Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Proteccionismo que no Protege
Eduardo García Gaspar
5 octubre 2010
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La persona fue clara en su idea. La expresó de manera que podía ser entendida por todos. El problema sólo fue que esa idea estaba equivocada. Totalmente equivocada. Lo que ella propuso es conocido, se llama proteccionismo.

Consiste esencialmente en cerrar fronteras a bienes producidos fuera de ellas. Es, por tanto, una limitación de las libertades humanas, no diferente a la de censurar la información que venga del exterior.

Lo interesante es la razón por la que se piensa que es bueno cerrar fronteras.

Se dice que impidiendo la entrada de mercancías extranjeras al país, se da una oportunidad de crecimiento a las empresas nacionales, las que crecerán produciendo una economía más boyante. Sin competencia del exterior, se dice, las empresas nacionales crecerán y darán más empleos y todos vivirán mejor.

Eso fue lo que dijo la persona. No es la única que eso cree. Demasiados piensan que con menos libertades económicas se vive mejor. Curiosa mentalidad ésta, la que no puede ver el otro lado de lo que afirma. Veamos ese otro lado del proteccionismo.

Primero, el nombre no podía ser mejor. En verdad el proteccionismo protege y lo hace muy bien. Pero no protege al país, sino a quienes se benefician de su implantación, a las empresas nacionales que ahora ya no tienen competencia: pueden vender productos más caros y de menor calidad. Productos que no serán competitivos fuera del país y no podrán ser exportados con éxito.

La otra parte del país es la dañada severamente, la gente común, los consumidores que verán disminuido su bienestar. Pudiendo comprar bienes más baratos y de mejor calidad, sólo pueden adquirir bienes peores y caros. Esta es la parte que no ven los proponentes del proteccionismo, la de que su política beneficiará a grandes intereses empresariales y sindicales también, no a la gente.

Pero hay más. Muchos partidarios del proteccionismo piensan que es deseable limitar la entrada de mercancías extranjeras porque, según ellos, la entrada de competidores acabaría con las empresas nacionales. Es un escenario apocalíptico: compraríamos todo del exterior y no fabricaríamos nada dentro del país.

Aunque es escenario sea falso, no deja de producir miedo. Un temor que convierte el proteccionista incluso a quien podría ser partidario del libre comercio. En realidad, no podría suceder que todas las empresas cerraran. Para comprar del exterior, se necesita venderle al exterior y las empresas nacionales tendrían que exportar. No podrían cerrar.

Por supuesto, los ineficientes e improductivos serían afectados, al menos de momento. Tendría que haber ajustes, pero las decisiones de inversión se harían sobre bases reales y el mercado de las empresas se ampliaría: ya no sería el mercado nacional el único al que servir, sino el mercado mundial.

Otro argumento en contra del libre comercio y en pro del proteccionismo es el de la balanza comercial. En esencia lo que se argumenta es que el mejor de los mundos es vender más de lo que compra al exterior. Incluso gente razonable piensa que así debe ser. La verdad es que esos números no importan: sólo puede comprarse al exterior si uno vende al exterior y esos números se ajustan a la larga.

El tema bien vale una segunda opinión, porque en estos tiempos de televisión y mala educación pública, las personas tienden a limitar sus ideas severamente y no ven el otro lado de lo que proponen. Eso es lo que pasó con la persona que hablaba sobre las ventajas del proteccionismo. No dudo de sus buenas intenciones, pero su propuesta era mala, muy mala.

Porque incluso existe un pequeño detalle adicional, el de los efectos no intencionales. Si usted cierra la frontera digamos a los televisores, en unas pocas semanas encontrará un nuevo sector económico, el del contrabando de esos artículos. Pero no es únicamente el hecho de que el proteccionismo produzca malos resultados prácticos.

Lo más importante es que el proteccionismo va en contra de la esencia humana, que es libre. Resultaría ilógico ir en contra de esa naturaleza y creer que limitar esa libertad lleve a un bienestar mayor. No puede tenerse bienestar violando la naturaleza humana. Esta razón, que es filosófica, es la de más peso en contra del proteccionismo. Sólo ella es suficiente para anularlo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Proteccionismo que no Protege”
  1. luisa fernanada alvarez Dijo:

    eso es verdad





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras