Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Protestar y Proponer
Eduardo García Gaspar
27 mayo 2010
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es un fenómeno político. Es muy novedoso. En los EEUU es un tema de noticia diaria, pero al menos en lo que conozco de México, apenas ha sido mencionado.

Es conocido como Tea Party (partido o festejo del té). Y merece ser visto con seriedad por sus consecuencias posibles y por la existencia de condiciones similares en otras partes.

Es difícil de definir, pero tiene elementos que lo caracterizan. Tiene buena dosis de espontaneidad ciudadana. No pertenece a ninguno de los dos partidos estadounidenses. Es ampliamente criticado, pero también admirado.

Surge del descontento con el gobierno de EEUU al que se considera demasiado grande y costoso, demasiado poderoso y contrario a la libertad, demasiado alejado de la gente y de la realidad.

Lo fascinante es su origen: el descontento con los gobernantes y sus partidos incapaces de llegar a acuerdos y en conflicto constante, con resultados indeseables. No es EEUU el único país que pasa por esa situación. México, me parece, tiene una situación similares de desilusión con sus gobiernos y partidos.

Y este es un tema que bien merece una segunda opinión.

El descontento con el desempeño gubernamental tiene fuertes efectos en la política y, por consiguiente, en la sociedad. Por eso es valioso intentar encontrar el origen de ese desagrado y esa irritación del ciudadano.

Me parece obvio comenzar señalando la falta de resultados y no sólo eso, sino las crisis económicas producidas por los gobiernos. Cualquiera con un mínimo sentido común se encontraría disgustado por esa causa, pero hay que ir más a fondo.

¿Por qué han tenido tan pobre desempeño los gobiernos?

Varias causas. Una de ellas es muy conocida: el ansia de llegar al poder como máximo objetivo del gobernante. En México esto es muy obvio: ninguna meta política es mayor a la de ganar elecciones. El bienestar nacional está en segundo término. Toda reforma, por necesaria que sea para el bien del país, se pospone por motivos electorales. Por supuesto, esto produce miseria.

Otra causa, que es menos conocida, es la ideologización política. Los partidos entienden su mundo en derechas contra izquierdas, en progresistas contra conservadores, entre liberales contra socialistas. El problema es que la situación no contiene posibilidad de arreglos ni acuerdos razonables. Todo se vuelve una cuestión de victoria ideológica partidista ajena a la realidad del bien del país.

Nada de lo que he dicho es novedoso. Se sabe de sobra. Pero lo que sí es novedoso es el surgimiento de un movimiento como el del Tea Party, ajeno a los dos partidos estadounidenses y con una mentalidad sencilla, la de un gobierno eficiente, pequeño y barato. No está mal la idea.

¿Puede surgir un movimiento así en otras partes? Sí, pero depende de factores culturales: creencias comunes arraigadas. Por eso, me inclino a pensar que no sucedería algo así en México y países similares en cuanto a que no poseen una cultura política siquiera simple.

Otra manera de ver movimientos de ese tipo es entender un suceso común, la caricaturización de adversarios políticos. El truco es efectivo. Consiste es hacer extremas las ilustraciones del opositor.

Por ejemplo, alguien de derecha toma el caso real de algunos locos de izquierda y los hace representativos de toda la izquierda. Y el de izquierda usa el caso de un demente de derecha para hacer pensar que todos son como él.

El precio de hacer eso es alto y todos lo pagan haciendo imposibles acuerdos y consensos, que son los que a su vez pueden ocasionar movimientos espontáneos de abajo hacia arriba, producto de la irritación con la clase política. Cansados de una sociedad organizada de arriba hacia a bajo, quieren una sociedad más basada en el ir de abajo hacia arriba.

Toda mi intención fue llamar la atención del lector a un fenómeno político que me parece único en muchas décadas: el surgimiento del Tea Party en los EEUU. De las críticas que he leído y de las defensas que ha recibido, puede sacarse una conclusión: es algo que vale la pena observar de cerca, especialmente en sus resultados electorales de 2010.

No sólo es una protesta contra un gobierno grande y alejado de la gente, sino lo más valioso: contiene una propuesta sobre el gobierno que debe tenerse. Protestar contra el gobierno es es fácil. Protestar con una propuesta, no lo he visto nunca.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.


1 comentario en “Protestar y Proponer”
  1. Hernán Dijo:

    En 2011 ha surgido en Chile un movimiento de similares características, pero con la particularidad que se da contra un gobierno que puede jactarse de haber logrado resultados envidiables. El fenómeno en Chile ha sido gatillado por convicciones ambientalistas de la población, que el gobierno ha ignorado y por compromiso de campaña no cumplidos. Me parece que faltó dentro del análisis de este artículo el rol de los nuevos medios de comunicación. Estos han permitido a la sociedad conocerse, organizarse, y expresarse. En resumen, salir de su aislamiento. El libre mercado y la búsqueda del éxito y el desarrollo a través de la competencia nos ha vuelto individualistas, lo que durante muchos años facilitó la concentración del poder en estructuras políticas sin contrapeso que no necesitan de la participación ciudadana. Esto queda ilustrado con la tendencia a la baja que muestra la participación ciudadana en elecciones directas. Las nuevas tecnologías nos permiten comunicar y conocer acerca de la opinión del resto de nuestros pares respecto de un tema en particular, además de darnos la capacidad de organizarnos, proponer soluciones y pasar a la acción. El poder que nos dan 140 caracteres transformará la democracia Hernán A. Osorio. Chileno. NOTA DEL EDITOR: gracias por su comentario; sólo añado que los mercados libres no fomentan al individualismo, al contrario, fomentan la colaboración y cooperación. Es el estatismo el mayor fomento que puede darse al egoísmo.





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