Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ley Convertida en Ética
Eduardo García Gaspar
1 abril 2010
Sección: ETICA, LEYES, Sección: Una Segunda Opinión
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Los efectos de un gobierno en expansión son terribles. Al ampliar fuera de lo natural su poder, dañan a la gente y terminan creando más males que bienes. El comparar dos situaciones ayuda a entender el embrollo de los gobiernos inflamados.

Al mismo tiempo que algunos gobiernos combaten el consumo de drogas, legalizan los matrimonios de personas del mismo sexo. Para esa legalización se argumenta que es una cuestión de derechos de minorías, que ha sido una realidad por siglos, que son actos libres, que no causan daños en terceros, que ha habido homosexuales genios y otros más (algunos realmente tontos).

Lo curioso es que esos mismos argumentos podrían usarse para legalizar las drogas, no sólo para legalizar esos matrimonios. ¿Una contradicción? Sí, por supuesto. El consumo de drogas ha existido por siglos, muchos genios las han consumido y son actos libres que no tienen un daño directo en otros.

En una sociedad realmente libre con un gobierno natural, la autoridad dejaría a las personas la decisión de consumir drogas y la de contraer matrimonio. No se metería en esa decisión. No la aprobaría ni la reprobaría. Solamente cuando el gobierno se mete en lo que no le corresponde, surgen contradicciones como ésa: legalizar el casamiento de personas del mismo sexo y al mismo tiempo prohibir las drogas.

El tema bien vale una segunda opinión, explicando esa contradicción de un gobierno intolerante extremo en un terreno y tolerante al máximo en otro. No entro a defender ni atacar, ni al matrimonio homosexual ni el consumo de drogas. Lo que me interesa es analizar un fenómeno anormal.

El fenómeno de ese gobierno que cae en posiciones contradictorias, que por un lado apoya una moral laxa y por el otro una prohibición fundamentalista. Me parece que esta situación curiosa se debe a un fenómeno que más y más se va presentado, la del intervencionismo moral. Me explico.

Con el intervencionismo estatal en la economía, el gobierno manipula tasas de interés, salarios mínimos y otras variables. Con el intervencionismo estatal moral, el gobierno regula lo que es bueno y lo que es malo según los burócratas: ellos son los creadores de la Ética que se aplica por la fuerza.

Para algunos gobiernos, el consumo de drogas es malo, pero la homosexualidad es buena. Y expresan esas opiniones en sus leyes y medidas. Por ejemplo, en México el gobierno considera bueno que los jóvenes de unos 13 años en adelante, al menos, tengan una vida promiscua. Incluso subsidia anticonceptivos. Pero si consumen droga, los penaliza. ¿Contradictorio? Claro que sí.

Dentro de una sociedad realmente libre, el gobierno nada tendría que hacer en esos terrenos. Nada. Todo lo que haría sería defender a las personas, sus libertades y posesiones de ataques de terceros. Y dejaría que la moral fuese un poder independiente del gobierno. Si alguien quiere consumir drogas, o si alguien quiere ser homosexual, eso no es cuestión legal, sino moral.

Mi punto es que la ley no puede sustituir a la moral, que es mucho más amplia. Y mucho menos es una cuestión de mayorías y minorías. Que se fundamente y legitime un mandato moral, como la aprobación del aborto, sólo porque es una opinión mayoritaria, o un derecho de minoría, es tonto. Si una minoría realiza algo inmoral eso no se convierte en un derecho sancionado por el estado. Si una mayoría aprueba algo inmoral, tampoco puede tornarse en un derecho.

La moral es algo cuya independencia debe respetarse por parte del gobierno. Es igual a tener un banco central autónomo… no, es mucho más importante. La moral independiente del gobierno es la mayor defensa que podemos tener en contra del totalitarismo. Y esa moral independiente tiene una base sólida: considera a la libertad como un rasgo humano natural e inviolable que un gobierno debe respetar.

Mi personal opinión es que esa moral independiente, sustentada en la naturaleza humana, es bastante clara y reprueba el consumo de drogas al igual que reprueba el matrimonio de personas del mismo sexo. Lo que quiero señalar aquí es que un gobierno no tiene la capacidad natural para establecer la moralidad de ninguno de esos actos. Que uno sea legal y el otro no, es contradictorio, pero sobre todo revela el intervencionismo moral que pretende que los burócratas creen una nueva ética.

La ley se deriva de la moral. La moral no puede derivarse de la ley. Y si lo hace, eso se llama totalitarismo y se está introduciendo, poco a poco, en los gobiernos como una idea moderna y tolerante, cuando en realidad es anticuada y dogmática.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.


No hay comentarios en “Ley Convertida en Ética”
  1. felix regino Dijo:

    estoy de acuerdo pero cómo se puede hacer para poder llegar a los que nos gobiernas estas ideas si tienen ideas demasiado preconcebidas y no se ponen a razonar de manera que busquen el interes del electorado y no el del partido. NOTA DEL EDITOR: ése es un problema grande de largo plazo que en el corto puede limitarse votando por los menos malos y hablando con otras personas sobre esta idea… o recomendando esta página a otros.





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