Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Muy Claro: Gastar Menos
Eduardo García Gaspar
28 enero 2010
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
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Primero, los datos mexicanos. El déficit fiscal federal hasta noviembre del año pasado era de casi 17 mil millones de dólares. Los ingresos cayeron más de 11 por ciento. Los egresos subieron más de 6 por ciento. Los datos son del WSJ (30 diciembre 2009).

Segundo, los datos de EEUU. Para 2009, el déficit es de 1.4 billones de dólares. Existe una proyección de estas cifras: para 2014 la deuda pública representará en 148 por ciento del PIB estadounidense.

Tercero, la cifra calculada para Canadá a mediados del año pasado era un déficit de 132 mil millones de dólares.

Desnudo el asunto es sencillo de ver: gobiernos que gastan más de lo que reciben, lo que en una empresa normal equivaldría una bancarrota. Los gobiernos vistos así son una organización deficitaria que no puede mantenerse por sí misma, como  sí lo hace el resto de nosotros. No es una situación sana. Nos va a causar problemas futuros seguros.

¿Por qué gastas más de lo que reciben? Es un asunto de mentalidad que afecta a todos los partidos. Por ejemplo, es un común denominador entre Bush y Obama, los Kirchner y Chávez, y el resto. Todos tienen el mismo error que afecta a todos los países, como los mencionados. Concluyo que se trata de una tendencia esencial gubernamental.

¿Cómo lo justifican? Ahora mismo, los déficits se justifican por la crisis bajo la idea de que mayor gasto de gobierno equivale a reanimar a la economía. No tiene fundamento, pero se hace por esa tendencia esencial que impide usar la razón. O bien, los gobiernos se echan sobre hombros tareas como servicios gratuitos de salud para todos sin hacer cuentas.

El asunto merece una segunda opinión porque se trata de una situación insostenible. Deberá ser remediada para evitar problemas de crisis mayores futuras. La dificultad es que las soluciones son difíciles.

Una de ellas es elevar aún más los impuestos, como se ha hecho en México, con Calderón. La consecuencia de hacer eso es la reducción de incentivos económicos y menos recursos para inversiones que eleven productividad.

Otra solución es imprimir dinero o sus equivalentes. Puede hacerse, pero significa debilitar a la moneda, disminuir ingresos por salarios y pensiones, y desalentar el ahorro que se necesita para las inversiones. Es otra solución que resulta peor que el problema original.

Las dos anteriores significan una elevación de los ingresos del gobierno y tienen malos efectos. Hay otra manera de enfocar el problema y encontrar la solución de un déficit. Si él es el resultado de menos ingresos que gastos, y no conviene elevar ingresos, lo que debe examinarse es la opción de reducir gastos. Es lo que hacemos todos cuando estamos en crisis.

No está mal esta opción que al final de cuentas es el remedio común y acostumbrado. Si el gobierno reduce sus gastos, entonces el déficit desaparecería. Para un gobernante la opción de reducir gastos en francamente revolucionaria, algo nunca hecho, fuera de serie, inaudito, imposible de hacer.

El freno a esta solución es el gobierno mismo que tienen un funcionamiento con tres elementos muy negativos.

Uno de ellos es la mentalidad del gobernante, por lo general un activista social al que nunca le alcanza el dinero, que es un pésimo administrador y que demasiadas ocasiones es deshonesto. Si él llegara a tener un déficit de cero con una elevación de impuestos, no tardaría mucho en crear un déficit otra vez y otra…

El segundo es la serie de grupos de presión que viven de favores gubernamentales, como sindicatos, que con un gasto menor dejarían de tener los ingresos actuales.

Más, en tercer lugar, los cortos períodos de gobierno en sistemas democráticos que permiten heredar a los siguientes gobiernos los efectos de largo plazo de medidas equivocadas. La situación del Seguro Social es un buen ejemplo de esto en México. El otro muy actual es la reforma al sistema de salud en EEUU, el ObamaCare.

En estas consideraciones, los ciudadanos solemos tener una posición débil que fomenta esa tendencia, así que no es posible echarle toda la culpa a los gobernantes. Muchos ciudadanos comunes exigen servicios al gobierno sin importarles el costo que conlleven y que saben será trasladado a otros, o a ellos mismo sin darse cuenta.

Es decir, buena parte de la situación problemática de las finanzas públicas proviene de muchos ciudadanos que piensan que un gobierno puede y debe hacer todo lo que les conviene.

De lo que concluyo que los déficits son consecuencia de un mal entendimiento: creer que lo que viene del gobierno es gratuito. No lo es, tiene costos muy altos y muy ineficientes.

Post Scriptum

Una medida descriptiva de la deuda pública es su monto per cápita. El Washington Post (28 enero 2009) dió la siguiente información:

The Senate approved on Thursday a $1.9 trillion boost in the amount of debt the federal government can take out. The bill, which passed 60 to 40, would establish the new limit at $14.3 trillion — equal to about $45,000 for every American.


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