Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Falta un Elemento
Leonardo Girondella Mora
16 abril 2010
Sección: DERECHOS, ESCUELAS, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


Las nuevas teorías y propuestas tienen más probabilidad de convertirse en populares si toman palabras conocidas y las redefinen —así se logrará aprobar sin gran conciencia de ello, la redefinición propuesta. Así sea la más alocada.

Un ejemplo de eso es el término “tolerancia” —que ahora exploro tomando citas de uno de los libros de texto usados en la educación secundaria en México. Quiero pedir al lector que se vea lo que sigue como un diálogo con la autora del libro.

Mi primera pregunta es directa —¿qué es la tolerancia? Ella responde diciéndome lo que no es. No es mal comienzo.

“Algunas personas piensan que tolerancia significa soportar, aguantar a quienes son diferentes o a las personas con las que no se está de acuerdo, pero ésta es una idea incorrecta”.

No estoy de acuerdo con ella. Tolerancia significa eso mismo precisamente, el soportar y sufrir la existencia de personas con las que no se está de acuerdo en algo. Si no existiera molestia por alguna diferencia, ya no habría necesidad de hablar de tolerancia.

Ahora le pido que expanda su respuesta y me diga ahora qué sí es la tolerancia. Ella me responde así:

“Para ser tolerante se requiere reconocer la existencia de otras personas con dignidad y derechos, estar dispuestos a escuchar sus argumentos, comprenderse a sí mismo, valorarse y hacer de lado el sentimiento de superioridad”.

Lo que ella dice aquí es razonable y apunta a una mejor respuesta: ser tolerante es soportar o sufrir a otros con quienes no se está de acuerdo en parte por reconocer que son personas de igual dignidad —pero aún así, falta un elemento vital.

Y añado que reconocer dignidad en otros no es tanto tolerancia como buena educación y deseos de usar la razón —tolerancia es  al final de cuentas, soportar que ella tenga una opinión que difiere mucho de la mía sin que yo trate de hacer otra cosa que expresar mi desacuerdo de manera razonable, que es el elemento que a ella le falta: la reacción personal ante la molestia propia.

Ahora le pido que expanda más su idea sobre la tolerancia y ella dice:

“Una persona tolerante puede dialogar, participar en debates plurales y tomar acuerdos, ya que entiende que existen varias perspectivas y formas de ver el mundo… es abierta, flexible, razonable e inteligente, es capaz de cambiar su perspectiva e incorporar las razones y propuestas de los demás a la suya”.

La respuesta insiste en lo anterior, una redefinición inadecuada de tolerancia. Poder dialogar civilizadamente y entrar en debates no es tolerancia propiamente —es simplemente querer usar la razón y escuchar a otros que pueden o no tener opiniones con las que esté de acuerdo. Cambiar de opinión tampoco es tolerancia, sino aceptar que la razón puede hacer cambiar las opiniones propias. Ya es muy notable que en sus ideas falta un elemento esencial.

Ahora le solicito a la autora, para aclarar las cosas, que me diga qué es la intolerancia —quizá viendo el opuesto las cosas se aclaren. Ella me contesta:

“… son intolerantes las personas que no aceptan la validez de otras opiniones”.

Le respondo que estoy en desacuerdo con ella —no aceptar la validez de la opinión ajena es un simple desacuerdo de opiniones y no por definición intolerancia. Validez significa que algo es firme y aceptable, una opinión sustentada razonablemente. Por lo que negar la validez de una opinión no es ser intolerante, al contrario, es el inicio de una discusión que puede ser prometedora dependiendo del elemento que le falta.

¿Sería yo en automático un intolerante porque no acepto que su opinión sea válida? No lo creo y apunto un error serio que ella tiene: si ser intolerante es igual a no aceptar la validez de todas las opiniones ajenas se llegaría al absurdo nivel de no iniciar ningún intercambio de ideas como éste. Ella me acusaría de intolerante y yo a ella por no aceptar la validez de las opiniones del otro. No tiene sentido.

Ahora le pido que prosiga con lo que ella piensa es una persona intolerante —me responde:

“[son intolerantes los que] que se molestan cuando alguien piensa o se comporta de manera distinta a sus expectativas”.

No, tampoco estoy de acuerdo —cuando me molesta una opinión o una conducta ajena no estoy siendo intolerante. Siento en este momento una molestia no pequeña porque la autora en un libro de texto redefine a la tolerancia de manera equivocada que es lo que me mueve a escribir esto exponiendo mis razones.

Si a ella le molesta lo aquí escrito, tampoco es ella intolerante —simplemente existe un desacuerdo y quien los tiene no puede ser acusado de intolerante. Lo que ha hecho ella es dejar una impresión errónea, la de que no aceptar la opinión ajena es intolerancia, lo que es absurdo. Nadie se libraría de ser calificado como intolerante —lo qus sucede por la falta del elemento vital que ella ignora.

Insisto y le pido de nuevo que me explique a la intolerancia, a lo que ella responde con:

“La intolerancia representa la negación de la diferencia, así como la necesidad de imponer la propia forma de pensar y de vivir…”

Esto está mejor y se parece un poco a lo que yo pienso. Una persona intolerante trata de usar otros medios distintos a la discusión razonada para imponer sus ideas y sí, hasta incluso negar esa diferencia de opiniones rehusando escuchar a los otros.

Sigo en mi insistencia —y le vuelvo a rogar que siga hablado de la intolerancia. Ella me responde que la intolerancia,

“… surge del miedo, de los prejuicios, de la inseguridad y de un sentimiento de superioridad, y, con frecuencia, desencadena distintos grados de violencia que, en casos extremos ha llevado a excluir o a exterminar a quienes no se ajustan a las expectativas de quienes tienen poder”.

Aquí le suplico que no exagere y que se detenga siquiera un momento. Dice ella que la intolerancia surge del miedo, de prejuicios y sentimientos de superioridad —pero la confusión que ella produce es la de ignorar el elemento que define a la tolerancia.

Examinando esa opinión sobre la tolerancia manifesté mi desacuerdo —el que traté de sustentar en este “diálogo” con un libro: la opinión de la autora adolece de falta de claridad, demasiadas ideas vagas, pero sobre todo de ignorar el elemento esencial de la tolerancia.

La tolerancia tiene su origen en la existencia de desacuerdos en opiniones o conductas, pero su esencia está en la reacción que las personas tienen, que es lo que ella olvida señalar explícitamente.

La esencia olvidada de la tolerancia está en la reacción de la persona ante un desacuerdo que le causa molestia y consiste en la decisión de cómo manifestar esa molestia dependiendo de las consecuencias que anticipe. Lo que la autora ha dicho sobre la tolerancia está en desacuerdo conmigo y me molesta que esa opinión se enseñe a mentes aún muy tiernas porque les llevará a actos erróneos.

Mi conducta no es nada más que la expresión razonada de un desacuerdo que considero trascendente. Pero ese desacuerdo puede ser solucionado de una manera intolerante si yo llegara a lograr la prohibición, por ley, de las opiniones de la autora. No lo hago porque las consecuencias de eso alterarían la libertad de expresión y serían aún más terribles.

Prefiero gozar de las ventajas de la libertad de expresión, aunque ellas produzcan situaciones con las que estoy en desacuerdo, como en este caso. Y esto sí es tolerancia: el no tomar medidas extremas contra opiniones ajenas porque hacerlo causaría más daño que el anularlas.

El elemento esencial que ella ignora es que la tolerancia se distingue de la intolerancia dependiendo de la reacción que la persona tenga frente a quien tiene opiniones o conductas con las que se está en desacuerdo. La autora ha propuesto una definición de un concepto que me parece errónea —seré tolerante si mantengo mi descuerdo sin que reaccione con violencia contra ella y seré intolerante si reacciono con violencia contra ella.

El elemento que le faltó es ése precisamente, el de la reacción de la persona ante el desacuerdo y la molestia que eso produce.

Post Scriptum

El libro citado es Conde, S. (2008). Formación Cívica y Ética II (3o. Secundaria). México: Ediciones Castillo, p. 101


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No hay comentarios en “Falta un Elemento”
  1. RenéGlez Dijo:

    La tolerancia es una actitud frente a lo que produce desacuerdo, dejando que persista o tratando de cambiarlo. Si trata de cambiar por medio de razonamientos, no es intolerancia y lo puede ser únicamente si existe un ataque a la otra persona, con el problema extra de definir qué es un ataque. El autor hizo un buen trabajo al apuntar los errores de una idea que está equivocada, pero su definición de tolerancia se quedó corta.





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