Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Perdiendo el Sentido del Humor
Eduardo García Gaspar
24 mayo 2010
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es una capacidad innata y responde al absurdo. Es lo que mueve a sonreír cuando se oye de una nueva toalla, tan fina que se lava solo en seco. O preguntar qué pasa con el hoyo una vez comido el queso. Es la capacidad de entender bromas y chistes, una habilidad que mucho me temo estamos perdiendo. Me explico.

Regreso al pasado muy cercano. Vamos con Evo Morales. En su opinión comer ciertos alimentos produce calvicie y homosexualidad y comer otros, como coca, produce salud. Vamos con un clérigo islámico el que propuso que el exceso de sexo reduciría el movimiento de las placas tectónicas.

Los humanos tenemos una gran capacidad para decir cosas tontas. Algunas de ellas lo son en tal proporción que producen risa. Pero la producen cuando nuestras pequeñas células grises pueden discriminar a lo alocado de lo cuerdo. Sin ese poder para distinguir a una cosa de la otra, el panorama ya no es de risa.

Otra manera de decirlo es afirmar que se dicen cosas tan alocadas como las anteriores y que sin embargo, son tomadas con total seriedad. Los gobernantes son especialistas en esto. Tome usted las nuevas regulaciones financieras en los EEUU y véalas así: las nuevas reglas han sido puestas por los mismos chicos que administraron a las grandes hipotecarias produciendo pérdidas de billones.

Es más o menos lo mismo de Evo, con la diferencia de que se toma con toda seriedad. Y lo mismo que sucede en México con la fijación de un precio único para libros, decretado para fomentar la lectura… o la elevación de impuestos en medio de una situación económica mala… o la prohibición de monopolios privados al mismo tiempo que los estatales son alabados como logros sociales.

¿Por qué causa sonrisas lo dicho por Evo Morales y al mismo tiempo se toma con toda seriedad al monopolio petrolero mexicano? Ésa una pregunta que vale la pena hacer. Las dos cosas son absurdas, ilógicas, bobas y ambas deberían producir lo natural, notas humorísticas en las noticias. Pero sólo una de ellas las produjo.

Creo que ello puede deberse a una pérdida. La pérdida del sentido de la razón que sirve para distinguir lo juicioso y razonable de lo despistado e insensato. Otro ejemplo, uno que ilustra que las mayores bromas de todos los tiempos son tratadas con una circunspección absoluta.

Uno de los funcionarios de la UE ha afirmado que visitar países extranjeros es un derecho humano y que ese derecho debe ser implantado usando recursos de impuestos. Sí, los ciudadanos pagan impuestos que van al gobierno y más tarde éste subsidia las vacaciones que ellos toman. Son gobiernos convertidos en agencias de viajes. Tan absurdo como lo de Evo, pero no se interpreta así. Y esto es lo que intriga.

Es cierto que lo dicho por Evo es burdo y tosco, una especie de chiste obvio, accesible a cualquiera. Pero es un chiste de mucho más fino humor que el que produjo el origen de la crisis hipotecaria en EEUU sea el mismo que emite leyes para evitar crisis y quizá sea por eso que menos gente entiende el elegante y sutil humor que eso tiene.

Posiblemente sea que con facilidad se entiende lo tosco y ordinario del humor de los gobernantes rústicos… y con mucha mayor dificultad se entienda el humor refinado, delicado y perspicaz de muchos otros, como Obama o como el de los políticos en la UE.

Se ha dicho que no es difícil ser un humorista cuando uno tiene a su servicio a todos los gobiernos proveyendo material. El punto que preocupa es que mucho de ese material que es muy valioso para hacer chistes ahora se toma con toda formalidad e importancia. Sin sentido del humor se pierde una oportunidad de juicio y de reconocimiento de lo absurdo.

Y esa es la pérdida a la que me refiero. La pérdida del sentido de la razón que lleva a entender a lo absurdo como absurdo y a lo gracioso como gracioso. Es una pérdida del sentido de la jocosidad que existe en el derecho a viajar al extranjero, o en la fijación del precio único de libros para fomentar su lectura.

Los dos están conectados, la razón y el sentido del humor. No se puede tener uno sin el otro. Dejar de sonreír frente a los monopolios estatales en México, por ejemplo, es un síntoma de falta de sentido del humor, pero sobre todo, carencia del uso de las células grises que se nos han dado.

La pérdida es grave y, mucho me temo, generalizada.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “Perdiendo el Sentido del Humor”
  1. Fernando Anguita B. Dijo:

    Tropecé con su excelente artículo cuando ‘peleaba’ con el sentido del humor. Le informaré del resultado de esa pelea si la gano.





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