Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Por Favor, El Tema Es Serio
Leonardo Girondella Mora
8 enero 2010
Sección: DERECHOS, FALSEDADES, Sección: Asuntos, SEXUALIDAD
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He dedicado muchas columnas a mostrar argumentaciones erróneas —con la esperanza de contribuir a elevar la calidad de discusiones que merecen mejor tratamiento que el que reciben.

Quiero mostrar otro caso de una argumentación pobre y pueril, el de una columna de opinión cuyo tema central es el aborto, al que apoya llamando “inquisidores” a quienes se oponen a tal práctica —un caso muy llamativo de la llamada falacia ad hitlerum: llamar Hitler o su equivalente, al opositor. Quizá sea esta la falacia ad inquisitorum, pero eso es lo de menos —en lo que sigue, muestro una línea de argumentación con notables fallas.

El tema de la columna es el de la violencia que sufren las mujeres —después de dar cifras y hacer comentarios al respecto, la columnista establece que prohibir el aborto también es violencia contra las mujeres, pero no por los motivos que son los más obvios:

La violencia contra las mujeres… También [existe] a través de las instituciones públicas, como lo muestra la reciente modificación de la Constitución en 17 estados de [México] con el fin de penalizar el aborto…

La autora establece que es violencia contra las mujeres el no aprobar legalmente el aborto y que de esa violencia son culpables:

legisladores y gobernadores… en un juego de poder y de alianzas con los grupos más conservadores de la extrema derecha y de la alta jerarquía católica.

Esos culpables de violencia contra la mujer reprueban el aborto por una combinación de motivos políticos en los que se da una revoltura de ideas:

Se sacrifica así el laicismo de la Nación en aras de una imaginaria sucesión presidencial… un intento por recuperar una legitimidad perdida a través de la Iglesia… los verdaderos intereses y crisis de la clase política… la invisibilidad y exclusión de las mujeres… la hipocresía por sostener ciertas creencias sin tomar en cuenta los argumentos científicos, de salud y seguridad pública

… somos corruptos, ignorantes, violentos, con los más altos índices de pornografía infantil, escaso nivel escolar, siempre en los últimos lugares de los indicadores educativos y económicos mundiales, y ahora se suma la categoría de excluyentes e irrespetuosos de los derechos humanos de las mujeres.

El tema es el del aborto al que la autora ha hecho equivaler a violencia contra la mujer, una afirmación que no justifica en sí misma —se limita a desviar el tema a otros ajenos, como intereses políticos y rasgos negativos nacionales. Pero del tema, nada, hasta ahora. La desviación del tema argumentando motivos de sus contrarios es otra falacia. Los motivos no importan, sino las razones dadas.

Lo que ahora hace para probar que el aborto es igual a violencia contra las mujeres es apuntar que eso es lo que ha afirmado la ONU:

El Alto Comisionado de la ONU ha declarado que cualquier modificación a las legislaciones internas de los estados debe respetar los compromisos internacionales adquiridos por México… considerando las reformas antiaborto como violencia contra las mujeres.

Entonces la prueba que esgrime es que eso que ella afirma es lo mismo que dice la ONU —una demostración que no merece un tema de tanta seriedad, pero que es común en muchos. Es otra falacia, la de usar la afirmación de otro que coincide con lo que ella dice.

A lo anterior añade un elemento —el de que el aborto está justificado por la libertad ilimitada:

Nadie propone el aborto en sí y por sí mismo, pero sí la libertad y el respeto que merecen las experiencias de cada mujer y sus decisiones.

La contradicción es gigantesca: el aborto, dice, no se propone en sí mismo sino por la decisión libre de una persona —consecuentemente sí se propone. Por la razón que sea, pero sí se propone por causa de cualquier decisión, la que sea.

También, hace una afirmación usual en estos casos —la del gobierno que no debe meterse en la vida privada de las personas:

El Estado no puede disponer de principios ideológicos y religiosos e imponerlos… tampoco los legisladores deben vigilar y castigar desde la perspectiva de sus creencias personales, haciendo de lo privado una política pública…

La ignorancia es inmensa —se origina en una confusión que no es explícita: prohibir el aborto, según ella, es ideológico y religioso, y no puede llevarse a lo público lo que en privado se cree.

Hacerlo, dice, es “hipocresía y fundamentalismo [que pasa] por alto el sufrimiento de niñas y jóvenes presas de la perversidad de los varones pero, eso sí, con respeto a la concepción de la vida embrionaria” (entonces sí hay vida, embrionaria, pero vida)

¿Las fallas de la argumentación? Varias —fuera de la desviación del tema, tratando por ejemplo, rasgos nacionales negativos que nada tienen que ver con su tesis de hacer al aborto equivalente a violencia contra las mujeres, la autora quiere probarla así:

• Eso es lo que la ONU dice —sin profundizar en nada más.

• No permitir el aborto es imponer ideologías y religiones —sin admitir que la suya también sería una imposición, de otra idea, pero imposición al fin.

El centro neurálgico de su pésima forma de razonar es colocar el tema bajo la concepción de ser todo una cuestión de imposición de ideologías o religiones sin entender que hay mucho más allá de ese mundo pequeño de luchas entre sectores. No comprende la autora que el tema admite una discusión más razonada y lógica, con una mente abierta a la argumentación lógica.

Pocas veces he visto un caso más diáfano de las fallas en las que se cae cuando la argumentación sana es convertida en un conflicto de poder —un defecto notable que llevaría en su reducción al absurdo a proponer leyes que legalizaran el asesinato por la sola razón que no hacerlo sería imponer en la sociedad la creencia religiosa de uno de los mandamientos cristianos.

Finalmente, aunque mi creencia se opone al aborto, no he entrado en ese terreno —todo lo que he querido hacer es mostrar un caso de puerilidad de argumentación en un tema que merece mucho más.

El tema es realmente serio, se trata de la vida de millones de seres humanos, no una discusión irrelevante. Tratarlo con seriedad es lo menos que puede hacerse y eso significa argumentar correctamente, no de esa manera tan primitiva.

Addendum

La columna a la que he hecho referencia es la de Alejandra Rangel, “Regresa la inquisición”  (El Norte, 28 noviembre 2009).

Una demostración de razonamientos equivocados es el de otro editorial (Ximena Peredo,  ¡Que vivan los novios! El Norte 8 enero 2009). Defiende ella la ley que legitima los matrimonios homosexuales en la Ciudad de México usando las razones siguientes:

• “Lo absurdo es que el Estado mexicano conceda derechos por goteo”. Seria confusión, los gobiernos no conceden derechos, los reconocen aceptando a la naturaleza humana y sus conclusiones lógicas.

• “Es lamentable que estemos enmarañados en un debate premoderno… Una sociedad moderna empuja a sus instituciones a evolucionar”. La vaguedad del concepto “modernismo” lo anula como argumentación de peso siquiera ligero.

• “En unos años esto resultará tan inverosímil como que las mujeres alguna vez no podíamos votar o que las personas de raza negra no podían inscribirse en universidades públicas”.  Otra argumentación débil que confunde igualdad natural humana con igualdad sexual.

• “… la opinión de los curas o predicadores deja de ser anecdótica cuando violenta los acuerdos sociales, fundamentados en derechos… Dicen que el matrimonio entre personas del mismo sexo es una amenaza a ‘la familia’”. Una afirmación sin pruebas.

• “… creo que con esta decisión la figura jurídica que conocemos como matrimonio saldrá beneficiada. Las futuras nupcias entre personas del mismo sexo convocarán a reflexiones sobre la vigencia de algunos de sus significados”. ¿Redefinir al matrimonio como una forma de reflexión? Es tan ridículo que no tiene sentido.

• “… el matrimonio es una condición impuesta por la cultura que la mayoría obedece… las parejas homosexuales podrían contaminarse del anquilosamiento nupcial que padecen muchas parejas heterosexuales…” Por fin, ¿qué posición? Si homosexuales desean casarse caen en la cultura que ella aborrece.

Como en el caso de la columna anterior, esta también adolece de pobreza de argumentación —lo menos que se puede pedir a quien pretende realizar un cambio tan radical es exponer argumentos más allá del modernismo, el avance, la oportunidad de reflexionar.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



4 Comentarios en “Por Favor, El Tema Es Serio”
  1. Dra. Bernal Dijo:

    Es triste ver a tanta mujer atacando a las demás mujeres. Un aborto, es siempre un riesgo para la vida de la madre. Todavía no he visto una sola fulana de ésas que escriben con tanta vehemencia estupideces, abogando para que el ente masculino que engendró, sea también legalmente responsable y corra con los gastos. No por gusto, sino por obligación, por ley, so pena de sanciones. Son tan feministas que siempre terminan atacando a las personas de su mismo sexo. Para hacer un niño, se necesitan dos, pero para éstas pseudoprogres, sólo la mujer debe encarar las consecuencias de un embarazo no deseado.

  2. Luis Manuel R. Dijo:

    he seguido su serie de críticas a columnistas y les digo que he usado algunas en clase para mostrar errores de lógica en los que con enorme facilidad caen gente de la comunidad académica a la que pertenezco. En este caso, su crítica es válida en mi opinión.

  3. María Elena Dijo:

    Cuando el razonamiento de una persona, en este caso una feminista radical, se nubla tanto como para equiparar la "violencia" en abstracto y la violencia física y real para descuartizar a un ser humano, se pone en evidencia, a todas luces, la falta de honradez intelectual, los sesgos personales, o mínimamente, los compromisos con ciertas agendas. En este último caso la situación es más grave pues no se trata de errores de apreciación sino de una ausencia total de honradez. Es inadmisible que personas así sean las que estén generando leyes… y más inadmisible que hayan sido votos los que las colocaron en esa posición. Sigámonos riendo despreocupadamente con los chistes de Catón, que los "intelectuales" cuidan y protegen nuestros derechos

  4. Bernardo Dijo:

    Aplaudo el interes del autor en hacer notar las pobres argumentaciones que se hacen en estos temas tan delicados; tan grave es el asunto que el discurso criticado es muy parecido a los legisladores de nuestros parlamentos latinoamericanos. El problema en mi opinión radica en que, en general, las personas en estos temas más que una opinión tenemos una posición, la cual validamos y fortalecemos con cualquier idea afin a nuestra posición, produciendo el resultado visto: una mezcla incompatible de ideas





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