Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Gastar Siempre Más
Leonardo Girondella Mora
13 abril 2010
Sección: GOBIERNO, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


Es un hábito establecido, reconocido y admitido como regla, que los gobiernos gastan en exceso a sus ingresos —creando con eso un déficit gubernamental. No es excepción, es norma y hábito, y su explicación es muy llana.

Los ingresos de los gobiernos tienen una fuente única: los bolsillos de los ciudadanos. No hay otra fuente (los préstamos a gobiernos por parte de inversionistas son impuestos futuros). El cobro hecho a los ciudadanos tiene una característica única: es obligatorio pagarlos. Puede usarse la fuerza para cobrarlos.

Ninguna otra entidad en una nación puede hacer esto, absolutamente ninguna —una empresa cualquiera, la más codiciosa en la que pueda pensarse, no puede penalizar a nadie por no comprar sus productos. Sólo el gobierno lo puede hacer.

Cuando una persona cualquiera sabe que obtendrá de otra una cantidad de dinero determinada y que podrá usar la fuerza para hacerlo, carece ya del incentivo de usar con efectividad lo recabado. Todo empeora por otra razón: el gobernante sabe que puede incurrir en un déficit sin responsabilidad personal, consecuentemente tenderá a gastar de más de lo que tiene a mano —y gastarlo sin eficiencia.

Desde luego, un déficit de gobierno preocupa a cualquiera y tenderá a querer ser corregido —con una medida que es única: acudir de nuevo a los bolsillos de los ciudadanos con más impuestos para cubrir ese déficit. Lo que sucederá es más o menos predecible: el déficit no se remediará —el gobernante verá con gusto los nuevos ingresos y aceptará de nuevo tener un déficit, pero ahora sobre un ingreso mayor.

Esta es la causa por la que sostengo que el déficit para los gobernantes es una costumbre establecida y un hábito enraizado en la misma esencia del gobernar: gastará más de lo que ingresa al gobierno y ese gasto se hará de manera descuidada e irresponsable, improductivamente.

Como consecuencia inevitable de los impuestos, se desperdicia capital y la economía prospera, si lo hace, a ritmos inferiores a los posibles —los ciudadanos darían a su dinero una mayor atención, dedicándolo a tareas de mayor beneficio propio y ajeno, como inversiones que crean empleos estables y productivos.

La solución al desperdicio de capital es uno sólo: disminuir el presupuesto gubernamental acompañado de una reducción significativa de la burocracia, dentro de la que existen empleos improductivos e incluso anti-productivos.

Lo que he hecho es llamar la atención sobre una realidad que las personas comunes suelen tomar como parte de la vida normal —consideran ellas que la existencia de un déficit gubernamental es lo aceptable. No lo es, es una mala costumbre que produce pobreza.

A eso he añadido algo que ha sido mencionado antes, pero que no es lo suficientemente reconocido: la elevación de impuestos para reducir un déficit es un incentivo para el gobernante a gastar más y mantener un déficit similar al anterior que quiso remediar.

En adición a lo anterior, el gobernante no tiene incentivos personales para gastar con eficiencia su presupuesto —es un dinero ajeno, que no le ha costado trabajo recibir, sobre el que no tiene responsabilidad personal y que gastará en provecho personal primero y después en terceras personas a las que no tiene que rendir cuentas claras.

Lo mejor que le puede pasar a un país es reducir el presupuesto de su gobierno al mínimo absoluto —con lo que liberará recursos dejándolos en manos de sus propietarios para que estos los usen de acuerdo con su interés personal, una acción que como efecto colateral beneficia al resto.

Los impuestos, cuando son correctamente entendidos, constituyen un acto de expropiación gubernamental —algo no diferente a la expropiación de un terreno o de una empresa, con una diferencia. La expropiación suele ir acompañada de una compensación monetaria y los impuestos no.

A los impuestos sólo acompaña una promesa de dar ciertos servicios a cambio, como servicios de policía, justicia y otros, de manera diferida y sin posibilidad de hacer reclamos que puedan terminar en la devolución de impuestos por falta de cumplimiento del servicio prometido.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras