Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Gastar: Uso y Costumbre
Eduardo García Gaspar
19 noviembre 2010
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Va a ser un 25 por ciento del PIB mexicano. Esto equivale en días a 1.25 días de todo lo producido en el país (en una semana laboral de cinco días). Unos tres meses de los 365 días del año.

Hablo del presupuesto público federal mexicano de 2011. Eso es lo que va a gastar el gobierno. Veamos el dinamismo de ese gasto, que es lo que más vale para emitir una opinión sobre su monto. En los últimos años, desde el 2000, ha llegado a casi el doble, un 90 por ciento mayor.

Otra comparación fascinante es la de su tasa de crecimiento contra la del país. La economía mexicana en ese período ha crecido a una tasa promedio menor, que no llega al 2 por ciento. La tasa anual promedio de crecimiento del gasto federal es casi tres y media veces mayor (5.8%).

No es un fenómeno nuevo. Más bien es la tendencia general, eso que podría ser calificado como usos y costumbres de la burocracia: gastar a tasas mayores que las del desarrollo del país. Esas son las cifras de México, las de EEUU son aún más aterradoras.

Lo que creo que bien vale una segunda opinión no es el comentario sobre esas cifras, que ha sido señalado antes y que lo será después. Peor aún, cada año por estas fechas en México, suele repetirse el mismo evento, dentro de otros sucesos noticiosos que son parte del paisaje político al que uno se habitúa.

Lo que bien vale una segunda opinión es ver el bosque y no el árbol del año. Existe y es innegable, una tendencia marcada y clara de gastos gubernamentales proporcionalmente crecientes mayores al desempeño de la economía.

Esa es la regla y sólo tiene excepciones cuando llegan las crisis económicas que ese gasto crea.

Ayuda a entender esto el explicarlo en palabras llanas: el gobierno quita cada vez más recursos a las personas a las que gobierna. Lo que antes gastábamos usted y yo, según nuestra voluntad, es ahora menos que antes. Nuestras decisiones están siendo sustituidas con las decisiones de la burocracia.

¿Porqué? No es difícil de entender tampoco.

Vea usted al gobierno como un imán, como uno que no atrae hacía sí metales. Es otro tipo de imán, uno que atrae poder. Y como el dinero es una forma de poder, resulta casi una ley física que los gobiernos atraigan más recursos para gastar más y así tener más poder.

Esto tiene la ventaja de explicar las crisis económicas, que al final de cuentas, son producidas por excesos de poder. Cuando un gobierno no puede ya retirar más recursos de sus gobernados, tiene a su disposición otra posibilidad, la de incurrir en un déficit.

Las cantidades son desorbitadas: en los EEUU el déficit calculado para este año es de casi 11 por ciento de su PIB, una cantidad no vista en más de medio siglo.

Pero ver estas cifras corre el riesgo de perder la perspectiva de su significado. Debe entenderse que es pasión y delirio gubernamental el tener gastos crecientes, proporcionalmente mayores a los de la economía. El frenesí llega a tal punto que al no disponer de recursos suficientes para gastar más, la fiebre no cede y toma la forma de créditos: emisión de bonos de deuda gubernamental.

Pero el apetito es tal que nada lo satisface y así se llega al déficit: gastar más de lo que se tiene. Es, en verdad, una adicción incluso mayor que la del drogadicto. Un gobernante no puede serlo realmente si no gasta y una vez que prueba la poción tenderá a consumir más y más, hasta que llega ese punto culminante, el de una crisis económica nacional.

Usted puede echarle la culpa de las crisis a falta de regulación o a su exceso, a políticas monetarias fallidas, a crédito fácil, a lo que usted quiera, que al final de todo eso, en su fondo encontrará que todo nace en las neuronas de gobernantes que son presas de esa adicción y la llevan al extremo de último de un déficit insostenible.

Mi punto ha sido tratar de ir más allá de la noticia y del comentario estándar que suele hacerse cada vez que se habla de presupuestos gubernamentales de gasto. Hay lamentos sobre su monto, sobre su crecimiento y desproporción. Incluso se toman como alarmas futuras.

Pero no se entiende que es un problema de adicción por el poder y que esta enfermedad es un estado normal en la burocracia, parte de sus usos y costumbres.

Post Scriptum

Las cifras mexicanas fueron tomadas de E. Quintana (Grupo Reforma, 16 noviembre 2010).

Hay más material sobre el tema en ContraPeso.info: Finanzas Públicas. Donde es muy revelador, Costo de Gobierno.

El documento BBVA Gasto Público Laboral 2003 (PDF) es una prueba de que desde hace tiempo, se conoce el problema.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



2 Comentarios en “Gastar: Uso y Costumbre”
  1. Corina Dijo:

    … Hasta cuando la gente seguira ciega con respecto de los Gobernantes. Pues ahi esta el caso de Europa su economia es un desastre, pero pidieron el cambio y ahi estan los resultados, tambien en Mexico ahi estan los resultados del cambio, y sobre todo en Estados Unidos. En fin que desastre con el cambio.

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