Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Otra Devastación
Leonardo Girondella Mora
27 julio 2010
Sección: ETICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


La costumbre es calificar como desastres a las situaciones de crisis económicas, pobreza y falta de progreso —aunque además de desastre y devastación, se usen otros apelativos como ruina, estrago, destrozo, que son también usados en casos de desastres naturales.

Un fracaso tan estrepitoso como el de la URSS, a finales de los años 80, ha sido calificado de catastrófico —y realmente lo fue. No creo que haya habido un suceso histórico más claro que éste para mostrar el fracaso de una forma de vida establecida por decreto central y fundamentado en las más débiles suposiciones sobre la persona humana.

Es fácil ver el fracaso material, de tal orden que desintegró a una nación —los resultados económicos fueron tan pobres que no pudo mantenerse internamente: cayó por motivos internos. Pero no es tan fácil ver el otro tipo de fracaso, uno que no es material.

Hablo del fracaso humano. Es relativamente sencillo para un economista liberal mostrar las causas del fracaso soviético —con pruebas irrefutables— que apuntan a la imposibilidad de planear una economía centralmente y que intenta funcionar sin un sistema de precios reales. Casi todos entienden esto.

Pero es mucho más dificultoso apuntar otro fracaso soviético, el humano —la naturaleza humana, su esencia misma, contradice al entendimiento soviético de ella. Lo que sucedió en la URSS es, sí, un fracaso material de proporciones gigantescas. Pero sobre todo, hubo un fracaso humano que es una devastación aún mayor.

Hago referencia a la anulación de la conciencia moral, al sentido del bien y del mal sustentado en el valor de cada vida humana. Esta devastación, por no ser reconocida, se mantiene. Las políticas económicas de la URSS fueron las equivocadas, igual de erróneas que las que siguen gobiernos con regímenes inspirados en las mismas fuentes —pero lo que quiero resaltar son las políticas humanas que tuvieron errores de mayor consecuencia.

El yerro soviético principal fue antropológico —partió de un supuesto falso de la naturaleza humana. Presupuso que la naturaleza humana podía sobrevivir sin necesidad de libertad, de uso de la razón y sin conciencia sobre el bien y el mal. Igual que la economía trató de centralizarse en la cúpula del gobierno, se intentó sustituir a los seres humanos: sus decisiones serían tomadas por el mismo que planea la economía.

Es un fenómeno de sustitución —la persona ya no necesita ser libre para tomar decisiones propias según sus necesidades y su conciencia: esta tarea la realiza el gobierno, que da órdenes al ciudadano para el bienestar general. Para seguir órdenes, el ser humano debe dejar de usar sus facultades y es natural que eso produzca un rechazo esencial, el que sólo puede ser anulado por medio de la violencia.

Para poder realizar esto, el gobierno tiene que tornarse totalitario —es decir, adoctrinar en sus dogmas: la libertad no tiene sentido, la verdad no existe, la razón engaña a la gente, cada persona piensa en función de sus intereses, la conciencia es una patología mental, el ser humano es inferior a la colectividad, los líderes encarnan la voluntad general y sólo ellos entienden la realidad, sus palabras son órdenes, pensar diferente es una enfermedad.

Este fenómeno, el de la devastación humana, causada por doctrinas totalitarias es el que no ha recibido atención —y, lo peor de todo, subsiste: siguen aplicándose políticas humanas que anulan a la persona y la destruyen. Todos o la mayoría aceptan el fracaso de las políticas económicas de planeación central, pero no han puesto atención en las políticas de planeación central de la vida humana.

Esas políticas de planeación central de la vida humana son implantadas por gobiernos que sustituyen a las personas y sus decisiones anulando especialmente su conciencia moral —esos gobiernos se han convertido en los árbitros éticos de las personas: son ellos los que definen lo que es bueno y lo es es malo.

Lo que he intentado es poner sobre la mesa un tema escasamente tratado. Es amplio el reconocimiento del fracaso de las políticas de planeación central de la economía y a nadie en su sano juicio se les ocurriría implantarlas. Y, sin embargo, la herencia del marxismo se mantiene en la planeación central de la vida humana, especialmente de su conciencia, para acomodarla a los intereses políticos. Lo mismo que se hizo con la economía.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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