Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Hay una Respuesta
Eduardo García Gaspar
12 febrero 2010
Sección: EDUCACION, ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La conversación, que es real, se realizaba entre dos encargados de limpieza del aeropuerto de la Ciudad de México. Eran un par de personas que limpiaban pisos y, para variar, se habían detenido a hablar y suspender su trabajo. En resumen, dijeron algo de gran interés.

Una de esas personas con frecuencia robaba artículos de las tiendas libres de impuestos y lo mencionaba como si fuera algo natural. Lo justificaba diciendo que era necesario hacerlo para “ayudarse en estos tiempos”. La otra persona tomaba el relato como algo de todos los días. Los artículos robados eran vendidos a terceros y, eso “completaba” los ingresos.

En otro caso, con otro personaje, se presentó una situación que también fue llamativa. Era una joven mujer la que habló diciendo que se guiaba por su horóscopo y que hace unos días había hecho lo que ese horóscopo decía. Las cosas le habían salido mal y ella culpó a ese horóscopo de sus desdichas.

Las dos historias, por diferentes que sean, tienen un común denominador muy humano: nuestra capacidad para encontrar razones que nos sirven de escudo a decisiones malas. Una cometía robos, lo que obviamente es equivocado, pero había una razón que los justificaba, el ingreso que le representaban.

La otra decidió cortar a su novio de acuerdo con lo leído en el periódico. La columna le aconsejaba romper con amores anteriores y empezar de nuevo. Sabía que no era razonable hacerlo, pero lo hizo y culpó a la columna de su mala decisión. En ambos casos, las personas se libraron de la culpa propia con eso que llamamos racionalizaciones.

El mero hecho de buscar racionalizaciones arroja luz sobre un tema controvertido, el de la posesión de una conciencia innata. En nuestra misma naturaleza existe una noción de lo que es bueno y de lo que es malo. No la adquirimos, la tenemos en nuestra misma esencia. Y, por eso, cuando hacemos algo que es malo tratamos de justificarlo.

No buscaríamos esa justificación si pensáramos que esas acciones fueran neutras. El encargado de limpieza, que robaba con frecuencia, no necesitaba agregar que lo hacía para ayudarse en tiempos malos. Ni la mujer necesitaba echarle la culpa de su mala decisión al horóscopo. Lo hacían, sin embargo, para validar acciones que ellas sabían que eran malas o equivocadas.

Mi punto es que el encontrar excusas a nuestras malas acciones es una prueba de que los humanos poseemos en nuestra propia naturaleza una conciencia sobre lo que es bueno y lo que es malo. Es como una especie de intuición moral o ética, que es innata en todos. Anularla requiere esfuerzo y uno de esos esfuerzos es el de racionalizar lo que pensamos que es malo pero realizamos.

Una de esas racionalizaciones es lanzar la culpa a otros, un traslado de responsabilidad que es frecuente. Está muy bien ilustrado en los casos en los que se dice “yo no tuve la culpa, sólo hice lo que me dijeron que hiciera”. Lo dijo el horóscopo, lo dijo el psiquiatra, lo dijo el experto, el que sea.

Conozco al menos un par de casos en lo que las personas buscaron consejos de sacerdotes y lo hicieron hasta que encontraron al ministro religioso que coincidía con sus opiniones. Desecharon los consejos de sacerdotes que no les agradaron y aceptaron el que sí les convino. Y, por supuesto, racionalizaron la situación: “me lo dijo un sacerdote”.

Lo maravilloso de esta situación es que la búsqueda de opiniones que convienen en lo personal es una prueba de que algo adentro de nosotros nos dice que estamos a punto de hacer algo indebido y que necesitamos una excusa para realizarlo… a la que buscamos hasta que la encontramos sintiéndonos ya protegidos.

Sí, creo que tenemos una conciencia innata de lo bueno y de lo malo, lo que plantea una incógnita que es fascinante. ¿De dónde salió esa conciencia? La respuesta más sencilla es decir que salió de nuestra misma naturaleza, pero es una respuesta incompleta. Necesitamos entonces saber de dónde salió esa naturaleza.

La respuesta es esencial y desafortunadamente no está en posibilidad de ser encontrada en exámenes de sangre ni estudios de laboratorio médico. Pensar en esa naturaleza humana y de dónde vino, es central para nosotros porque así podríamos realmente encontrar las maneras de solucionar discusiones sobre temas como el aborto, la homosexualidad y otros más.

Post Scriptum

Como en casi todos los casos que se juzgan nimiedades de ideas inútiles, el tema de la conciencia innata a la naturaleza humana es quizá el más importante de estos tiempos. Un acuerdo sobre la naturaleza humana resolvería conflictos éticos que se pierden en discusiones infructuosas. Esta área prometedora es la del Derecho Natural.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.




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