Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Interés Personal, es Bueno
Eduardo García Gaspar
23 septiembre 2010
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es un gran barullo.

O, como más gracioso suena, un zurriburri, el que se arma cuando se habla de interés propio personal como la causa por la que las personas actúan.

Muchos de los que escuchan esto se indignan y comienzan a hablar de egoísmo e inmoralidad.

Aclaremos las cosas siendo pausados y yendo paso a paso.

Es obvio que nosotros hacemos cosas, actuamos, decidimos y realizamos.

Vamos por cierta ruta al trabajo, hablamos con algunas personas y no con otras, compramos cerveza, vemos un programa de televisión.

Hacemos esas cosas, decenas de ellas, a diario porque pensamos que al hacerlas terminaremos mejor. Si hacemos algo es que pensamos que es lo mejor posible para nosotrosen ese momento.

Podemos equivocarnos, pero el objetivo es ése, el mejorar nuestra condición. Es decir, si hacemos algo es porque pensamos en nuestro interés propio. Creemos que es lo mejor que podemos hacer.

No creo que lo anterior pueda contradecirse, pero sí puede ser muy mal interpretado.

Actuar de acuerdo con mi propio interés no necesariamente implica lastimar a otro. Si compro una cerveza, lo hago porque creo que es mejor para mí, además eso beneficia al comerciante y al fabricante.

No lastimo a nadie. Pero si por propio interés personal robo un banco, eso sí lastimaría a otros.

A lo que quiero llegar es a convencerle de que actuar en el propio interés de usted no significa que vaya a lastimar a un tercero.

Puede ser que haya un lastimado, puede ser que no. Más aún, la inmensa mayoría de las acciones que persiguen el interés propio no dañan a nadie y, lo mejor, es muy posible que los beneficien.

La cosa se pone más interesante al considerar que el interés propio muchas veces incorpora la consideración por los demás.

Imagine usted que ha dado una ayuda a los damnificados por un huracán. Usted lo hizo por voluntad propia y actuó así sólo por una razón, el pensar que era lo mejor y así termina usted en una mejor situación que antes de dar el donativo.

Una persona lo expresó de manera extrema. Dijo que la Madre Teresa se consagró a su obra de caridad con los pobres entre los pobres porque ella lo decidió libremente y si ella lo decidió así es sólo porque consideró que era lo mejor para ella.

¿Era una egoísta? Por supuesto que no. Al contrario.

Pero no hay duda de que actuó así por un interés personal, dijo la persona, un interés en hacer lo que ella mejor consideró. Suena extremo y quienes eso escucharon casi gritaron de indignación.

Pero visto con calma hay algo de razón en esto, quizá mucho: cuando mi interés personal se somete a la idea de lo bueno, entonces se convierte en una cosa buena.

Quiero insistir en esto con tranquilidad: el interés propio puede o no ser dañino a otros dependiendo de lo que la persona considere que es bueno o malo. En sí mismo el interés personal es la fuerza que nos mueve a actuar.

Es lo que mueve al ladrón a robar, pero también es lo que mueve a un santo a atender enfermos.

El punto es sutil porque nos hace a nosotros los responsables de definir ese interés, de aceptar que lo que más nos conviene es hacer lo bueno. Es lo que mejor resultados nos da.

Me refiero al convencimiento personal de que el interés personal coincide con hacer el bien. Y lo opuesto, haciendo el mal vamos en contra de nuestro propio interés.

La variable somos usted y yo, las personas. Todos actuamos motivados por nuestro interés propio y eso significa que decidimos hacer una cosa y no otra, porque pensamos que es lo mejor.

La clave está en comprender que lo bueno es lo que más conviene a nuestro propio interés.

Por eso, ahora es comprensible el error de juicio de ladrón: confundió su interés personal con lo malo y, por tanto, daña a otros y se lastima a sí mismo. Y se entiende también a la Madre Teresa y su acierto: entendió su bienestar personal con lo bueno, que beneficia a otros y a ella misma.

Es esa paradoja de quien busca su propio bienestar sin considerar lo bueno, termina perdiéndolo. Y es también esa vieja idea de que el bien y el mal existen independientemente de nuestra voluntad.

No podemos nosotros definirlos. Es lo que niega rotundamente que nuestro propio interés coincida siempre con el bien. Puede que lo haga, puede que no. Hacer el bien será siempre nuestra decisión y, lo mejor, será en nuestro beneficio hacerlo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Interés Personal, es Bueno”
  1. Daniel Dijo:

    También existen intereses de terceros que terminamos hacerlos propios porque eso lo consideramos mejor para nosotros. Si elijo hacer y vivir para servir a Dios y hacer lo que la Biblia dice lo hago porque hice del interés de un tercero como propio y ahora hacemos todo en función de ese concepto. Yo estoy interesado en vivir para Dios y servirle haciendo el bien.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras