Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Opinión Excepcional
Leonardo Girondella Mora
12 abril 2010
Sección: ESCUELAS, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


Quiero mostrar la noción del “sesgo ideológico” —lo que es y el error que contiene, a pesar de cual se mantiene vigente e incluso es enseñado a alumnos en programas educativos oficiales.

La cita que hago (página 16) es muy representativa de esa noción común en nuestros días y que tiene ya tiempo de haber sobrevivido a pesar de su falsedad. En un libro de texto escolar, para alumnos de secundaria, se afirma que,

“… las ideas se derivan de las experiencias, los deseos y las limitaciones particulares, por lo que puede afirmarse que las opiniones de cada uno siempre serán parciales, pues provienen apenas de uno de los infinitos puntos de vista desde los cuales es posible apreciar la realidad”.

Cada persona, según lo anterior, tiene opiniones que por necesidad son parciales, es decir, puntos de vista sobre la realidad (excepto la opinión expresada allí). La afirmación es vaga y contiene algunos elementos razonables, pero también lleva, como en este caso a asegurar que,

“… las ideas y las opiniones personales no son verdades absolutas y que pueden enriquecerse con las aportaciones de otras personas, permite establecer las condiciones básicas para entablar un diálogo…”

Continúa la vaguedad que puede con facilidad conducir a la aprobación superficial de lo dicho porque cada quien dará la interpretación que más cuadre con sus ideas —sin notar una falla en el razonamiento: se dice que las ideas y opiniones personales no son verdades absolutas pero esa afirmación es una absoluta, y por tanto se niega a sí misma. Es una falla de consideración y suele pasar inadvertida.

Otra parte del libro (página 20) insiste en el punto y afirma que,

“… la información que se pone a disposición de los demás expresa el punto de vista, las reflexiones, los argumentos y las conclusiones de quien o quienes la presentan, y que, además responde a las condiciones sociales, políticas y económicas del momento histórico en que surge y, por tanto, sólo da cuenta de una parte de la realidad”.

Es una afirmación estándar, quizá parte de la corrección política, bien descrita en la expresión “sesgo ideológico”: las opiniones personales están afectadas por el tiempo y las condiciones en las que se vive. Si eso es cierto, también la opinión expresada en el párrafo citado está afectada y no puede ser la excepción a la regla, aunque ella suponga que lo es. Es absurdo que una opinión quiera ser la excepción a la verdad que desea sostener.

No solamente el alumno en ese libro de texto, sino también muchas otras personas, son víctimas de un razonamiento fallido —que es lo que exploro en lo que sigue.

En resumen, se afirma, las opiniones personales tienen todas sesgos que son inevitables —están afectadas por intereses propios, la clase a la que se pertenece, el tiempo en el que se vive, por lo que no puede realmente confiarse en opinión alguna. Si esto es cierto, entonces debe reconocerse que también ésa es una opinión afectada por intereses propios o de clase o de lo que se quiera y que tampoco puede confiarse en ella.

El mérito de las grandes fallas del razonamiento es que tienen dosis de verdad, las que sirven para ocultar el error cometido. Por supuesto que las opiniones personales están afectadas por circunstancias externas e internas, como conveniencia personal, modas intelectuales, y otras más —pero esta afectación no es suficiente como para destruir todo el contenido de todas las opiniones personales.

Es una excusa útil el usar el sesgo ideológico para descalificar opiniones ajenas con las que no se está de acuerdo —como cuando se decía que alguien tenía “intereses burgueses” y así se le descalificaba sin necesidad de siquiera escucharlo. Si se es lógico, el que alguien acuse a uno de intereses burgueses, es necesariamente otra opinión que también está afectada por otros intereses y se anula a sí misma con su propio argumento.

Además, es una explicación simplista, que circunscribe todo a una explicación de intereses personales —en el caso típico solamente monetarios de grupos definidos. Deja de considerar cualidades personales ajenas a grupos y méritos propios no monetarios.

En el caso del texto citado, se llega a una conclusión absurda: todas las opiniones están sesgadas por “las condiciones sociales, políticas y económicas del momento histórico”, con excepción de la opinión expresada así. Por alguna razón no hecha explícita, esa opinión es una excepción a la regla que expresa.

Lo que he intentado hacer es mostrar el fondo de una opinión común, muy usada, sustentada en un error, que tiene su origen moderno en las ideas de Marx y que, inexplicablemente se repite en un libro de texto —manteniendo vigente una desafortunada idea que crea desconfianza en las opiniones ajenas y hace disponible una herramienta que anula conversaciones productivas y lleva al relativismo.

Addendum

Las citas fueron tomadas de Carbajal Huerta, E., & Villegas Reyes, R. A. (2008). Formación Civica y Etica II (3o. Secundaria) (1a. ed.). México: Ediciones Castillo.


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