Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Mal Análisis y Solución Igual
Eduardo García Gaspar
29 marzo 2010
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
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Una de las tentaciones irresistibles de los gobernantes es encontrar brechas entre grupos, considerarlas de inmediato un problema de importancia nacional y gastar recursos en el remedio a la brecha encontrada, la que sea.

Las brechas son, por supuesto, diferencias entre grupos, no importa cuáles. Son capaces los gobernantes de encontrar una brecha entre enfermos y sanos, y querer cerrarla poniendo a todos igual de enfermos. No es broma.

Tome usted a la más consentida de las brechas, la de los ingresos, y vea cómo funciona la mente del gobernante.

Primero, armará un espectáculo de relaciones públicas y convencerá a muchos de que es algo indebido, pero que él que es un consagrado a servir a la sociedad, se hará responsable de remediar las diferencias de ingreso. Se apoyará en datos de la ONU, una institución que ha hecho de las brechas una forma de vida (su otra forma de vida es voltear la cabeza frente a dictaduras).

Lo segundo que hará será presupuestar una enorme cantidad de dinero para realizar sus planes niveladores. Pedirá fondos, incluso prestados, pues la brecha encontrada viola la justicia social, la equidad, o lo que sea políticamente correcto mencionar.

Tercero, formará un organismo gubernamental más que emplee a una buena cantidad de personas, todas con la sagrada misión de remediar la brecha (la que no les interesa remediar, porque hacerlo significaría perder su trabajo).

Tiempo más tarde medirá sus resultados hablando del dinero gastado, no de lo logrado, y dirá que su tarea no ha acabado, que necesita más tiempo y, sobre todo, más dinero. Por supuesto, las cosas empeorarán nacionalmente porque ha desperdiciado recursos, pero sobre todo, porque no ha entendido que el problema no es la brecha, sino la pobreza. Son muy diferentes.

Cuando los ojos están puestos en las diferencias entre las personas y la misión es hacer a todas iguales, se ha perdido el verdadero punto de interés. El problema es la pobreza y ella no está correlacionada con las diferencias de ingreso. La diferencia que existe en los ingresos de los más ricos del mundo y un ejecutivo bien pagado es enorme, realmente grande, pero esa brecha no es un problema.

Al contrario, es una buena situación, en la que todas las personas viven bien. Odiar a los millonarios es un problema de envidia y resentimiento, no es económico. La brecha de ingreso que existe entre un empleado medio y alguien que no gana más de un dólar al día, tampoco es el problema. El problema no está en la brecha, el problema está en esos que no ganan lo suficiente como para tener una vida digna.

Por eso, la solución está en cómo hacer que el pobre gane más… no en hacer que todos ganen lo mismo o algo similar. Los que tienen ingresos satisfactorios son un caso de pobreza resuelta y no deben preocuparnos mucho. Lo que debe ocuparnos es por qué tienen ingresos miserables los pobres. Y, entonces, examinar causas como educación baja y deficiente, malos registros de propiedad, leyes laborales deficientes, dificultades a la inversión y demás.

La cuestión es clara y cualquiera se preguntará la razón por la que los gobernantes insisten en buscar brechas, que son relativas, y no realidades. Una razón es porque su cerebro no les da más. Otra es porque las brechas les ayudan a lograr partidarios entre el electorado.

Pero hay una razón que tiene más importancia. En la mente de muchos gobernantes existe la idea de que vivimos en una cueva de ladrones que se roban mutuamente. Esto es por lo que ellos entienden que el que tiene mucho dinero, lo tiene porque se lo ha quitado a otros. No hay otra posibilidad de ganar más que otros si no es por medio del robo y del fraude, según el político.

Consecuentemente, el gobernante adopta el papel de vengador y concibe a su misión como la de devolver lo robado y cerrar la brecha de diferencias entre todos… en una situación que sólo es ventajosa para el mismo gobernante y afecta incluso al mismo pobre. Este el es gran análisis económico que se encuentra en el fondo de toda política redistributiva de ingresos.

Los que la critican suelen hacerlo señalando que los gobernantes se olvidan de crear riqueza, sólo quieren repartirla. Es una crítica coja y mala. Criticar a la política que quiere cerrar brechas de ingreso debe hacerse apuntando que se olvida el problema personal de las personas pobres y por qué lo son. Decir que hay que crear riqueza es demasiado vago.

De lo que se trata es de remediar pobreza personal con, primero, un análisis de causas y, segundo, sin afectar el bienestar de terceros que ya no padecen pobreza (son casos exitosos de probresa solucionada).

En fin, todo lo que quise hacer es señalar uno de los errores más grandes que se cometen en los gobiernos al poner atención en las brechas, no en los absolutos. Y también, destacar uno de los análisis económicos más primitivos que pueden padecerse. Una buena prueba de eso que ha sido llamado estulticia de gobierno: hacen el análisis equivocado e implantan la solución errónea, pero siempre acaban con más poder que antes.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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