Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Imagen Mata Palabra
Eduardo García Gaspar
2 noviembre 2010
Sección: MEDIOS DE COMUNICACION, Sección: Una Segunda Opinión
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No sé si es sólo una impresión mía, o alguien más se ha dado cuenta de ello. Me refiero a la proliferación de los televisores planos. Los hay en tiendas, en supermercados, en hoteles y bares. Por todas partes los encuentra uno. Supongo que sea la consecuencia del poco espacio que ocupan.

Pueden ser colgados de cualquier pared y muestran desde rebajas en los precios del jamón hasta paisajes de destinos de aerolíneas. Llega el punto en el que saturan y sacian, pasando a formar parte de un paisaje urbano al que se ignora.

Vaya, hasta el algunos automóviles se tienen televisores para entretener a los niños (y reducirles el coeficiente intelectual).

No hace mucho que en el bar de un hotel varias personas gozábamos un merecido trago y conversábamos animadamente… hasta que fueron encendidas unas tres televisiones que mostraban programas de televisión. Una de ellas, la que tenía frente a mí, transmitía un programa de noticias de la CNN, sin sonido. Otra, un partido de futbol.

Todos nos distrajimos con los televisores y la conversación decayó (es admirable como algunas nuevas tecnologías tienen el efecto de aislar a las personas unas de otras). Por mi parte, cuando la conversación volvió a ser animada, veía de vez en cuando un programa en el que hablaban gobernantes y hacían declaraciones.

Había algo realmente chusco en ver a políticos con tremendas caras de seriedad y sin escuchar lo que decían. Sus gestos eran adustos y serios, sus ademanes circunspectos. Parecería a cualquiera que en verdad se trataba de personajes importantes que en sus manos tenían el destino de la humanidad y se reunían en muy arregladas salas para discutir el futuro del mundo, el bienestar de la humanidad.

La falta de sonido del televisor añadía una dimensión de enorme formalidad a la situación. Con micrófonos enfrente y rodeados de cámaras de televisión y fotógrafos, podían ser percibidos como gente fuera de serie, unos superdotados que con gravedad extrema podían tratar exitosamente cualquier problema mundial o nacional.

Toda la poderosa impresión era causada por esa falta de sonido. Nadie podía escuchar lo que decían ni de lo que hablaban. La imagen lo decía todo y predominaba ante la falta de sonido. En fin, cuando al día siguiente leí los periódicos sobre lo que ellos habían dicho, lo que predominó fueron sus palabras y no las imágenes.

Y la impresión fue la opuesta. Si la imagen había creado el efecto de seriedad, las palabras en el periódico revelaron frivolidad, ignorancia. Sus frases eran vacías, llenas de lugares comunes, clisés y falacias. Fue realmente revelador.

El asunto bien vale una segunda opinión para señalar las diferentes impresiones que causan los medios. En un medio como la televisión, la imagen domina y relega a un segundo término muy inferior al contenido, que es lo opuesto a lo que sucede en la radio. Leí en algún lugar un caso ilustrativo.

Quienes vieron el debate Nixon-Kennedy en televisión, dieron por ganador a Kennedy. Pero quienes lo escucharon por radio, dieron por ganador a Nixon. La interpretación usual de esto ha sido el del predominio de la imagen: la de Nixon fue muy inferior a la de Kennedy. Por no mencionar el otro caso, el de ver en Obama a un Fred Astaire (es cierto)

Esto es lo que hace de los periódicos un medio superior ya que permite concentrarse en lo que importa en la política, los contenidos y no las imágenes. Las imágenes no tienen el poder de revelar tanto como las palabras, acerca de un gobernante. Las imágenes pueden manejarse con facilidad y son una de las estrategias del marketing político. Las palabras no pueden manipularse con tanta facilidad.

Mi punto es ahora más claro: la televisión es un medio poco idóneo para evaluar a los gobernantes. Ella es una plataforma demasiado estrecha, poco propensa a transmitir contenidos verbales que son la materia prima para la evaluación del gobernante. Esto es lamentable porque resulta que la televisión es una gran fuente de noticias para muchos, quizá la única.

Y lo anterior, en una democracia, tiene el efecto de producir votos sustentados en impresiones visuales, triviales y manipuladas, incompletas y demasiado breves, que ignoran a las ideas de los políticos. Es así que demasiados votos son emitidos con un desconocimiento extremo de las propuestas de los candidatos y sobre bases tan superficiales como su atractivo físico.

Post Scriptum

Sobre el tema general, hay más material en ContraPeso.info: Medios de Comunicación y en ContraPeso.info: Sesgos en Medios.  Una muestra representativa de esos sesgos se explica en Noticia Mala Desplaza a la Buena.

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