Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ganadores Hacen Historia
Eduardo García Gaspar
26 abril 2010
Sección: FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


El conferencista hablaba de la bomba y Hiroshima. Dio a los asistentes datos estimados de muertes posibles para las dos posibilidades, arrojarla o no, más otros datos militares. Su propósito era mostrar las dificultades de esta decisión y cómo la hubieran tomado los asistentes.

La discusión se puso interesante realmente… hasta que una de las personas echó a perder el ejercicio diciendo, “la historia la hacen los ganadores”. A partir de allí, todo se perdió. Un par de personas dijeron que era cierto y que no tenía caso discutir. Es muy notable ver cómo los clisés hacer perder oportunidades de pensar.

Examinemos esto de que los ganadores son los que hacen la historia. Otro clisé imposible de resistir para examinarlo de cerca.

Decir que los ganadores son los que hacen la historia es lo mismo que decir que no puede tenerse como cierto a ningún suceso histórico, de todos los que conocemos ninguno es fiable. Muy bien, pero esa afirmación es una aseveración histórica también y se niega a sí misma. Decir que ningún suceso histórico es confiable es igual a decir que tampoco es confiable decir eso.

Pero la cosa va más allá.

Si alguien dice que la historia la hacen los ganadores, la única manera de probar eso es que se conoce la versión de los perdedores, pues de lo contrario no podría demostrarse nada. Y, por tanto, sí se conoce la historia, diferentes lados de ella, lo que niega la afirmación hecha de que la historia la hacen los ganadores.

El clisé de que no hay historia sino la versión del ganador, tiene otro problema.

Presupone que los ganadores, por definición y siempre, narran mentiras que no merecen crédito alguno. Consecuentemente, quien estudia historia es parte de los ganadores porque la cree cierta. Todos los que aceptan algo del recuento histórico serían parte de los ganadores y totalmente imposibles de confiar por definición. El único posible de confiar es el que dice que nada es confiable, un absurdo.

Quien cree que la historia no puede ser confiada también está diciendo que sí puede dársele crédito. Lo que sucede es que no se da cuenta de su contradicción. Lo que está haciendo es colocar toda su confianza en su propia versión de la historia, lo que lógicamente lo pone del lado de los ganadores según su propia opinión, pero lo que niega.

Lo que he hecho es sucumbir a la tentación de examinar un clisé, otra excusa de la pereza mental. Quien no razona bien y se encuentra con un dato histórico que le choca, puede acudir a decir que es la historia de los ganadores y ya, el asunto de arregló sin necesidad de mostrar una sola prueba en contra.

La realidad es que sí hay datos históricos inexactos, que muchos han sido distorsionados, que la historia de muchos países ha sido tergiversada para servir intereses políticos. Pero saber esto es posible sólo por medio de la investigación histórica de evidencias, lo que significa que sí es posible tener ideas razonablemente exactas de historia. Una tarea difícil, pero no imposible.

Otra prueba en contra de quien dice que ninguna parte de la historia es posible de aceptar porque ella ha sido escrita por los ganadores, es el hacer explícita una hipótesis oculta. Se presupone sin base que el ganador es un mentiroso, que todos los que pertenecen al grupo ganador lo son sin remedio. Pueden serlo, pueden no serlo. Los diferentes recuentos históricos sobre Napoleón niegan eso.

Explico eso un poco más. La realidad de que existen varias versiones y recuentos de Napoleón, de la Independencia Mexicana, de muchas otras cosas del pasado, muestra que no existe una sola versión de la historia, sino varias y a veces contradictorias. Pero esto mismo es lo que se niega con la idea de que la historia la escriben los ganadores: presupone que hay una sola versión de ella y no varias.

Este clisé, como muchos otros, son prejuicios negativos y suelen ser usados por quien enfrenta algún dato que le incomoda, para rechazarlo. Si el dato se acomodara a sus ideas, seguramente lo aceptaría. En el caso que narro, el del conferencista y la decisión de arrojar o no la bomba en Japón, eso fue claro.

Esta persona se incomodó frente a la decisión y se salió del problema por medio de un clisé conocido que muchos toman como una verdad incuestionable. No lo es, y tiene una ventaja, la de evitar el esfuerzo de pensar… pero con un problema, para deshacerse del clisé es necesario pensar.

Post Scriptum

El conferencista era yo. Los sucesos ocurrieron hace varios años y el incidente me lo recordó la lectura de una parte de la obra de Budziszewski, J. (2008). Ask Me Anything 2: More Provocative Answers for College Students. NavPress, pp. 43 y ss.

Mi ambición al final es mostrar las terribles consecuencias de una creencia ilógica e imposible de sostener, que forma opiniones absurdas, como se mostró en Clisés: Una Colección y en La Tiranía de lo Obvio.

Los clisés, finalmente, no son empleados por las personas que carecen de educación, sino por las que tienen la suficiente como para haberlos escuchado y encontrado útiles a sus propósitos. Son como una especie de falacias, razonamientos erróneos, aceptados por demasiados.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Ganadores Hacen Historia”
  1. Jesus Dijo:

    En verdad que los clisés se han convertido en una buena arma para fortalecer la demagogia que los politicos en campaña van regando en su recorrido "Porque Chihuahua exige Resultados"





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