Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Laicismo: Una Definición
Leonardo Girondella Mora
17 marzo 2010
Sección: POLITICA, Sección: Análisis, Y MATERIAL ACADEMICO
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Lo que intentaré hacer es afinar el concepto de laicismo —las ideas que lo explican y justifican, más allá de las definiciones que resultan por lo general demasiado superficiales.

Inicio esto con una definición estándar —la que lo aclara como una “Doctrina que defiende la independencia del hombre, de la sociedad y del Estado de toda influencia eclesiástica o religiosa”. Es exactamente la misma de la Real Academia Española.

Es una definición terriblemente vaga —tanto que se hace estéril por la falta de significado de la expresión “independencia de toda influencia religiosa”. ¿Qué exactamente significa eso? Nunca se expresa con claridad y por eso mismo, es ocasión de desavenencias interpretativas.

Por otro lado, la definición de laico tiene dos significados —el de lo que no es eclesiástico ni religioso, sino civil, como por ejemplo, el creyente que no es ministro religioso; el otro es el más acostumbrado, el de una educación laica, la que no contiene elementos religiosos.

De nuevo, se encuentra esa omisión de claridad significativa —podría interpretarse como laica a la Química y a las Matemáticas, sin que eso haga comprender el significado de laicismo. Además, es igualmente laico un individuo que es creyente en alguna religión que otro que es totalmente opuesto a las religiones.

Otra definición con menor pobreza es la que entiende al laicismo como una forma de pensar que “defiende, favorece o impone la existencia de una sociedad organizada aconfesionalmente, es decir, de forma independiente, o en su caso ajena a las confesiones religiosas”.

Pero aún así, la definición es incompleta e incongruente, porque supone que toda la sociedad es independiente de la religión —lo que haría difícil o imposible que dentro de ella existieran religiones. Hacer a la persona totalmente independiente de la religión es un objetivo totalitario.

Los desaciertos e inexactitudes de definiciones como las anteriores son fuente de conflictos en la implantación del laicismo. En lo que sigue me propongo afinar las partes de una definición de laicismo que evite esos yerros.

• Los dos elementos inmersos en el laicismo sí son las religiones y los gobiernos —aunque sería mucho más preciso hablar de iglesias, que de religiones, para ser más concreto en todo lo que sigue.

• Para el laicismo, iglesias y gobiernos deben ser independientes —ésta es la esencia misma del laicismo, la independencia entre esos dos elementos de autoridad política y autoridad eclesiástica.

La más conocida instancia de esa independencia es la del llamado estado laico —un gobierno independiente de las iglesias que existan dentro del territorio que gobierna. Pero de nuevo se encuentra ese problema, el de definir independencia o autonomía de esos elementos.

No sólo eso, también se encuentra otra dificultad —la de considerar expresamente a los elementos no incluidos en esa independencia, a los ciudadanos. Es decir, el ciudadano no está incluido en el laicismo: él puede o no profesar una religión y el laicismo no puede exigirle ser ni independiente del gobierno, ni de su iglesia, la que sea.

• Esto es ya un avance en la afinación de la noción de laicismo —no incorpora la obligación del ser humano para declararse él independiente de una iglesia. Las libertades le permiten profesar una religión o ninguna, y al mismo tiempo estar obligado a cumplir con las leyes de gobierno.

• La idea de independencia o separación entre gobiernos e iglesias se refiere exclusivamente a esas instituciones y se ilustra de una manera algo cruda en la expresión de un gobierno no confesional —ése que no profesa religión oficial alguna.

La idea es burda porque existe la posibilidad de gobiernos que profesen alguna religión oficial, la que sea, al mismo tiempo que respetan las prácticas religiosas de otras religiones —una posibilidad que es rica en consecuencias porque convierte al laicismo en algo mucho más concreto: la libertad de culto.

• Lo anterior es una ganancia significativa en la precisión de la definición de laicismo —es en instancia última una noción que se expresa con otras palabras, la libertad religiosa. Es la vieja idea de la separación iglesias-estado: ni los gobiernos pueden unirse a las iglesias para sus fines políticos, ni las iglesias pueden unirse a los gobiernos para sus fines religiosos.

El laicismo, en su definición esencial, no es nada más allá que una manera de hablar de libertades —concretamente de la libertad religiosa o de conciencia de los seres humanos, sin que en ella tenga influencia el poder o la fuerza.

• La independencia entre iglesias y gobiernos es el rasgo central del laicismo, entendida como la inconveniencia de unir poderes para forzar creencias en los ciudadanos. Es decir, el laicismo reconoce la existencia de gobiernos y de iglesias —y de las libertades que el ciudadano tiene para ejercer su conciencia, incluyendo la posibilidad de no profesar religión alguna.

Pero es posible usar otra interpretación de “independencia” —una que le da una connotación de oposición. Me refiero a la posición intelectual que se apoya en el laicismo para apuntar que las religiones son un freno al progreso y el avance de las personas, lo que implica que los gobiernos tienen la obligación de oponerse a las iglesias.

Esto me lleva a enfatizar la debilidad de las definiciones superficiales de laicismo y que no apuntan la existencia de sus dos interpretaciones o definiciones —las que señalo a continuación.

• Laicismo definido como libertad de creencia, conciencia y religión —un régimen en el que iglesias y gobiernos tienen autoridades separadas y autónomas, sin que entre ellos exista oposición. Aquí el ciudadano tiene libertad religiosa.

• Laicismo definido como una obligación gubernamental que se opone a las libertades de creencia, culto y religión —un régimen en el que el gobierno limita a la autoridad eclesiástica y no existe separación, sino sumisión. Aquí el ciudadano no tiene libertad religiosa.

Se ha dicho que “La educación laica es una condición del desarrollo libre de los individuos, pues asegura la libertad de conciencia de todas las personas, tanto la de quienes adoptan alguna religión como la de quienes no lo hacen”. Un buen ejemplo de la ambigüedad de las definiciones superficiales.

Si el laicismo es interpretado como libertad de creencia, la educación laica significa la posibilidad de educación religiosa para quien lo desee, sin interferencia gubernamental —pero si educación laica significa retirar a la religión de la educación por mandato gubernamental, eso es una violación de las libertades humanas.


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1 comentario en “Laicismo: Una Definición”
  1. Contrapeso » Sin Libertad Educativa




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