Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Imparcialidad Indeseable
Eduardo García Gaspar
11 mayo 2010
Sección: MEDIOS DE COMUNICACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La conclusión es, para muchos, decepcionante y hasta chocante. Creo sinceramente que la neutralidad es imposible. El asunto puede llevar a situaciones acaloradas que significan enemistades, o al menos desilusiones mayores. Todo se debe a una ambición mal entendida.

Cuando se juzga, por ejemplo, a un columnista, ha sido mi experiencia que se le pide algo irrealizable: ser objetivo en un sentido de neutralidad absoluta. Como una especie de imparcialidad total al expresar sus opiniones, examinando los diferentes puntos de vista como si todos tuvieran el mismo mérito.

Esa expectativa de neutralidad es imposible y no sólo eso, sería indeseable. Hablando de un periódico, una persona dijo cierta vez que lo veía como un medio muy parcial y que debía ser neutral en los temas que tratara. Pero un medio, el que sea, por más que trate no puede ser neutral.

Si es un buen medio informativo, será necesariamente parcial a la verdad. No podrá darle el mismo tratamiento a un rumor infundado que a hechos comprobados. Tampoco un columnista podrá ser neutral, tendrá que ser parcial a la opinión que él considera superior al resto. La ambición, por tanto, de ser neutrales es impracticable.

Alguna vez hace años, en una clase universitaria, un profesor enseñaba a sus alumnos las cualidades de todo buen medio de comunicación. Hablaba de periódicos y noticieros. Ensalzó a la neutralidad y a la imparcialidad como la mejor característica de esos medios.

¿Suena bien? Sí, en la superficie. Pero los alumnos terminaron con una idea equivocada. Escucharon otro canto más a lo políticamente correcto en una torre de marfil. Un clisé más que se vuelve imposible de resistir.

La imparcialidad es ilógica. Y si se quiere aplicar, termina en una contradicción: la de ser parcial a la imparcialidad. No tiene sentido. La clave está no en exaltar a la neutralidad ni a la imparcialidad, sino en seleccionar con cuidado a qué se va a ser parcial, es decir, frente a qué no se va a ser neutral.

Un buen reportero será parcial, y mucho, a la verdad y en sus reportajes tratará de colocar de manera adecuada, comprensible y coherente las piezas de información que describan lo más fielmente el suceso que reporta. Puede ser un accidente de tránsito, o una elección presidencial. Se espera y es deseable que él sea parcial a la realidad, a lo que en verdad sucedió.

Del otro lado, un columnista enfrenta el mismo problema esencial y también tendrá que ser parcial a la opinión que exprese y justifique lo mejor posible. No podrá ser neutral ante una mala y una buena argumentación de su opinión. Y de él se espera lo mismo que del reportero, que sea parcial a la realidad, es decir, a la verdad.

Esta coincidencia de metas del reportero y del columnista de opinión va en contra de la creencia generalizada de que el reportero reporta y el columnista opina, cosas que se cree son distintas. No, son en el fondo iguales y coinciden en que ambos buscan por diferentes caminos dar a los lectores una parte de la verdad.

El reportero da los datos y detalles, por ejemplo, del presupuesto del gobierno. Persigue reflejar en su reportaje o nota a la realidad con la menor distorsión posible. Y el columnista cuando opina sobre ese presupuesto trata de hacer lo mismo, examinar ese presupuesto contra la realidad.

Al final de cuentas se trata de decidir a qué cosa será uno parcial. Ante qué cosa no se será neutral. Y no creo que esa cosa pueda ser otra que la verdad. Si optamos por otro criterio que no sea la verdad, estaremos ahora sí cometiendo un error de objetividad. Es decir sólo el ser parciales a la verdad puede evitarnos el error de la parcialidad.

Tome usted, por ejemplo, un tema que es adorado por muchos medios, el cambio climático al que suelen tratar como dado por hecho a pesar de la existencia de evidencias débiles unas, y otras opuestas.

Aquí ha sido muy notoria la parcialidad de muchos medios: han sucumbido ante un criterio que no es la verdad. Puede ser un error honesto, puede que no, pero eso muestra otra faceta de la neutralidad. No sólo es imposible e indeseable, sino que en la búsqueda de la verdad se cometen errores.

No sorprende que así sea. Somos seres imperfectos y cometemos errores. Uno de ellos es querer ser neutrales. Otro de ellos es equivocarnos al intentar ser parciales en favor de la verdad.

Post Scriptum

La defensa de la verdad como criterio de parcialidad es una exaltación de que la verdad existe y es una posición totalmente opuesta a la del relativismo intelectual que afirma lo contrario, que la verdad no existe… una posición ilógica porque afirma que es verdad que la verdad no existe.

Sin embargo, un terreno en el que puede argumentarse que no existe una verdad objetiva es el de, por ejemplo, los gustos personales en terrenos como el comer, beber y vestir. A alguien le puede parecer el queso roquefort lo mejor del mundo, pero eso no es una verdad objetiva que todos deben reconocer. El gusto de una persona por el whisky tampoco significa que objetivamente esa bebida sea mejor que el ron. El arte es otro campo de gustos sin búsqueda de verdad.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras