Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Recetas y Legisladores Miopes
Eduardo García Gaspar
19 octubre 2010
Sección: EFECTOS NO INTENCIONALES, Sección: Una Segunda Opinión
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El objetivo es bueno, la intención es loable. Pero, como en tantos casos de decisiones gubernamentales, eso no es suficiente. No basta tener metas deseables. Es necesario, también, tener cierto talento para prever consecuencias indeseables.

Una ley del gobierno mexicano obliga, desde hace poco, a mostrar recetas médicas para la compra de ciertas medicinas, como antibióticos. El objetivo es evitar un uso frecuente e innecesario de esos remedios, cuyas consecuencias son negativas, como el crear virus resistentes a ellos. No está mal, nada mal, la intención de los legisladores.

Pero tener buenos deseos no es suficiente y este caso muestra bien un defecto consistente en muchos gobiernos: la falta de talento para considerar los efectos negativos que medidas como ésta pueden tener. Me refiero a una habilidad especial, muy necesaria en los gobernantes y de la que carecen la mayoría de ellos.

Tome usted a la realidad. En México y quizá en muchas otras partes, existe la costumbre del recetarse a sí mismo y el hábito de sugerir medicinas a otros, muchas de ellas fuertes y de cuidado. Este es el mundo real, el de sentir que se está padeciendo alguna enfermedad y, sin acudir al médico, visitar una farmacia y pedir la medicina que uno cree que funciona o que alguien le ha aconsejado.

A esa realidad el legislador introdujo una imposición de buenas intenciones: para vender ciertas medicinas, la farmacia debe exigir una receta médica, y sólo así podrá alguien adquirir las medicinas. El legislador podrá ahora sentirse orgulloso de haber decretado una medida positiva y loable para el bienestar social y la mejoría de la salud.

Claro que sin un análisis de los efectos colaterales, esa ley podrá resultar contraproducente y empeorar la situación. Es un asunto de imaginación y abre oportunidades de negocio, como el imprimir recetarios médicos de doctores ficticios y vender tales recetas a un precio módico… después de todo, lo único que requieren las farmacias es un pedazo de papel.

O, por ejemplo, es una posibilidad real que algunas farmacias contraten médicos en sus instalaciones, los que podrán dar esas recetas a cambio de una consulta a bajo precio. El paciente sólo tiene que pedirla. Estas y otras posibilidades son las que abre una disposición gubernamental que únicamente tiene buenas intenciones.

Los legisladores, en otras palabras, hicieron un pésimo trabajo y crearon una ley que no considera efectos colaterales indeseables. La ley, entonces, presentará problemas que será necesario corregir con parches y adiciones. Por ejemplo, se ha sugerido que las recetas ahora tengan código de barras para identificar a los médicos, lo que impondría a las farmacias y médicos el costo de ese sistema, y elevaría al precio de las medicinas.

El tema es uno muy viejo, de hace varios siglos, tratado por primera vez por un médico, Bernard Mandeville (1670-1733). Los legisladores no pueden alegar que desconocen el tema de la Ley de Efectos no Intencionales y que trata casos como éste. La literatura sobre las consecuencias indeseables es abundante. Desconocer el tema sería un síntoma de mala preparación del legislador.

La obligación de mostrar recetas médicas para la compra de algunas medicinas es otro ejemplo de los cientos que pueden encontrarse para ilustrar fallas serias en las decisiones de gobierno. Fallas que son consistentes y repetidas por todo tipo de gobierno. Lo que esas fallas revelan es una mala preparación del gobernante, muy mala. Pero también revelan un síndrome que debe ser puesto sobre la mesa.

Me refiero al síndrome del dejarse mover por un sentimentalismo extremo que lleva a tomar medidas justificadas sólo por las intenciones que se persiguen. Peor error es difícil de cometer. Usted no su subiría a un avión piloteado por alguien que tiene la intención de llegar a su destino y sólo eso. Usted quiere que sea un piloto experimentado que pueda prever problemas en el vuelo.

Y nosotros, los ciudadanos comunes, no queremos legisladores que sólo tengan buenas intenciones. Esas las tenemos todos, hasta el más ignorante de los humanos. Lo que queremos es legisladores conocedores, que puedan adelantarse a las consecuencias indeseables de las leyes que crean.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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