Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Información Mala, Decisiones Malas
Selección de ContraPeso.info
7 junio 2010
Sección: ECONOMIA, ESCUELAS, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


La siguiente cita es de un libro de texto para alumnos de educación secundaria —y la uso para mostrar un caso de enseñanza inexacta. El tema es el salario recibido por un trabajo:

“La utilidad que el trabajo brinda a la sociedad tiene un valor social que se recompensa económicamente mediante un salario, que debe ser proporcional al esfuerzo que se realiza, al tiempo que se destina, a la preparación previa, a la experiencia que se aporta y a la calidad del producto o servicio que se brinda”.

Quiero examinar por partes la cita —explorando su significado, es decir, el contenido que se enseña a alumnos en lo que puede ser su primer contacto con conceptos económicos.

Dice que “La utilidad que el trabajo brinda a la sociedad tiene un valor social” —una frase demasiado resbalosa y sin gran significado. Un trabajo, el que sea, produce bienes que en sí mismos o a través de otros, están dirigidos al consumo o uso de personas por lo que lo del “valor social” es al menos cuestionable.

El trabajo de un vendedor de helados en la calle sirve a personas individuales, no a la sociedad en abstracto. El trabajo que se realiza en una mina para extraer metales que en parte terminarán sirviendo para construir el carro en el que se colocan esos helados, tiene beneficiarios individuales, no colectivos.

Dice ese texto que el trabajo “se recompensa económicamente mediante un salario”. No necesariamente. Un trabajo de empleado, sea un obrero o un alto ejecutivo, tiene una contraprestación a la que se puede llamar salario o sueldo, es cierto. Pero hay trabajos que no tienen sueldo, como el del emprendedor quien busca un ingreso no garantizado. Un inversionista de capital también presta un servicio, el financiar a la empresa, y busca ingresos que no son salarios.

Las inexactitudes anteriores son minucias comparadas con las que siguen. Dice el texto que el trabajo se recompensa mediante un salario y que ese salario debe ser proporcional a los siguientes factores que son todos cuestionables:

“al esfuerzo realizado”. Un factor realmente problemático para medir objetivamente, muy sujeto a ponderaciones subjetivas y que no está correlacionado con el valor de lo producido para otras personas. Sin duda, un principiante pondría mas esfuerzo que un experto y tendría que recibir más que el experto a quien su trabajo representa menos esfuerzo.

“al tiempo que se destina”. Un factor posible de medir con relativa facilidad, pero que no está en relación directa con la utilidad de lo producido. Considerado individualmente conduciría a artificialmente retrasar trabajos con la esperanza de recibir más ingresos —yendo así en contra de esfuerzos de productividad.

“a la preparación previa”. Posiblemente signifique nivel educativo, pero es posible que duplique en factor siguiente, el de la experiencia. Será difícil de encontrar equivalencias entre distintas especialidades, como un químico en relación a un contador o a un literato, todos con los mismos años de estudio. Sin embargo, sí puede existir una correlación positiva entre preparación e ingreso.

“a la experiencia que se aporta”. Un factor de difícil medición. El número de años en una especialidad no necesariamente representa experiencia aprovechable. Se deja de lado a la inteligencia personal.

“a la calidad del producto o servicio que se brinda”. A primera vista podría ser un factor razonable: un objeto de alta calidad vale más que uno de baja calidad y significaría más ingresos para quienes los hacen. Sin embargo, ignora el factor de los deseos del comprador, quien puede desear o no el producto en sí mismo, o quizá optar por el de menor calidad si el precio le conviene.

Si esos factores fuesen obligatorios de incorporar en el establecimiento del salario por un trabajo, sería necesaria una fórmula con la ponderación de cada factor y que el resultado se decretara obligatorio por parte de una autoridad. Se trataría en realidad de un caso de control de precios.

Textos como ése y que son abundantes cometen un error común: suponen que es el vendedor quien pone el precio y que el comprador está obligado a comprar al precio fijado. Ignoran que los precios y por lo tanto, los sueldos y otros ingresos de las personas son acordados de común acuerdo con el comprador.

La inexactitud del libro de texto fijado llevará al alumno a creer que si se esfuerza mucho en una carrera a la que dedica mucho tiempo para luego producir algo que cree es de calidad, él tendrá derecho a exigir un gran ingreso —el alumno se llevará un chasco. Lo que produce tiene valor sólo a los ojos del que lo compra, con independencia del esfuerzo, tiempo, preparación, experiencia y calidad que se dedicó a su producción.

Este tipo de errores tienen su origen en las ideas de que los bienes tienen precios de acuerdo al trabajo dedicado a producirlos —una falsedad comprobada a diario. El precio de un bien o servicio se forma por los acuerdos mutuos muy influido por lo que el comprador percibe de utilidad personal.

Es una cosa digna de llamar la atención el que tales errores se enseñen a los alumnos, los que podrán basar sus decisiones importantes de su vida en conceptos equivocados —ignorando que sus ingresos dependerán de ofrecer a otros productos útiles a los ojos del comprador, no de los alumnos.

Addendum

El texto citado fue tomado de Carbajal Huerta, E., & Villegas Reyes, R. A. (2008). Formación Civica y Etica II (3o. Secundaria) (1a. ed.). México: Ediciones Castillo, p. 70


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.




esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras