Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Lista Oficial de Herederos
Eduardo García Gaspar
7 septiembre 2010
Sección: DERECHOS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Las herencias, sobre todo las cuantiosas, suelen acarrear connotaciones e imágenes fuertes, que llevan con facilidad a la reacción emocional. La clisé típico es la de una persona que, sin merecerlo ni haber hecho mérito alguno, recibe una herencia millonaria.

Los gobiernos aprovechan muy bien esta situación y le aplican impuestos.

Impuestos que suelen ser enormes y que sólo pueden justificarse suponiendo que la herencia es inmerecida por parte de quien la recibe. Examinar estos casos es una tentación que no puedo resistir. Es lo que hago a continuación usando un poco de sentido común.

Suponga usted que es un millonario. En fin, usted posee una envidiable fortuna que ha logrado por medio de su propio trabajo, esfuerzo y talento. Ahora suponga que usted va a una tienda de departamentos.

Y allí decide comprar unas tres camisas y otros tantos pantalones. No hay problema, nadie se indigna. Todo es normal. Usted cambió la propiedad de parte de su dinero por la propiedad de parte de los artículos de la tienda. Un intercambio voluntario beneficioso para todos. Pero de salida, usted recuerda algo.

Recuerda que un amigo suyo cumple años mañana y quiere comprarle un regalo. Como sabe que le gusta la música clásica a su amigo, usted le compra varios discos. Los paga, igual que los pantalones y las camisas. Al día siguiente, va a casa de su amigo y le entrega los discos. Es decir, le traslada la propiedad de esas grabaciones como un obsequio.

En su oficina, usted toma decisiones de inversión en algunas máquinas nuevas, de contratación de gente. En fin, usted decide cómo usar las propiedades que tiene. En nada de esto hay problema: usted usa sus propiedades como lo desea. Un día aparece por su oficina una persona que viene a pedir un donativo para una escuela de niños pobres y usted le da ese donativo.

En todo ha habido traslados de propiedad. Traslados legítimos entre los propietarios. A veces usted ha hecho intercambios, otras veces ha hecho regalos. Pero ya de cierta edad, usted hace su testamento y hereda a sus dos hijos. Usted fallece y ellos reciben una gran fortuna. ¿La merecen o no?

Realmente no importa. Igual que no importa si su amigo mereció el regalo de los discos, o la escuela su donativo. Lo importante es que usted ha hecho con sus propiedades lo que usted ha creído que es mejor. Si sus hijos merecen la gran fortuna o no es hacernos la pregunta errónea.

Una pregunta errónea que los gobierno adoran porque les permite cobrar impuestos excesivos. Excesivos e ilógicos, porque si en realidad estuvieran justificados, también deberían haberse aplicado al regalo de los discos y al donativo para la escuela. Su herencia no es más ni menos que otro acto como el regalar discos a quien usted quiera, lo merezca o no.

Es decir, las herencias son tratadas bajo la perspectiva errónea: la del merecimiento del receptor, lo que hace surgir la duda sobre la calidad de esa persona. ¿Merece recibir una buena cantidad de dinero alguien que no hizo nada para crear esa fortuna? La respuesta rápida, directa y equivocada es “no, no merece recibir esa herencia”.

Pero el punto de las herencias no es el merecimiento de los herederos, sino la voluntad del propietario de la fortuna que heredará. Y, si es el propietario legítimo y real, no hay otra posibilidad que respetarla. Respetarla igual que se respetaron antes todos los regalos y donativos que hizo en vida.

Los impuestos a las herencias son en realidad, por lo anterior, un robo descarado. No tienen justificación y atacan los derechos de propiedad. Si se sigue la lógica de los impuestos a las herencias, tendría que ponerse un impuesto a todo regalo y donativo… porque una herencia no es más que eso, un regalo por parte del dueño legítimo.

Quien se indigna ante herencias de grandes fortunas a las que cree inmerecidas, tendría que seguir su propia lógica y dar su herencia, poca o mucha, a quien lo merezca. El problema es cómo saber quiénes merecen la herencia.

¿Lo sabría mejor un burócrata que el que da la herencia? ¿Le heredaría usted a quien designe ese burócrata y no a quien usted quiera? No lo creo. Y quizá llegase a existir una lista oficial de herederos meritorios avalados por el gobierno, a los que usted no conoce. Pero espere…

En realidad, sí existe esa lista oficial de herederos meritorios avalados por el gobierno que cobra impuestos a las herencias. Una parte importante de esos herederos son los burócratas mismos que son pagados con el dinero de esos impuestos. Otros que están en esa lista son los que reciben subsidios del gobierno. Por supuesto, hay más y según el gobierno ellos merecen recibir parte de la herencia que usted dejó a sus hijos, o a quien sea que usted dijo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



3 Comentarios en “Lista Oficial de Herederos”
  1. Gabino Matus Dijo:

    Me extraña que esto no se había comentado anteriormente. Cada año el gobierno hace propaganda sobre el mes del testamento. Están invirtiendo en lo que a la larga, o tal vez corta, les redituará a ellos. Es muy conveniente para el gobierno que los que heredan tengan hecho su testamento, pues inmediatamente que se adjudica después de la muerte, el gobierno tendrá dinero contante y sonante. Si no tuvieran hecho su testamento, se tendría que llevar a cabo un juicio, que tardaría y de ese dinero no podría disponer el gobierno de inmediato. Lo mejor, en mi opinión, es que aquellos que han decidido a quienes heredar, lo merezca o no, hagan el traslado de propiedad a quienes ellos quieran, como el regalo de los discos, si yo le regalo a alguien lo que yo quiera, los impuestos no serán tan gravosos como los de los testamentos.

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