Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
“Nuevos” Gobernantes
Eduardo García Gaspar
29 enero 2010
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Es uno de los clisés más manejados en política. Afirma que los gobiernos necesitan una inyección de sangre nueva. Con eso se quiere hablar de gobernantes jóvenes en oposición a los viejos y viciados, creyendo que la juventud garantiza un mejor gobierno. Pensar así, creo sinceramente, es miope.

No creo que se trate de buscar gobernantes jóvenes como si la juventud fuese en sí misma una cualidad y la madurez un vicio. Un ejemplo muy reciente muestra esto: el caso de Enrique Peña Nieto, el gobernador del Estado de México y considerado un político joven necesario para inyectar vitalidad juvenil en el próximo gobierno mexicano.

Una columna de Peña Nieto publicada hace poco (Mural, 24 enero 2009) muestra cómo un joven puede pensar como un viejo. Su tesis principal es la necesidad de un “estado eficaz”, lo que sea que ello signifique, pero que en su mente es un gobierno que va a “garantizar todos los derechos reconocidos por la Constitución a toda la población”.

La frase de “estado eficaz” es vieja. En México recuerdo que fue usada en tiempos de López Portillo, proponiendo un gobierno más grande y eficiente.

Ahora, Peña Nieto la revive para que el gobierno se haga cargo de

“derechos civiles, políticos y sociales como la seguridad, el acceso a la justicia pronta y expedita, no ser privados de nuestras libertades, propiedades y posesiones sino mediante juicio, acceso universal a la salud y la cultura, educación de calidad, trabajo, vivienda, un medio ambiente sano y alimentación de los niños y las niñas”.

En otras palabras, el gobierno debe “cerrar la brecha entre los derechos en ‘papel’ y los derechos en la práctica”. Y hacerlo con eficacia. Son esos los dos elementos de Peña Nieto:

(1) estado de bienestar y

(2) gobierno eficaz.

Examino cada uno a continuación.

Primero, más gobierno, más grande y responsable del bienestar personal de los ciudadanos. El concepto de viejo y quizá se remonte a Estado de Bienestar de Otto von Bismarck en el siglo 19. O al estado de Providencia en Francia en esos tiempos. No es nueva la propuesta del gobernador y muy posible candidato del PRI a la presidencia en México. Inglaterra lleva décadas con esto.

Segundo, el adjetivo “eficaz” se aplica a la capacidad de cumplir objetivos. No considera intrínsecamente la idea de productividad. Se trata de lograr propósitos, es decir, cumplir con todas las promesas del estado de bienestar sin consideraciones de eficiencia. Hubiera sido una más feliz redacción hablar de un “estado eficiente”.

El tema bien vale una segunda opinión para examinar un caso de un político sin duda joven: nació en 1966. Su padre trabajó en una dependencia gubernamental (CFE) y su madre fue profesora. Inició su carrera política en 1990 como secretario del Movimiento Ciudadano de la Zona I del Comité Directivo Estatal de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares del PRI.

Y ese político joven no tiene otra idea que la de proponer un gobierno de bienestar, como en el pasado, a lo que añade una promesa de logro de objetivos. Creo que el punto está bien demostrado: no se necesitan políticos jóvenes para modernizar a los gobiernos. No son ellos garantía de nada.

Lo anterior nos lleva a otra consideración: si la diferencia no está en la edad de los políticos, la diferencia sí está en las ideas que ellos tengan. Ronald Reagan cuando fue presidente de EEUU tenía unos 70 años. Tenía ideas más adelantadas y mejores que la vieja propuesta de hacer crecer al gobierno y prometer que será eficaz.

El tema puede ser mejor comprendido bajo otra forma de verlo. En la mente común, la política se personaliza, es decir, se pone atención en las personas. Esto es lo que lleva a la terrible confusión de creer que por definición los jóvenes tienen nuevas ideas mejores. No necesariamente. El caso que he examinado es una refutación de tal error.

En las mentes menos comunes, la política no se personaliza. En ella lo que importa son las ideas más que las personas. Bajo esta mentalidad, la edad es lo de menos. Lo relevante es lo que piensa el gobernante.

Peña Nieto parece otro caso como el de Obama, cinco años mayor que el primero, pero con ideas tan anticuadas que hacen real eso de que sí existen jóvenes que viven en el pasado. Es la juventud fosilizada que no tienen imaginación suficiente para entender lo nuevo.

Post Scriptum

Creo que vale la pena añadir a lo anterior la loca adoración de la juventud que se tiene en muchos países y que lleva a un razonamiento equivocado: pensar que la sangre joven es mejor que la sangre vieja. Por supuesto, se equivoca al hacer de lado una variable vital, la experiencia.

Pero sobre todo, ignora que la edad no es una variable correlacionada con ideas correctas y atinadas. De hecho en buena medida, la correlación puede ser negativa por la carencia de elementos de prudencia. Y, más aún, se deja de considerar que muchas instituciones universitarias conservan ideas atrasadas y viejas.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.




esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras