Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Impuestos no Son Consumo
Leonardo Girondella Mora
18 octubre 2010
Sección: GOBIERNO, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


Quiero examinar una idea acerca de los impuestos —la idea que sostiene que los impuestos son recursos recolectados por el gobierno y que no consume el mismo gobierno, sino que son gastados en consumos colectivos de los ciudadanos y que por eso, desde el punto de vista económico, los impuestos no tienen un impacto negativo en la economía: son otra forma de consumo ciudadano.

Antes de explorar esa idea es necesario comprenderla bien.

Según ella, los impuestos son llevados al gobierno, el que los gasta en bienes de consumo y uso a nombre del ciudadano —es decir, el gobierno no es un consumidor de los recursos que recolecta por medio de impuestos, sino un mero organizador de otra manera de compra de bienes, una colectiva.

La idea pretende atacar a otra, la que afirma que el gobierno es un consumidor en sí mismo —uno que nada produce siendo el sector privado el único productor real. Pensando así, se concluye que cuanto más bajos sean los impuestos será mejor para todos. Pero pensando de la otra manera, se concluirá que la cuantía de los impuestos es irrelevante.

Quiero ahora examinar esa idea, la de que los impuestos son otra manera de consumo y que su monto es irrelevante en sus efectos económicos. Los puntos que siguen exploran la idea:

• Consumo individual y consumo colectivo. La suposición de que siendo consumo ambos, el resultado es el mismo, no tiene sustento. El gasto individual ejercido por el que ha tenido el ingreso, es más cuidadoso y eficiente —y por supuesto, decidido por objetivos personales. El gasto colectivo por parte de quien ha recolectado por la fuerza esos fondos es más descuidado e ineficiente, y es imposible que considere los detalles de los ciudadanos individuales.

• Se dice que el gobierno no consume, pero en realidad sí lo hace —necesita personal, equipo, instalaciones y una gran cantidad de bienes que consume para poder funcionar. Estos recursos, en alguna proporción, no reditúan bien alguno a la sociedad y de hecho puede ser lo opuesto. Las aportaciones gubernamentales a los fondos de pensión quebrados de los burócratas son un ejemplo de un consumo improductivo.

• Se dice que económicamente no tiene un impacto en la prosperidad el que el dinero sea gastado por el gobierno o por las personas —una afirmación al menos inexacta: la tasa de impuestos puede reducir incentivos de innovación y mejora, lo que alterará la tasa de crecimiento y el bienestar. Es absurdo creer que no tiene efecto económico el tener una tasa de impuestos del 0% que una del 100%.

Los partidarios y defensores de la libertad son también proponentes de tasas impositivas reducidas —lo que logra dejar en manos de las personas mayores recursos y así la persona es más libre de usarlos de acuerdo con sus metas y ateniéndose a las consecuencias de sus actos. Parte de esta defensa de la libertad ha estado basada en la crítica a los impuestos, la que dice que el gobierno consume esos recursos sin producir nada.

Partidarios de otras ideas, han afirmado que en verdad el gobierno no consume esos recursos que recolecta por la vía de impuestos, sino que es simplemente otra manera de consumir que tienen las personas. Es decir, los impuestos son una forma de consumo que está organizada de otra manera: es un consumo colectivo, decidido por el gobierno. Pensando así, creen que ya que los dos son consumos eso no tiene impacto en el desarrollo de la economía.

Lo que he tratado de demostrar es que esa idea es errónea: los gobiernos sí consumen en sí mismos una parte no desdeñable de los impuestos recolectados. Y, sobre todo, gastan con criterios que no necesariamente corresponden a los que hubiera usado el que pasó los impuestos —sería un absurdo suponer que el lápiz que una persona hubiera comprado será ahora adquirido por el gobierno y dado a esa persona.

El gasto público tendrá una distribución diferente a la dada por las personas —esto abre la puerta a la redistribución de recursos según criterios del gobierno y el uso de esos recursos en acciones de conveniencia propia para el gobernante, como subsidios y privilegios a grupos de votantes (corporativismo).

Finalmente, es cierto que una parte de los fondos recolectados por los gobiernos se usa en bienes de uso público, como calles y carreteras —o bien, vigilancia policiaca y servicios de justicia, los que se consideran necesarios y difícilmente obtenibles de otra manera. Es posible ver esto como un consumo colectivo de beneficio, pero hasta allí puede argumentarse la idea que he explorado.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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