Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Obama: Tiempos Pasados
Leonardo Girondella Mora
18 junio 2010
Sección: MEDIOS DE COMUNICACION, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


El conocido novelista mexicano, Carlos Fuentes, escribió en fechas recientes dos columnas muy breves acerca de B. Obama —claramente favorables al presidente estadounidense. Las columnas merecen examinarse, que es lo que hago a continuación.

La primera columna (Grupo Reforma, 7 junio 2010), se titula Barack Obama y el joven siglo. Consiste ella en partes muy claras —en la primera Fuentes ubica su idea central, la de que “Obama es un nuevo político para un tiempo nuevo”. Comienza a desarrollarla señalando que:

“… Obama es atacado desde muchos rincones. Es un ‘socialista’ que quiere extender un poder sofocante del gobierno. Es un ‘reaccionario’ que limita al poder público y favorece a la empresa privada. Es un… ‘pasivo’…  Es un político ‘frío’…”

Pero nada de eso es verdad, dice Fuentes, Obama es “un nuevo político para un tiempo nuevo” —lo que, según él, choca con la política tradicional de su país acostumbrada a “tiempos pasados”.

A continuación hace un recuento histórico de sucesos en los que juega un papel la política exterior de EEUU y que parte de los antecedentes de la Primera Guerra Mundial hasta nuestros días —lo que usa para llegar a una conclusión

“Pero los Estados Unidos, país maniqueo, necesitaba un enemigo. Hay que saber quién es el malo para ser, nosotros, el bueno. El fin de la Guerra Fría privó a Washington del contendiente soviético. ¿Dónde estaría ahora el indispensable enemigo? Los ataques del 11 de Septiembre de 2001 dieron la respuesta. Los Estados Unidos se arrogaron el derecho al ataque preventivo… Estas son las políticas que anteceden al Presidente Obama. ¿Qué ofrece éste en su lugar?”

La idea central de Fuentes es la del maniqueísmo —una forma de pensar dual, para la que existen dos principios, uno del bien otro del mal. Dice que EEUU piensa de esa forma, aunque debe suponerse que más bien se refiere a sus gobiernos y no a sus habitantes a los que no trata en su recuento histórico.

Hasta aquí termina su primera columna dejando las ideas de EEUU como un país maniqueo y de Obama como un gobernante nuevo para un tiempo nuevo. La segunda columna (8 junio 2010) sigue su exposición.

Pero antes de explorarla, debe ser señalado que Fuentes pone toda su atención en sucesos históricos internacionales —sin hacer referencia alguna a sucesos internos de los EEUU y las diferentes creencias que dentro de él se tuvieron. Lo considera como siguiendo sin cambiar esa mentalidad maniquea.

En esta segunda columna, Fuentes introduce parte de la novedad que ve en Obama —la de retirar con cuidado a los EEUU como protagonista mundial:

“Obama… desplaza -sutilmente, con cautela- el papel global de los Estados Unidos… Explícitamente… incluye como copartícipes del orden mundial a China, la India, Brasil y Rusia… [pero] de ninguna manera, le resta liderazgo a los Estados Unidos, sino que comparte responsabilidades y reconoce nuevas fuerzas”.

El mismo Fuentes reconoce que Obama no descarta la opción de la fuerza de los EEUU y dice que Obama, “si no menciona el uso de la fuerza preventiva, tampoco lo excluye… les da prioridad a las opciones diplomáticas”.

Entonces, el político nuevo para un tiempo nuevo se limita a la política externa de su país reconociendo en sus discursos la importancia de otras naciones y diciendo que la diplomacia es primero. Por supuesto, hay un problema para Fuentes, explicar la presencia militar de EEUU enviada por Obama a Afganistán, la que trata:

“Se puede alegar que la presencia norteamericana en Afganistán contradice estos propósitos, aunque la salida de territorio afgano de los Estados Unidos está prevista para el año entrante. Vaya dilema… Afganistán ofrece caminos difíciles y contradictorios que ponen a prueba la capacidad diplomática y militar del gobierno de Obama”.

El nuevo político tiene un problema y lo ataca de la misma manera que antes, por la vía militar —pero “le ofrece a Rusia ‘una relación estable, sustantiva y multidimensional’” y “a China le pide desempeñar ‘un liderazgo responsable’”. Total, quiere incluirlos en la diplomacia, como también a Brasil y la India.

Luego hace un paréntesis sobre las políticas internas —dice Fuentes que le “asombra… que los extremistas de la derecha norteamericana descubran tan tarde al verdadero Barack Obama” pues era obvio lo que haría una vez estando en el poder. Fuentes da esta lista de cosas obvias de Obama, como éstas:

“Mantener el crédito para el crecimiento, pero someter a ley a la banca, disminuyendo ganancias excesivas. Democratizar las finanzas y canalizar más recursos a otros sectores de la economía… Emplear mejor y más extensamente los recursos energéticos del país. Eliminar la distancia salarial entre hombres y mujeres. Mejor empleo, mejores salarios, mejor distribución de la riqueza. Reforma del sistema de salud pública… “

Sobre lo anterior, concluye que

“Obama, el presidente tranquilo, simplemente responde que nada en el proceso político impide tomar hoy las decisiones difíciles que, de todos modos, se harán presentes dentro de 10 ó 20 años… La tranquilidad, la ausencia de retórica de balcón [sic] de Barack Obama anuncia las reformas que aún faltan para que los Estados Unidos de América pierdan las ilusiones del Siglo 20 y entren con pie firme al Siglo 21”.

¿Gobernante nuevo para tiempos nuevos? Así empezó Fuentes su tesis y ofrece como prueba las políticas de Obama en dos terrenos:

Política exterior. El nuevo gobernante ofrece disminuir el papel de su país en el mundo y selecciona a otros para que participen, por ejemplo, Brasil y la India. La vieja plataforma de los aislacionistas de principios del siglo pasado mezclada con la intervención en Afganistán. ¿Nuevo?

Política interior. El nuevo gobernante ofrece una plataforma de más gobierno, más regulación gubernamental. La vieja receta intervencionista de antes de Roosevelt. ¿Nuevo?

Fuentes ofrece, por tanto, evidencias opuestas a las que le apoyarían —su opinión se vuelve en contra y exhibe a Obama como un gobernante de la vieja escuela adecuado a tiempos idos. No es una crítica al izquierdismo de Fuentes, es una crítica a su pobreza de análisis. La idea de un presidente nuevo para un tiempo nuevo ha dado pie al entendimiento de Obama como un presidente con ideas viejas y reaccionarias en un momento en el que el regreso al pasado es lo peor que puede suceder.


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