Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Las Consecuencias Naturales
Leonardo Girondella Mora
29 octubre 2010
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Cualquier profesor, desde la escuela primaria se da cuenta perfecta de una realidad: existen diferencias notables en las capacidades de sus alumnos. Los hay que deslumbran con una inteligencia notable y que pueden comprender sin gran dificultad ideas complejas.

Pero sucede también que el profesor encuentra alumnos de capacidades intelectuales limitadas —sin que eso sea producto de enfermedades, sino de inferioridad intelectual. No reconocer esto es negar la realidad, como igual lo sería el estar ciego frente a la variedad de capacidad atlética o deportiva.

Es verdad —no puede negarse— los alumnos como el resto de las personas son muy desiguales entre sí. Los casos extremos son los más apropiados para enfatizar esa desigualdad: la forma de jugar futbol de Iniesta, la manera de escribir de Balzac, esas cualidades los hacen diferentes del resto.

En menos cuantía y con menos fama, las personas también tienen habilidades de diferentes niveles —como el alumno que considera extensa una lectura de tres páginas comparado con el que pide más bibliografía.

Este es mi punto de partida para subir un escalón desde esta base y explorar una consideración que creo poco tratada: las consecuencias de esa desigualdad imposible de negar. Un ejemplo: el joven con extraordinarias habilidades físicas que sigue esa inclinación y logra tiempo después ser una estrella del deporte con ingresos millonarios.

Ha sido en ese caso, como en muchos otros, la desigualdad la causa de una situación afortunada para la persona —como igual puede pensarse en la habilidad para tocar el piano de otro y que años después lo hace un artista de grandes conciertos. Los ejemplos son innumerables: un emprendedor que tiene una intuición sobre un producto nuevo, que resulta un éxito.

Las habilidades y capacidades desiguales de las personas tienen consecuencias en sus vidas y tampoco esto puede ser negado, con lo que llego a mi tesis —la de sostener que las desigualdades que producen esas habilidades distintas son legítimas y válidas, que no pueden ser anuladas sin deterioro de la esencia humana.

El asunto puede verse desde otro punto de vista, el de la igualdad humana —el que establece que en la esencia última del hombre todas las personas son iguales, una idea que se vuelve peligrosa cuando se lleva a extremos. Es digno de encomio partir de la idea de que todos los humanos tienen una misma esencia igual y valiosa.

Si allí se detiene la idea de la igualdad, ella produce consecuencias valiosas, como la de la igualdad de tratamiento legal —que hace comprensible la idea de que es igualmente reprobable asesinar a un millonario que a un vagabundo que a un joven que a un anciano, que a un hombre o a una mujer.

Pero si la igualdad se prolonga, comienzan entonces las dificultades —como la de qué hacer con las diferencias en las habilidades y capacidades, en los gustos e inclinaciones. El plano cambia radicalmente porque estas diferencias tienen consecuencias que desigualan. Si es igualmente malo robar a un intelectual que a un ignorante, ¿sería también reprobable que tuviera más ingresos el esforzado que el perezoso?

La habilidad de Iniesta tiene consecuencias, que le dan una vida distinta a la de otros y sería absurdo pretender anular esas diferencias haciendo a la vida de Iniesta lo más cercana posible a la vida de la anciana que tiene artritis. Sería ridículo igualar las calificaciones de los alumnos por razones de su igualdad humana sin considerar la calidad y cantidad de sus esfuerzos y logros.

Creo que he explicado mi tesis —la que puede ser vista de forma esquemática:

• En su esencia última el ser humano es igual —todas las personas son iguales en esa dignidad que define al humano.

• Pero los humanos poseen grandes diferencias en sus habilidades y capacidades, en sus gustos e inclinaciones —más en las decisiones que toman.

• Esas diferencias tienen consecuencias que también producen diferencias de resultados.

• Las diferencias en los resultados de vida crean desigualdades —y esas desigualdades, cuando son tratadas de anular, constituyen un ataque a parte de la esencia humana, esa que es desigual.

Addedum

Dos cosas quedaron pendientes, al menos.

Una es el panorama general del humano: con diferentes habilidades y capacidades, los humanos parecen haber sido creados para vivir en una sociedad que facilite el complemento mutuo —si todas las personas fuesen iguales en todo, no se necesitarían unas a otras.

Dos, otra variable de consideración: las circunstancias propias de la persona y que están fuera de su voluntad —como la de sufrir una enfermedad, o haber nacido en un lugar poco adecuado para su desarrollo. Obviamente será afectada su vida y será distinta a la de quien no tenga esas desventajas. Un problema cierto, pero que no se soluciona haciendo iguales al resto.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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