Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Posibilidad de Adopción
Leonardo Girondella Mora
23 noviembre 2010
Sección: Sección: Análisis, SEXUALIDAD
Catalogado en:


La discusión sobre los matrimonios homosexuales ha llegado a otra de las discusiones asociadas —la de la posibilidad de adopción de hijos: una necesidad obvia dada la imposibilidad reproductiva de ese tipo de unión.

Ignoro si la frecuencia de peticiones de adopción entre ese tipo de uniones sea alta o reducida —y a pesar de que ella sea escasa, la discusión sigue siendo necesaria.

En lo que he observado en los medios que han tratado noticias y opiniones he visto temas que resumo en los siguientes puntos, a los que añado una opinión propia.

Antes de entrar en el tema, sin embargo, debo resaltar un punto vital —el de que no creo que exista un estudio de efectos de adopción en esas uniones dada la cortedad del tiempo desde su legalización, por lo que todo lo que puede hacerse es razonar con cierto sentido común.

Estos son los puntos:

• Unos afirman que la adopción de hijos por parte de esas uniones tenderá a volver también homosexuales a los adoptados —y otros dicen que no hay esa tendencia o que los estudios que existen no llegan a acuerdos y que incluso tienen la ventaja de que los hijos de esos matrimonios serán educados sin prejuicios contra los homosexuales.

Parece lógico creer que esos hijos efectivamente crecerán en un ambiente en el que la homosexualidad sea lo normal y resulta razonable creer que habrá más incidencia por esa razón (ceteris paribus) —y que ese medio ambiente efectivamente los incline a no tener malas opiniones de los homosexuales, aunque no los librará de otros prejuicios posibles.

Favorecer esa adopción para no tener esos prejuicios me parece una defensa débil —sería absurdo hacer crecer a hijos en medios ateos para no tener prejuicios sobre ellos, o entre padres obesos para lo mismo.

• Unos afirman que esa adopción resulta en una aprobación de lo inmoral —y otros afirman que ya muchos países aceptan esa adopción siguiendo opiniones de asociaciones de Psicología y Psiquiatría las que señalan que no existe información sobre daños a tales hijos.

Este tipo de argumento mezcla terrenos diferentes. Los que se oponen a tal adopción están en un terreno moral, uno de naturaleza prescriptiva que establece lo que debe ser: el sexo sin posibilidad reproductiva es reprobable y los hijos crecerían en un medio ambiente que aprueba lo inmoral.

La defensa que se hace acude a terrenos descriptivos, basados en lo que acontece —el que una ley apruebe algo no quita a ese algo la posibilidad de ser injusto o contrario a la naturaleza humana. Tampoco psiquiatras ni psicólogos tienen estudios en ciencias éticas, sino en terrenos que describen la realidad sin emitir juicios morales.

• Unos dicen que los homosexuales tendrán más probabilidad de abusar de los hijos adoptados —otros dicen que la probabilidad de abuso es mayor por parte de los heterosexuales ya que la mayoría de los abusos los cometen ellos. Esta discusión es una trampa clásica que explico.

He leído que el 70% de los abusos de menores los cometen hombres heterosexuales, lo que demuestra, se ha dicho, que los abusos de niños por parte de homosexuales son menores. El razonamiento es equivocado por faltar considerar la proporción de homosexuales en la población, que suele ser estimada en 10% e incluso menor.

Si el 70% de los abusos los realiza el 70% heterosexual, eso significaría que el 30% los realiza el 10% homosexual, lo que apoyaría la idea de que los homosexuales tienen mayor inclinación al abuso.

Con independencia de las cifras citadas, mi punto es examinar esa información con mayor cuidado de lo que suele hacerse. Y, aún más, todo el argumento resultaría inútil si se dice que los juicios de adopción tratarían de minimizar esa posibilidad de abuso.

• Unos dicen que todos los niños tienen derecho a tener madre y padre —mientras otros dicen que a lo que tienen derecho es a una vida familiar estable y segura. Mezclada en la discusión está otra idea, la de que los homosexuales son malos padres, a lo que suele contestarse que la evidencia no muestra eso (aunque tampoco lo niegue).

La discusión es un tanto barroca: por supuesto, los hijos tienen derecho a saber de su padre y de su madre, en la situación más deseable vivir con ellos en familia. Negar esto me parece absurdo, pues esa convivencia con los autores de su vida es la que da a los hijos tranquilidad y un ambiente propicio a un desarrollo sano.

La adopción es una práctica remedial —destinada a los casos en los que ese ambiente familiar de padre y madre no puede tenerse por alguna razón ajena al hijo y que trata de remediarse llevándolo a lo más cercano que puede tenerse, la pareja que adopta.

En el caso de la adopción por parte de homosexuales, se lleva al niño a una situación que es distinta a la que tendría en el caso normal. Se fuerza al hijo a una situación excepcional.

• Unos dicen que los homosexuales son malos padres —y otros dicen que no lo son. Las afirmaciones en los dos sentidos suelen recurrir a estudios y evidencias que por lo general no son citados y, lo peor, a caso anecdóticos de historias personales conocidas por unos y otros.

Este punto tiene esas debilidades de razonamiento que he apuntado: las historias aisladas de conocidos y la cita conveniente de estudios no citados debilita la argumentación. Pero el defecto mayor es el volver a la controversia un tema limitado al estudio de consecuencias posibles de medir, cuando en su fondo es un tema moral no científico.

• Finalmente, unos dicen que esa adopción minaría la firmeza de la sociedad con efectos impredecibles a la larga —y otros hablan de que tales efectos son exagerados dada la pequeña proporción de homosexuales y la baja incidencia de adopción entre esas uniones.

Una defensa basada en números reducidos es débil ya que ellos podrían crecer e ignora que se trata de un suceso legal: una ley que autoriza a realizar una acción considerada indebida. Argumentar bajos números cuando existe una ley es ignorar la realidad.

El problema de fondo en este punto es, de nuevo, poder el énfasis en las consecuencias de lo permitido y de lo prohibido, cuando los preceptos morales son válidos en sí mismo por su congruencia con la naturaleza humana no por sus consecuencias y efectos.

Los puntos de controversia anteriores señalan que los desacuerdos sufren de razonamientos débiles de ambas partes, con errores serios que parten de premisas raquíticas, confunden terrenos, mezclan situaciones anecdóticas y, sobre todo, fijan su atención en el estudio de consecuencias y efectos de la legalización de adopción de hijos para matrimonios del mismo sexo.

Esta es la falla mayor, ya que el terreno en el que se debe vivir esta discusión no es uno de estudios y medición de efectos en estudios longitudinales que tardarían décadas en tenerse —con la posibilidad de tener resultados contradictorios e incompletos de consecuencias que para ser evaluadas necesitan de suposiciones sobre lo bueno y lo malo, lo que llevaría a más investigación en una secuencia imposible de finalizar.

El centro de la discusión es moral —lo que significa de congruencia con la naturaleza humana y el valor de ella, en la que se trate el tema de la sexualidad y la posibilidad de ejercer actos sexuales sin limitaciones o bajo principios naturales.

Nota del Editor

Hay más material sobre el tema en Contrapeso.info: Matrimonios Homosexuales. Sobre el tema concreto del homosexualismo, está Homosexualidad: Sus Defensas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras