Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
No, no es Propiedad Tuya
Leonardo Girondella Mora
20 agosto 2010
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Asuntos, SOCIALISMO
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“PEMEX es propiedad de todos los mexicanos, los que se benefician de esa empresa” —éste es el modo más o menos estándar que se usa para justificar la existencia del monopolio estatal petrolero en México. Lo que sigue explora tal idea.

• “Propiedad de todos los mexicanos” — usa la palabra propiedad de manera sumamente flexible, tanto que pierde su significado. Por propiedad se entiende el dominio sobre algo, un recurso que pueda ser vendido, es decir, que pueda existir un traslado del título de propiedad.

Si una persona posee títulos de propiedad de PEMEX y los puede vender a quienes se interesen en su compra, eso significaría que la frase es correcta y cierta: si todos los mexicanos poseen un título de propiedad de esa empresa y pueden venderlo, entonces sí son propietarios. De lo contrario no lo son.

• Si los mexicanos no son propietarios de la firma, queda por determinar quién lo es —un asunto aclarado por la ley del país que asigna al gobierno esa propiedad. En el artículo 29 de la constitución del país se dice que quedan prohibidos los monopolios, a lo que agrega,

“No constituirán monopolios las funciones que el Estado ejerza de manera exclusiva en… petróleo y los demás hidrocarburos; petroquímica básica…”

La redacción es clara y hace referencia a la actividad que el estado, es decir, el gobierno realice en el sector petrolero —lo que revela un dominio sobre el sector, el de hacerlo funcionar de acuerdo con decisiones propias: administrarlo y, en su caso, vender a esas operaciones petroleras. El hablar de privatizar —sólo eso— implica por necesidad lógica que la empresa es de propiedad gubernamental y podría pasar a ser propiedad de particulares.

Los dos puntos anteriores demuestran de manera breve, pero sólida, que la idea de que PEMEX es de todos los mexicanos es inexacta al menos —no tiene apoyo legal, ni sigue la naturaleza de una propiedad.

Si queda demostrado que ese monopolio no es propiedad de los ciudadanos del país —propiedad en el sentido estricto—, queda por examinar la idea de que la propiedad gubernamental del monopolio es de beneficio para los mexicanos. La idea del beneficio social del monopolio es muy interesante de examinar —para demostrar el sustento tan débil que tiene y que es lo que hago a continuación.

• Esta noción necesariamente parte de una premisa oculta: una o más empresas privadas de petróleo no actuarían en beneficio del país —lo que si fuera cierto lleva a un extremo: ninguna empresa privada es de beneficio a la gente y todas ellas deberían ser propiedad estatal. Es un absurdo total.

• Podría justificarse de otra manera, diciendo que el petróleo es tan importante que no debe estar en manos privadas, que únicamente el gobierno puede ser propietario de un recurso de tanta trascendencia. La premisa oculta es ahora manifiesta: los recursos más importantes deben ser propiedad del gobierno y ya que el petróleo lo es, se justifica su propiedad estatal.

Llevado a su extremo lógico, bajo esa premisa todo recurso vital —como quiera que sea definido— debe ser un monopolio propiedad de los gobiernos. La constitución citada sigue esa dirección al apuntar que el gobierno tendrá en exclusiva funciones en

“correos, telégrafos y radiotelegrafía; petróleo y los demás hidrocarburos; petroquímica básica; minerales radiactivos y generación de energía nuclear; electricidad y las actividades que expresamente señalen las leyes que expida el Congreso de la Unión…”

A esa lista, por tanto, podrán agregarse otras áreas exclusivas —por ejemplo, dada su importancia, la producción de tecnología de cómputo y las comunicaciones inalámbricas serían añadidas en perfecta concordancia con una ley que sostenga la propiedad estatal de áreas estratégicas.

Ahora el punto central es patente: las áreas económicas de mayor importancia deben ser propiedad del estado porque ello es de beneficio a los ciudadanos del país. La justificación habitual es la seguridad y la soberanía de la nación —ella será independiente y autónoma si el gobierno es propietario de las áreas económicas más importantes del país.

Independientemente de que esto parece carecer de evidencia empírica que lo sostenga —los EEUU, por ejemplo, habrían sido un país poco poderoso —, contiene un riesgo político monumental: la acumulación de gran poder económico al ya de por sí gran poder político del gobierno, lo que elevaría los riesgos de abuso, exceso e injusticia por exceso de poder en los gobernantes.

Si se vindica la propiedad estatal por sus beneficios ciudadanos, también se afirma por obligación que la propiedad particular tiene menos beneficios al país —una suposición que nunca se justifica y que sólo podría sustentarse en la atrevida noción de que las empresas estatales se manejan con diferentes criterios que las privadas.

Una empresa económica, no importa la que sea, toma recursos existentes, los combina y así produce bienes que son usados por otras empresas —el total de las cuales terminan produciendo bienes para uso y consumo de personas. Esto no puede cambiar en empresa alguna, sea privada o estatal, y beneficia a los compradores y usuarios de lo fabricado.

¿Cómo justificar que PEMEX beneficia más a los mexicanos que las empresas particulares de petróleo? Lo siguiente explora algunas posibilidades.

Una, el estado es un mejor administrador que los particulares —más eficiente, honesto, visionario, innovador que los particulares y sus firmas. Toda la evidencia que existe indica que esto es contrario a la realidad.

Dos, las empresas del estado no persiguen tener utilidades ni beneficios, por lo que sus productos son más baratos y eso beneficia a las personas. Las utilidades de las empresas son una medición de la productividad con la que esos recursos son usados —son además necesarias para formar reservas de contingencia y realizar inversiones de mantenimiento y mejora. Sin utilidades, una empresa no puede sobrevivir.

Tres, toda empresa paga impuestos y con ellos se cubren gastos gubernamentales por servicios necesarios como los de policía y justicia. El monopolio estatal sería de mayor beneficio al gobierno si pagara más impuestos que las privadas —es decir, si fuese tratada de manera diferente al resto y dañina a sus finanzas, que es lo que se hace en México.

Todo lo anterior apoya mi tesis —la de que la frase “PEMEX es propiedad de todos los mexicanos, los que se benefician de esa empresa”, carece de fundamento lógico y es inexacta al menos.

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