Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Fanatismo Religioso
Leonardo Girondella Mora
25 enero 2010
Sección: RELIGION, Sección: Asuntos
Catalogado en:


En Chiapas, México, hace días, hubo agresiones a familias evangélicas: en noviembre de 2009 autoridades locales expulsaron con violencia a familias. Entre los culpables de ésa y otras agresiones, se menciona también al EZLN y a católicos tradicionalistas que han destruido casas de indígenas evangélicos.

¿Producen violencia las religiones? Sucesos como los anteriores sugieren una respuesta afirmativa —pero no única. En realidad hay dos respuestas sobre el tema:

• La respuesta que afirma que las religiones frenan la violencia —y que por el contrario, las sociedades con escasas creencias religiosas son las más sujetas a la violencia.

• La otra respuesta es exactamente la opuesta —afirma que las creencias religiosas son las que producen violencia y que una sociedad sin religión sería pacífica.

Mi propósito es examinar analíticamente ambas respuestas —estableciendo la necesidad de algunas precisiones y proponiendo definiciones de violencia y fanatismo.

Analizar esas dos respuestas necesita precisar un término —concretamente, qué es violencia. Lo primero a hacer es retirar de allí el componente bélico (que traté en otra parte) y concentrarse en la violencia interna de una sociedad: crímenes y delitos, como asaltos, robos, asesinatos, violaciones, violencia doméstica y en general daños entre personas civiles.

La otra precisión a hacer es comprender el mecanismo o razonamiento que cada una de las dos respuestas utiliza para justificarse:

• Quienes afirman que las religiones reducen la violencia en una sociedad, creen que ello se debe a las religiones como fuente de mandatos morales sustentados en el respeto a los demás —los Diez Mandamientos, por ejemplo, contienen frenos al daño a terceros y quien los respeta no causaría  esa violencia como la reportada en Chiapas.

• Quienes afirmanlo opuesto, que las religiones fomentan la violencia en una sociedad, creen que ello se debe al fanatismo que afirman que las religiones causan —fanáticos que están dispuestos a todo y que aceptan dañar a quienes tienen otra religión como parte de sus deberes religiosos.

En las dos argumentaciones hay elementos de verdad y lógica, con lo que quiero apuntar la debilidad de afirmaciones que concluyen que prohibiendo las religiones se acabaría con la violencia —el razonamiento es equivocado por una razón, que es el punto central de lo que quiero aquí señalar.

El problema no es la religión en sí misma —a menos que se trate de una religión que en sus creencias contenga la legitimación de la violencia contra otros y la que difícilmente podría ser llamada religión. El problema es el fanatismo que pueden producir en la mente de algunas personas creencias de varios tipos, no sólo religiosas.

Llego así a otra precisión, la de fanatismo.

Una definición razonable de fanatismo es la posición personal de un nivel extremo de intolerancia que se sostiene en la creencia incondicional e irracional en alguna causa —estoy incluyendo en esto, por ejemplo, la postura de partidarios extremos de algún equipo deportivo.

Esta postura de intolerancia irracional puede ser producida por diversas causas, como la deportiva, pero también por causas políticas, o de otro tipo, incluyendo las religiosas.

Llego entonces a mi conclusión: atribuir a las religiones la causa de la violencia social resulta una exageración sesgada si no se incluye una variable intermedia, el fanatismo, y una variedad de causas que lo provocan, no sólo religiosas. Por consecuencia, la acusación de que las religiones son causa de violencia social es débil —mucho más precisa sería la afirmación de que el fanatismo, de muchos tipos, produce violencia en una sociedad.

Pero hace falta más, porque sería una exageración afirmar que todo o la mayor parte de la violencia en una sociedad es causada por el fanatismo —con gran dificultad podría explicarse el asalto a un banco como un acto de fanatismo, o el robo de un auto, o el secuestro de una persona, o la venta de drogas. Estas conductas serían mejor explicadas por otras variables, como la escasa probabilidad de captura, aprehensión y condena.

Con un detalle adicional —no hay duda de que mandatos religiosos, como la creencia en respetar al prójimo, son de ayuda en la prevención de actos criminales. No es una afirmación exagerada el decir, por tanto, que sí, que las creencias religiosas son un freno a la violencia en la sociedad, aunque en casos aislados de fanáticos, ellas la produzcan.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras