Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Hablo, Luego no Pienso
Eduardo García Gaspar
16 abril 2010
Sección: DIPLOMACIA, FALSEDADES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


La persona hablaba del combate al narcotráfico en México y lo hacía con más emoción que racionalidad. Se quejaba de las muertes, la inseguridad, las víctimas. En un punto dijo algo que me llamó la atención y se convirtió en una tentación.

Hay tentaciones que son irresistibles. Son situaciones en las que es difícil detenerse y no tratarlas. Hay algo en ellas de incontenible y, sin remedio se sucumbe. Muchas de esas tentaciones toman la forma de un clisé: frases e ideas repetidas una y otra vez y que despiertan la pasión al cuestionarlas.

Fue lo que esa persona, quejándose de la inseguridad en el país, dijo: “la violencia sólo engendra más violencia”.

No me negará usted que lo ha escuchado una y otra vez. Esta frase cumple con los requisitos del clisé: es repetida sin cansancio, es usada como argumento suficiente para ganar discusiones, es lo suficientemente breve para ser recordada y lo suficientemente vaga para ser interpretada de maneras alternas.

Pero, ¿es cierta? Examinemos eso.

Comienzo con lo obvio: la ausencia de violencia es mejor alternativa. No hay duda de eso. Es mejor que en una cámara de diputados no se agarren a golpes, que en una ciudad no existan robos ni asesinatos, que en una familia no se golpeen, que no existan atentados terroristas, que los gobiernos no ataquen a otros países.

De eso estamos seguros y podemos sacar una regla general: cometer actos de violencia es reprobable. Lo es por una razón lógica: los humanos tenemos todos una igual dignidad, lo que hace que el atacar a uno de ellos sea ir en contra de esa dignidad. La violencia es negativa por causa de la esencia o naturaleza humana.

Pero hay algo indeterminado en eso de que “la violencia sólo engendra más violencia”. ¿Es una regla absoluta e inamovible? Decir que sí es absoluta lleva a conclusiones inevitables que harían moralmente reprobable el usar la fuerza para repeler un ataque: sería malo que un padre de familia golpeara a quien ataca a sus hijos; habría sido malo detener la invasión nazi en Europa.

Lo que podemos concluir es que el decir que “la violencia sólo engendra más violencia” tiene excepciones claras. No es una regla absoluta, pues llegaría a absurdos como prohibir detener a criminales y ponerlos en la cárcel. Daría pie a permanecer pasivo ante todo acto de violencia, el que sea. No tiene sentido, por tanto, decir que “la violencia sólo engendra más violencia”.

Hay ocasiones en las que de hecho es conveniente usarla, como cuando se actúa en defensa propia, como un medio para detener la agresión. La frase al final de cuentas en un clisé sin aplicación realista. Quien la repite en realidad no sabe lo que dice. En verdad, la violencia puede detener a la violencia y ser buena. Pero eso no es lo importante, sino el saber la razón.

Si la violencia no es en sí misma reprobable en toda ocasión sin excepciones, pero sí es vista como indeseable en general, debe satisfacerse la curiosidad de por qué. Creo que es relativamente fácil de explicar.

Lo único que podemos considerar como absoluto es el valor de la vida humana y esto efectivamente no tiene excepciones. Es éste valor o regla absoluta lo que domina el uso de la violencia, pudiendo llegar a hacerla deseable. Es obvio, por ejemplo, que un atentado terrorista como el de Atocha en Madrid es un caso de violencia reprobable. Lo es porque se atacó el valor de la persona, se provocó la muerte intencional de muchos.

Pero el mismo valor de la persona puede en ocasiones justificar violencia, como cuando se responde al ataque que hace una persona a otra. El uso de la violencia, por tanto, está condicionada a otro valor que sí es absoluto, el valor de la persona. La reprobación universal del uso de la violencia no puede ser una regla sin excepciones.

Repetir creyendo cierto eso de que “la violencia sólo engendra más violencia” es un error fácilmente demostrable. A pesar de serlo, y esto es realmente curioso, es repetido una y otra vez como si fuera una verdad revelada e incuestionable. No puedo explicármelo. Ignoro la razón de su popularidad y aceptación.

Un amigo tiene una explicación a este tipo de creencias sin base, repetidas una y otra vez: pereza mental. Según él, muchas personas han renunciado a pensar y se limitan a repetir frases contagiosas.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “Hablo, Luego no Pienso”
  1. Roberto Carlos Vásquez Medina Dijo:

    Es irracional intentar apagar un incendio con mas llamas, *El fuego NO se debe combatir con fuego* Son reglas generales y conclusiones lógicas, toda ley en base a comportamientos humanos tiene una excepción, lo que se comenta aquí se materializa, por ejemplo en la legítima defensa, pero esta causa de licitud no se estudia como regla general, sino como excepción. La frase *la violencia genera mas violencia* sigue siendo correcta, pues la existencia de casos de excepción no es motivo suficiente para invalidar una ley o regla general.NOTA DEL EDITOR: entonces sí tiene excepciones la frase y se invalida en casos en los que opera un principio mayor lo que no es irracional.

  2. Guillermo Rodríguez Dijo:

    Si lo único que podemos considerar como absoluto es el valor de la vida humana y esto efectivamente no tiene excepciones entonces el limite de la violencia legítima sería ese: no terminar jamás con una vida humana, según lo cual en efecto habría sido malo detener la invasión nazi en Europa ya que es imposible un guerra defensiva sin tomar vidas humanas… O se admite que hay circunstancias en las que es licito tomar vidas humanas en el ejercicio de la violencia legítima, y en consecuencia se anula lo de no tiene excepciones o se rechaza absolutamente todo ejercicio de la violencia legitima que requiera terminar con vidas humanas, como la guerra defensiva… Su artículo defiende ese límite absoluto sin excepciones del valor de la vida humana, y al mismo tiempo defiende la violencia legítima llegando a sugerir la segunda guerra mundial como un posible caso. Creo que en este peculiar trabajo se aproxima demasiado a una inconsistencia sin aclarar sin caería en ella o no. NOTA DE EDITOR: buen punto no tratado por el autor de la columna. Sin embargo subsiste el principio de no excepción del valor de la vida humana, ya que quien la ataca ha cometido la primera violación al principio absoluto y es obligación detenerlo de manera proporcional a la fuerza de su ataque.

  3. Tomás Grad Dijo:

    Como estudiante estas discusiones se me hacen muy interesantes y opino que la frase de que la violencia genera más violencia es una frase que es muy vacía de contenido fuerte ya que es superada por la frase de que el valor de la vida es inviolable. Pero esta frase también tiene excepciones que aunque sean menores no dejan de serlo y se trata de un principio superior porque las excepciones se dirigen sólo a casos en los que se trata de respetar la vida también.





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