Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Por Favor, no Prometas Empleos
Eduardo García Gaspar
29 noviembre 2010
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


No sé realmente de dónde exactamente proviene. Quizá sea de la mentalidad mesiánica que asumen tantos gobernantes, aunque podría ser también una herencia del keynesianismo.

El caso es que la creación de empleos se ha convertido en una de las promesas políticas universales.

En cada elección surge sin remedio el compromiso de candidatos en campaña electoral: prometer la creación de más empleos, mejor remunerados y estables, con más prestaciones.

Curiosa confusión que no deja de ser tan llamativa como lamentable, porque no es el gobierno quien puede crear empleos.

No importa que no los pueda crear, muchos se tragan la promesa completa y llegan a votar por el que mejor promete crear empleos. Sucede en todas partes y en toda orientación política, y tiene una consecuencia lastimosa, la de confundir a todos, especialmente a los que tienen inclinaciones socialistas.

La realidad es algo más compleja, pero no es difícil de entender.

Los únicos empleos que puede crear un gobierno son las posiciones burocráticas, es decir, la contratación de personal para trabajar en oficinas de gobierno. Crear puestos burocráticos es negativo: sus costos tienen que ser pagados por los ciudadanos comunes, los que con menos recursos crearán menos empleos productivos.

Los únicos que pueden crear empleos productivos, creadores de riqueza, son los ciudadanos privados con sus recursos propios. Pueden emplearse a sí mismos, pueden crear empleos para otros. Estos son los empleos que crean satisfactores de beneficio para terceros.

Y, la conclusión es ahora clara.

Esa conclusión bien vale una segunda opinión: a lo más que pueda aspirar un gobierno es a facilitar que otros creen empleos, o al menos a no impedírselo.

Puesto en otras palabras, si un gobierno quiere ayudar a crear empleos, sólo lo puede hacer de manera indirecta, facilitando esa creación a los ciudadanos empresarios de cualquier tamaño.

¿Cómo facilitar a otros la creación de empleos? El primer punto es tan simple que pasa desapercibido y consiste en la idea de no estorbar ni entorpecer el trabajo de inversionistas, innovadores, empresarios. Si se lograra sólo esto, sería una ganancia enorme para la creación de empleos.

Es casi ese viejo reclamo de “déjanos trabajar”.

Demasiadas reglas, leyes complejas, impuestos altos, controles de precios, áreas estatales exclusivas, trámites lentos y numerosos, permisos especiales… todo eso encarece la creación de empleos y, paradójicamente, tales obstáculos suelen ser creados por el mismo gobierno y su deseo de ayudar a crear empleos y proteger al trabajador.

Lo explico de otra manera: la creación de empleos no es un objetivo en sí mismo, es la consecuencia de acciones económicas de millones de personas. Si se quiere crear empleos, lo mejor que puede hacerse es facilitar esas acciones de la gente, que es lo único que un gobierno puede hacer.

Un ejemplo extremo: si la meta fuera crear empleos, eso puede lograrse con medidas como la prohibición de uso de tecnología. Deje usted de usar embotelladoras automáticas y ponga a trabajadores a tapar manualmente botellas de cerveza y refrescos.

Prohiba el uso de excavadoras y dé palas a los obreros. O, como propuso Bastiat con sarcasmo: prohiba el uso de una de las manos de los trabajadores.

No es broma, por los años 80 en México se habló de prohibir el uso de robots para armas automóviles. Y, con frecuencia se habla de reducir el precio de la divisa nacional para crear empleos en industrias de importación… lo que significa proponer que aumente el precio de las importaciones para vivir mejor. Es absurdo.

Pero no importa que lo sea. Los gobernantes en sus plataformas electorales hablarán de que crearán empleos con sus medidas y buena parte del electorado pensará que ello es posible. Creerlo es más o menos similar a mandar cartas a Santa Claus y eso es lo que realmente es notable.

Se propondrán cosas como dar créditos blandos a las industrias pequeñas, o a cualquier otro sector, como el de la construcción, creyendo que eso creará empleos. La realidad es que desperdiciará recursos que podrían usar empresas individuales con proyectos mejores y más redituables.

Las próximas campañas electorales, créamelo, usarán esa promesa de creación de empleos y harán de ella un punto principal.

Post Scriptum

La idea de los efectos indeseables de préstamos blandos es tratada en La Empresa Desconocida.

Lo de Bastiat está en Empleo y Proteccionismo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



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