialismo es la respuesta para que la gente alcance un mejor nivel de vida?, es todo lo contrario. En los paises Socialistas solo viven bien los que estan en el Gobierno, o sea de los que cuidan que el pueblo siga bajo la bota Socialista.

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