Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Las Cosas En La Mesa
Eduardo García Gaspar
8 enero 2010
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión, SEXUALIDAD
Catalogado en: ,


El embrollo tiene ahora un episodio interesante de ver. Todo comenzó en diciembre pasado, cuando el PRD, que gobierna a la capital de México, emitió una ley que aprueba matrimonios de personas del mismo sexo. A esa disposición se opusieron varios, entre ellos jerarcas religiosos y otro partido, el PAN.

Un episodio del enredo llegó a una etapa anticipada. El presidente del PRD hizo una advertencia a los opositores de tal ley, especialmente a la Iglesia Católica: su partido tomará acciones legales contra ella si no suspende su campaña de oposición. Según él, en México las iglesias no pueden oponerse a las leyes, aunque como siempre se dice, su partido está dispuesto a dialogar.

Del otro lado, jerarcas de varias iglesias, no sólo católicos, han afirmado que no permanecerán callados y que rechazan esa ley de matrimonios homosexuales. Niegan que su oposición sea contraria a las leyes mexicanas y afirman que tienen derecho a oponerse.

En fin, no es un embrollo sencillo. Trata un tema moral, lo que es un signo de nuestros días y que suele no ser puesto claramente sobre la mesa: un gobierno definiendo lo que es bueno y lo que es malo. Esta función no es parte de las responsabilidades gubernamentales, excepto dentro de regímenes totalitarios. Lo explico a continuación.

Ante todo, es un mandato moral el que establece que la homosexualidad es contraria a la naturaleza humana. Esto lo justifica en razones biológicas y mentales. Ha sido una tradición y costumbre el rechazo a la homosexualidad, derivadas de esa norma moral. En algunos casos, las leyes civiles la han castigado.

Es decir, existen diversos niveles de prohibición. Uno es el religioso y moral, como ahora sucede en México: claramente varias iglesias prohiben la homosexualidad, a la que ven como un desorden y un pecado. Otro nivel es el de las costumbres y normas sociales, quizá expresadas en la opinión pública, la que es variable y puede o no oponerse a la homosexualidad.

Y en el tercer nivel está la ley civil, que es lo que ahora se discute. Esa ley puede prohibir y castigar la homosexualidad usando el poder el gobierno. O puede permanecer indiferente a ella, dejando esa decisión a cada ciudadano. Pero también puede dar un paso adicional y dejar de ser indiferente para convertirse en promotora de la homosexualidad… que es lo que sucede en este caso.

La ley emitida por el gobierno de esa ciudad no permaneció indiferente ante la homosexualidad, sino que la legitimó dándole el grado de matrimonio no diferente al del casamiento normal. Este es el corazón del conflicto y no suele ser puesto sobre la mesa. Si la ley hubiera permanecido indiferente ante la homosexualidad, nada hubiera sucedido. El problema se origina es un choque de posiciones morales.

Por un lado, unas personas e instituciones consideran a la homosexualidad como moralmente reprobable. Del otro lado, un gobierno la considera como moralmente meritoria y digna de un reconocimiento legal que necesariamente supone que moralmente es loable. Este es el corazón del embrollo.

En un estado normal de cosas, las leyes tienen un fundamento superior al que siguen y detallan en disposiciones concretas. Por ejemplo, las leyes prohiben el asesinato y lo hacen porque existe un precepto superior que es moral y sostiene el valor de la vida, lo que hace reprobable al asesinato. Asesinar no es malo porque la ley lo dice, sino porque hay un principio moral superior a ella.

En el caso de la ley del PRD, que aprueba el matrimonio homosexual, ella por necesidad supone que existe un principio moral que considera a la homosexualidad como meritoria y, por tanto, debe existir una ley que permita ese tipo de matrimonio. Es decir, el plano normal se invirtió y la ley crea un mandato moral, no al revés que es lo debido.

Se tiene, por tanto, una situación riesgosa y que tampoco suele ser puesta sobre la mesa para que todos la vean. En medio de opiniones que en lo que he leído son realmente pobres, se pierde de vista el fenómeno más importante que está detrás de esta ley: el gobierno alterando la moral por medio de la ley.

La aprobación de matrimonios homosexuales, si bien es un asunto importante, resulta irrelevante en comparación con lo que se deriva de una situación en la que los gobiernos ya no tienen contrapesos morales o éticos. Esa situación se llama totalitarismo.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “Las Cosas En La Mesa”
  1. Corina Dijo:

    Si gobiernos de Izquierda nos quieren imponer su cultura de la inmoralidad, tal como esta sucediendo en Estados Unidos y ahora en Mexico, y hacen bien todas las autoridades religsiosas que se estan oponiendo a estas leyes tan espantosas que aun se dice que pueden adoptar niños, que clase de generaciones van a crecer en medio de tal inmoralidad…
    Pero a mi pensar estas autoridades religiosas debieron hacer algo hace mucho tiempo…NOTA DEL EDITOR: no es tanto un síndrome de la izquierda como del progresismo.

  2. Juan Jesus Dijo:

    En realidad se avanza a una nueva orden cultural, donde no son los homosexuales, sino una ideología que terminará por aplastarnos en nuestros derechos y libertades como ciudadanos. Primero se les protege con una "ley" después se les aprueba como un "matrimonio", después ellos podrán imponer su moral a todos los individuos sea en nuestras escuelas, trabajo y hogar. Y cuidado con el que no esté de acuerdo con su ideología y moral. Por ley podremos vernos en la cárcel.
    Es sólo esperar.
    Saludos.

  3. Bernardo Dijo:

    En mi opinión, es muy pobre el argumento: “un gobierno la considera como moralmente meritoria y digna de un reconocimiento legal que necesariamente supone que moralmente es loable”. Este comentario no tiene ningún sustento:
    1)No se trata de ser meriotrio o loable un hecho real con consecuencias civiles para que sea necesaria una ley. La homosexualidad ha existido, existe y seguirá existindo con ley o no; que se quiera legalizar una convivencia de hecho no es alentarlo (según lo expuesto por usted el reconocer derechos sucetorios a los hijos bastardos alienta a tener hijos bastardos)
    2)El antiguo precepto de que el matrimonio tiene como objetivo principal tener hijos esta superado, el objetivo del matrimonio es ser felices. Incluso el concepto de familia, pensemos en las parejas que no pueden tener hijos y no adoptan…los dos son familia. NOTA DEL EDITOR: el mero reconocimiento es alentarlo y ¿cuándo fue superado el fin creativo de vida del matrimonio?





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