Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Igual Que la Gallina
Eduardo García Gaspar
10 junio 2010
Sección: NEGOCIOS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es más o menos como el ancho de las corbatas o el largo del vestido de las mujeres. Es una cuestión de modas, no del vestir, sino del pensar… o mejor dicho, del dejar de pensar. Me refiero a eso de la responsabilidad social de las empresas, uno de los terrenos en el que abundan los clisés e ideas asombrosas. Todo eso de las ESRs.

Empecemos por el principio. ¿Qué responsabilidades tiene una empresa? Responsabilidades sin calificativos. La más obvia es la de cuidar el patrimonio de sus inversionistas y tratar de hacerlo lo mejor posible. El problema no está en eso, sino en cómo lograrlo. La empresa tendrá que respetar sus contratos, obedecer las leyes, pagar impuestos y, sobre todo, ofrecer bienes atractivos a sus compradores.

Si la empresa hace eso, ya hace mucho y no se le puede tachar de irresponsable. No hay manera de decir que lo es. La idea puede ser redondeada con el principio de no hacer a otros lo que uno no quisiera sufrir. No hay problema y el punto se mantiene: la empresa tiene la obligación de elevar el patrimonio de sus dueños dentro de ciertas limitaciones legales y de moral.

Pero entonces entra la moda, una ante la que muchos empresarios sucumben con una inocencia asombrosa, la de la responsabilidad social. Lo que sea que ella signifique, puede adivinarse que se trata de la ayuda de la empresa a causas políticamente correctas, como las ambientalistas. Sobre la empresa cae la obligación de ser responsable, como si no lo fuese ya.

El problema de la responsabilidad social es que altera la rentabilidad de las empresas, obligándolas a dar partes de sus utilidades a causas políticamente correctas: es un retiro de recursos que podrían usarse de maneras mejores, de mayor beneficio general, como el desarrollo de tecnologías que abaraten costos y, por eso, precios.

La responsabilidad social, también se ha ampliado a terrenos como el de las condiciones de trabajo en países subdesarrollados. Por ejemplo, se les pide elevar los salarios de trabajadores en Vietnam, por encima de lo que es aceptado en ese país. Si lo hace, será responsable. El problema es que si paga más de lo que es usual y acostumbrado el ese país, todo se distorsiona.

Deberá pagar de acuerdo con contratos que consideren productividad y condiciones suficientes como para atraer y mantener una operación empresarial redituable, de beneficio para todos. Cerrar una planta en Vietnam porque no paga los mismos salarios que en EEUU, condena al desempleo a mucha gente y al pago de bienes más caros.

Pero, las empresas son libres y sus dueños pueden hacer lo que ellos quieran con ella. Podrán aceptar dar ayudas a la siembra de árboles, museos de arte, lo que se les ocurra, así sea pagar en Vietnam o en China lo mismo que pagarían en Francia. Es su patrimonio y lo que hagan es su responsabilidad.

Mi punto es que debe ser respetada la naturaleza empresarial sustentada en la obtención de beneficios mutuos entre las partes que en ella intervienen: empleados, administradores, propietarios, consumidores, proveedores. Esos beneficios mutuos son posibles sólo cuando la empresa es redituable y obtiene ganancias. Esta es la condición de supervivencia básica.

Ir contra ella, sacrificándola y alterándola, es similar a eso de matar a la gallina de los huevos de oro. Es fácil para los que no viven de ella predicar responsabilidad social y con eso querer que la empresa dé recursos a causas socialmente correctas. Si los propietarios sucumben al llamado, allá ellos y su patrimonio.

Sin utilidades las empresas no pueden mantenerse vivas y ése es el peligro de la llamada responsabilidad social, que altera esas utilidades y limita a la empresa: podría ella usar esos recursos para ampliarse y crear más empleos, podría desarrollar productos más adelantados.

Y lo mejor, la empresa que no sucumbe a la responsabilidad social, terminaría siéndolo en en una mayor proporción. Quizá no salga en los periódicos anunciando que sus empleados siembran árboles, pero podrá tener un producto que haga un poco mejor la vida de cientos de miles o millones.

Pero las personas libres pueden hacer lo que quieran con sus propiedades y si quieren gastarse el dinero en publicidad que diga lo socialmente responsables que son porque hacen algo llamativo y aprobado por los activistas, allá ellos y las consecuencias que tengan.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.




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