Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Quitar Argumentos Tontos
Leonardo Girondella Mora
19 enero 2010
Sección: Sección: Asuntos, SEXUALIDAD, SOCIEDAD
Catalogado en: ,


Cuando el gobierno de la capital mexicana aprobó, en diciembre pasado, una ley que permitía los matrimonios entre personas del mismo sexo, inició una gran discusión —hubo quienes aplaudieron la medida, pero también otros que la reprobaron. Es muy desafortunado que esa discusión use muchos argumentos que son en verdad pueriles y que no sirven a ninguna de las dos opiniones.

En lo que sigue exploro algunos de los argumentos en pro y contra de los matrimonios de personas del mismo sexo —a esos que considero realmente inútiles y que debían ser extirpados de una discusión razonada. En una columna futura trataré argumentos que son de mayor calidad.

1. El argumento de las encuestas de opinión

Las dos partes de esta discusión lo han usado. Unos dicen que deben ser legalizados esos matrimonios cuando las encuestas reportan que la mayoría los aprueba —pero cuando las encuestas los reprueban, esa información suele ser aprovechada para fundamentar que no deben legalizarse.

Es uno de los argumentos más aniñados que pueden usarse por ambas partes —porque hace al tema uno de vaivenes imposibles de razonar, ya que todo lo que debe hacerse es hacer encuestas y seguir ciegamente sus resultados. A lo que debe añadirse el problema de objetividad y validez de sus métodos.

Es realmente asombroso que este argumento tan menesteroso haya sido usado con frecuencia y siga siendo uno de los más mencionados. Estar sujetos a resultados de encuestas de opinión es meterse en un vaivén sin sentido.

2. El argumento de las minorías y mayorías

También usado por ambas partes de la discusión, este argumento recurre al tamaño de los grupos afectados —por lo general, resaltando a la minoría homosexual que se ve oprimida en sus derechos por la mayoría heterosexual; pero también señalando que la conducta de la mayoría establece una norma. Es decir, puede usarse en cualquiera de los sentidos, para apoyar o reprobar a esos matrimonios.

Es otro argumento miserable que como en el caso anterior asigna la verdad según el peso del grupo —lo que para unos es una opresión, para otros es un estándar. Además, es obvio que la verdad no puede variar dependiendo de lo que las personas realicen en sus vidas: una minoría, al igual que una mayoría, pueden actuar de maneras reprobables.

3. El argumento del tiempo

Este argumento en defensa de esos matrimonios afirma que la homosexualidad ha existido desde el principio de la humanidad —pero, en contra de ellos, se argumenta que desde la antigüedad la regla ha sido más prohibir a la homosexualidad que aprobarla. Puede, por tanto, ser usado en defensa de cualquiera de las dos posiciones.

Es parecido a los dos argumentos anteriores y es igual de inútil. Unos argumentan que porque la homosexualidad ha existido desde la antigüedad, eso justifica su reconocimiento legal —es una razón ilógica que puede reducirse al absurdo de razonar la legalización del robo porque siempre ha existido.

Otros reprueban esos matrimonios porque la homosexualidad ha sido mayoritariamente prohibida en la historia de la humanidad. Inclusive siendo cierta esa afirmación, no constituye un razonamiento sólido.

4. El argumento de los genios

Igual de pordiosero, este argumento usado en defensa de esos matrimonios hace una lista de personajes brillantes que se sabe fueron homosexuales, como da Vinci, Oscar Wilde y otros más. En contra de esos matrimonios, por supuesto, se puede hacer otra lista de mentes geniales que no fueron homosexuales, como Shakespeare, Cervantes y demás.

La falla de la argumentación es obvia. Puede también usarse en ambos sentidos —pero sobre todo, su falla es la de creer que ser considerado un genio en pintura, por ejemplo, es prueba suficiente de que el resto de la conducta del genio sea por definición algo meritorio. La genialidad musical de Beethoven no puede hacer laudable su maltrato a otros; el trato que Picasso dio a las mujeres no significa que eso sea digno de encomio.

En una columna se argumentó en favor de la adopción de niños para parejas homosexuales diciendo que fueron heterosexuales quienes fueron los padres de Al Capone (G. Loaeza, Grupo Reforma, 12 enero 2009) —por supuesto, también fueron heterosexuales los padres de quien escribió eso.

5. El argumento de la modernidad

Es un argumento demasiado vago para ser siquiera considerado. Los partidarios de la legalización afirman que el progreso del mundo es uno que obliga a aceptarla y califican a sus opositores de reaccionarios y atrasados. Los oponentes a la legalización, por su lado, lanzan también adjetivos a sus opositores —y todo se vuelve una competición de calificativos de extrema vaguedad.

En su parte lógica, la falla de este argumento es evidente —el que una idea sea reciente y moderna no significa que sea obligadamente mejor que una anterior; y tampoco una idea anterior es necesariamente mejor que una nueva. A pesar de esto, debe reconocerse que lo llamado tradición suele ser el resultado acumulado de experiencias anteriores que no pueden desecharse por el simple hecho de ser “viejas”, siendo necesario conocer con profundidad la razón de su existencia.

6. El argumento del amor duradero y la buena convivencia

Es otro de los argumentos aniñados usados por ambos bandos —tan tonto que merece sólo una mención corta. Quienes defienden a esos matrimonios dicen que el casamiento heterosexual no es garantía de estabilidad, que hay muchos divorcios y hogares rotos, a lo que añaden que en los matrimonios homosexuales existe amor real. Y quienes se oponen, argumentan igual, con los datos usados en el otro sentido.

La falla del argumento es obvia: se toman datos malos reales de la posición que se quiere atacar y se comparan con opiniones ideales de la opinión que se desea defender —es lo mismo que solían hacer los defensores del socialismo atacando al capitalismo. No merece el esfuerzo ir más allá de esta observación.

Los seis argumentos explorados son usados con gran frecuencia a pesar de ser erróneos en su misma base —ninguno de ellos podría ser considerado sólido para defender ninguna de las dos posiciones sobre el matrimonio homosexual. En una columna futura exploraré argumentos que considero más provechosos.

Mi intención fue clara —no he apoyado a quienes apoyan a esos matrimonios, ni a quienes se oponen a ellos. Todo lo que he intentado hacer es una crítica de los argumentos más pueriles que se usan en esa discusión.

Addendum

Otro argumento gris, que no mencioné, es el que afirma que los niños educados con parejas homosexuales han sido encontrados como mentalmente normales, sin diferencias con los niños educados en matrimonios tradicionales —una afirmación de la que dudo por varias razones.

• No he visto citados los datos bibliográficos de dichos estudios y en alguna ocasión he leido que no existen.

• Estudios de ese tipo toman muchos años, ya que estudian el desarrollo comparativo de infantes incluso hasta que lleguen a más de los 20 años. Estudios de ese tipo tendrían que haber comenzado en 1990 o algo similar, cuando no existía esa legislación.

• Por mero sentido común, me parece lógico que sí habría diferencias en esos niños, los que tendrían que explicarse las notables diferencias entre su familia y la de la mayoría.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.


No hay comentarios en “Quitar Argumentos Tontos”
  1. Dra. Bernal Dijo:

    Mi opinión es que el GDF ha estado aprobando leyes que en nada contribuyen al progreso de sus habitantes, pero sí le sirven para crear controversia y seguir dividiendo a los mexicanos. El propósito del comunismo castrochavista es ése: divide y vencerás, los buenos, los progres, los modernos, los libertarios, son necesariamente socialistas. Los retrógradas, mochos, conservadores y por ende pro-imperialistas, según su raro criterio, somos los que nos oponemos a su manera libre de gobernar, los que queremos seguir reprimiéndo a las masas y por tanto, deben combatirnos como al enemigo malo. Su discurso va dirigido a las emociones, ya que no pueden dirigirlo a la razón, pues carecen de argumentos. Un saludo.

  2. Nancy Dijo:

    Lo que vemos mucho en el debate político en temas como este es que usualmente la población no responde a lo razonable si no a lo emocional. El propósito de tales argumentos es de convencer a la población (ya sea creando confusión o miedo), no de crear un dialogo inteligente. Si usáramos el tipo de razonamiento como se ha ilustrado en este artículo, nuestros debates en todo tema que nos afecta fuera muy diferente. Tal vez cuando nosotros respondamos de una manera que requiera razonamiento, nuestros debates lo puedan reflejar.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras