Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Prefiero el Oro
Eduardo García Gaspar
8 octubre 2010
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
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Si una persona más o menos razonable tuviera que decidir el tipo de dinero más deseable, de seguro no optaría por el papel moneda que tenemos. En realidad no vale nada.

Es un simple pedazo de papel, sin otro valor que el ser reconocido legalmente. Es un sustento ficticio. La persona preferiría otro tipo de dinero, digamos oro y que aún sin respaldo legal valdría y sería reconocido por las personas.

Al final de cuentas, el valor del dinero no está en su respaldo legal sino en su sustento de mercado por parte de las personas (y, por supuesto su capacidad de ser transportado y dividido sin pérdida de valor, como podría ser la plata también).

Todo lo que esa persona razonable estaría dispuesta a aceptar es el usar dinero de papel, siempre que ese papel tuviera libre convertibilidad a oro. Sin esa convertibilidad, el papel vale nada, absolutamente nada. Y se acepta sólo por ser un medio forzado de cambio. La prueba es sencilla: en una época de inflación todos preferirían tener oro a billetes.

Una moneda de oro es un bien producido por las personas, por el mercado. Los billetes son un instrumento creado por los gobiernos. Nada más esto es suficiente como para preferir el oro, un bien que es proveído por la gente misma y cuya cantidad no crece con facilidad, que es lo opuesto que le sucede a los billetes: pueden imprimirse sin límite.

El punto bien vale una segunda opinión porque el dinero es más que un medio de intercambio. Cuando usted compra una cerveza da dinero a quien la vende y eso facilita las cosas: ya no hay que calcular lo que valen los pollos que usted cría en términos de las cervezas que quiere. Pero hay más.

El dinero es deseable, pero no en sí mismo. El dinero, sea oro o billetes, no sirve de nada. No puede comerse, ni beberse, ni usarse como vestido, ni como material de construcción. Usted quiere tener dinero porque eso le da poder de compra inmediato y, lo más importante, futura. Ahorrar es posponer compras.

Ahorrar es guardar dinero basado en la preferencia de liquidez que en el tiempo usted desea. Si prefiere posponer el consumo eso es tener una baja preferencia de liquidez y por eso ahorra a una tasa que le compensa el sacrificio de no comprar ahora. No es complicado y nos lleva a otro punto.

El punto de que usted no quiere perder la capacidad de compra de ese dinero que ha ahorrado. Su ahorro supone que al final tendrá más dinero que al principio y podrá comprar más, no menos. Si mañana compra menos, entonces convendría gastar hoy. Esta es la razón por la que la estabilidad de su ahorro es una variable central que el oro puede garantizar con más certeza que el gobierno.

Si el gobierno crea más dinero, imprimiéndolo o virtualmente por medio de crédito, sus ahorros tenderán a bajar en términos de poder adquisitivo y eso es malo. Sólo puede ser compensado por tasas de interés mayores a la pérdida del valor de la moneda. La cantidad de oro no puede ser manipulada por los gobiernos, la cantidad de billetes sí puede serlo.

La elevación de la oferta de dinero que hace un gobierno se hace sólo por una razón: el gobierno mismo no tiene suficiente para gastar y crea más billetes. En realidad eso es malo. No beneficia a nadie, al contrario: diluye el valor del dinero, que ahora valdrá menos y por eso el precio del resto de las mercancías sube. Sus ahorros ahora podrán comprar menos.

Una de las constantes políticas de todos los tiempos es el exceso de gasto de gobierno. No creo que haya habido una época en la historia en la que los gobiernos no hayan tenido faltantes de dinero. Sea para pagar los lujos del gobernante, para cubrir sus gastos de guerra, o cualquier otra cosa, la falta de ingresos es crónica en los gobiernos.

Las cosas no han cambiado mucho. A los gobiernos les sigue faltando dinero para realizar sus planes, típicamente sus ideales de bienestar social: educación, pensiones, medicina, vivienda, lo que a usted se le ocurra. Y siguen usando las mismas mañas de antes: elevar los impuestos y crear más oferta monetaria.

Queriendo hacer el bien y alcanzar grandes ideales, sin embargo, aún no reconocen que elevar impuestos y alterar el dinero no sólo impide lograr esos grandes planes, sino que causa daño real en esos mismos a quienes pretende ayudar.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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