Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Monterrey Olvidó
Leonardo Girondella Mora
9 abril 2010
Sección: Sección: Asuntos, SOCIEDAD
Catalogado en:


Si uno busca un ejemplo de ciudad mexicana célebre por hábitos de trabajo y ahorro, Monterrey será la nombrada por la mayoría —una idea que tiene una base de muchos años, quizá iniciada en 1890 con la fundación de Cervecería Cuauhtémoc. El resto es historia, una historia olvidada.

El asunto dio pie a un reportaje reciente (El País, en España) que inicia con una pregunta directa, ¿Qué le pasó a Monterrey?

La tesis de lo escrito comienza con la situación actual —una muy mala debida a gobernantes incapaces, inseguridad, crimen. Pero lo interesante es lo que allí se denomina “descomposición social de la Sultana del Norte, como también es conocida”. Algo que se perdió antes de todos estos problemas actuales.

Monterrey se asoció, dice el reportaje, con virtudes: “cultura del esfuerzo, el sentido de unidad y esa convicción de tomar el futuro en sus propias manos” a lo que añado otras como austeridad, modestia, ahorro, disciplina, frugalidad, sentido del tiempo.

Virtudes que fueron sustituidas por “una cultura de consumo y desprecio a lo que no era como ellos, pensaron que el futuro lo tenían no solo ganado, sino merecido. La ciudad orgullosa se volvió vanidosa”, formada por “…una generación insulsa, pagada de sí misma, volcada al consumo y la presunción…”

Continúa el comentario con otras consideraciones que dejo al lector —para dedicarme a explorar esa sustitución de virtudes o formas de pensar consideradas sólidas, propias de seres humanos dignos y que dan buenos resultados prácticos, por otra serie de formas de pensar, vulgares, propias de personas con baja opinión propia y que, no es sorpresa, dan malos resultados prácticos.

Tengo la impresión, que es fuerte, de que la causa de la pérdida de esas virtudes fue el éxito que ellas lograron, sin que las generaciones siguientes lo reconocieran —ignoran el origen del bien que disfrutan pensando tal vez que lo merecen por derecho y no como recompensa al esfuerzo del hacer las cosas de cierta manera.

Es posible, tal vez, resumir esto con una palabra, soberbia.

El mayor de los pecados cristianos, la soberbia es la peor consejera posible de imaginar, pero a la que suele rendirse quien sucumbe a las zalamerías y los halagos que acompañan a la ignorancia de lo importante. La soberbia ciega y ensordece a quien la padece —y fue esa ceguera-sordera la que convirtió en reclamo lo que en verdad había sido producto del trabajo apegado a la moral que defiende la libertad de forma tradicional y conservadora.

Ciegos y sordos, muchos de los vistos como líderes, descuidaron las causas del éxito anterior y esas causas son las ideas que los viejos líderes respetaban, muy bien resumidas en la expresión de uno de ellos: “trabajo y ahorro” —la que se fue transformada en “orgullo y dispendio”. La modestia y la frugalidad fueron desplazadas por el lujo y el boato.

En las empresas, el manejo financiero ajeno al negocio, fue creído la clave el éxito —con el consecuente descuido de la razón de ser de los negocios, que no es financiera, sino de atención a los mercados.

En la educación, las ideas fueron despreciadas, consideradas inútiles, creando así un vacío moral que fue ocupado por modas intelectuales chatarra que dejaron de defender el gran valor de los viejos, la libertad responsable. Viejos que hubieran visto con gran recelo ideas como la de la responsabilidad social empresarial.

La vieja tradición de independencia y autonomía contra los poderes centrales fue abandonada en un terrible acto de miopía —la del tipo que sólo la soberbia puede causar y que consiste en ignorar la influencia que las ideas tienen. El vacío que dejó la modestia se llenó con corbatas de marca y autos de lujo del año. El vacío producido por el abandono del trabajo fue ocupado por la creencia en fantasiosos proyectos justificados por creatividad financiera.

¿Qué pasó con Monterrey? Abandonó las ideas que lo crearon, las virtudes que lo hicieron posible, las costumbres que dieron resultados. Se olvidó, en demasiados casos, que la bonanza no es gratuita, que generaciones anteriores la hicieron posible con trabajo y libertad y que ella no es un derecho, sino una consecuencia de virtudes ahora despreciadas.

Pero Monterrey no es la excepción, al contrario es la regla de lo que sucede en estos tiempos en demasiadas partes —donde se han ignorado las ideas y con ellas las virtudes del ser humano que tiene altas aspiraciones y que entiende que la libertad sólo puede mantenerse aceptando su responsabilidad. Y, donde, peor aún, la educación de las nuevas generaciones está en manos que propagan cuanta idea chatarra está de moda en lo políticamente correcto.

¿Qué sucederá con Monterrey? Lo que quieran hacer los que aún mantienen ese respeto por las virtudes y entienden que las ideas tienen consecuencias.

Addendum

El reportaje que cité antes termina diciendo:

“La crisis de Monterrey no se resolverá fácil ni rápido. Lo que sigue es el auto exilio de las élites con consecuencias sociales y económicas importantes. A Guadalajara le costó muchos años entender que el problema no “venía de fuera” sino que fue su propia sociedad la que entró en crisis y el narco no fue sino una consecuencia de ello. El atajo, la vía rápida, se llama autocrítica: reconocerse en el espejo, y plantearse lo más rápido posible la renovación de su élites…”

No lo creo —eso de la autocrítica es un lugar demasiado común para tener utilidad; verse en el espejo será obstaculizado por la ceguera soberbia. ¿Renovación de elites? Sí, hay algo de cierto en eso —pero la clave está en el abandono de las ideas y de las virtudes, dentro de una sociedad crecientemente secular y escéptica que ha sucumbido al relativismo y aceptado lo políticamente correcto.

Es exactamente lo mismo que le ha sucedido a España, donde se escribió el reportaje que he citado, otro caso de vacío moral y de sociedades en las que el gobierno se ha transformado en la fuente de principios éticos. Y, estoy de acuerdo, estas crisis no se resuelven fácil ni rápido. El espíritu de Prometeo del que habló Paul Johnson tiene sus efectos y no son agradables.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “Monterrey Olvidó”
  1. GargarTobi Dijo:

    Soy de Monterrey y pieso que lo que aquí se dice es verdad. Conozco varios casos de empresarios perdidos en sus mundos financieros y que se olvidaron de asuntos morales.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras