Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Sin Remedio, se Tiene un Dios
Leonardo Girondella Mora
23 marzo 2010
Sección: RELIGION, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Aunque nadie lo quiera siempre existirá un dios para él —alguien, algo, a lo que se mire como bien supremo y a quien debe aspirarse. No puede existirse sin esto. Aún quien niega todo, se rinde frente a esa negación y a ella aspira. Esa negación es su dios.

Creer en nada, significa por definición tener una creencia también —una creencia negativa, pero que sigue siendo creencia. Es imposible que el ser humano se retire de la adopción de una creencia a la que considere suprema. Una situación poco reconocida y que intento explorar en lo que sigue.

En primer lugar, debo enfatizar lo ya dicho: las personas por definición tienen una creencia que es suprema —algo o alguien a lo que consideran superior a ellas. Quien cree en Dios manifiesta eso de manera abierta, pero el ateo más recalcitrante también tiene otra creencia vital, la de no creer en Dios.

En segundo lugar, pongo sobre la mesa la necesidad inevitable de identificar esa creencia suprema en las personas. En el caso de un cristiano, un judío, un musulmán, es sencillo hacerlo: creen en Dios como ser supremo y aspiran a él.

Pero hay casos menos simples de ilustrar —que son los de mentalidades que se sostienen en presuposiciones como tener la mente abierta a todo, suponer que no hay verdades, creer que nada importa y demás. Todas ellas tienen también un ser supremo y que es su creencia central.

Un ejemplo, supongo, bastará para demostrar esto —el de una persona que no tiene preocupación alguna sobre cuestiones religiosas, morales, éticas, de vida después de la muerte y vive su vida tratando de obtener de ella el mayor gozo posible. Lo que digo es que esta persona también tiene su ser supremo, que es esa vida que lleva. Ése es su dios.

Es decir, a veces de manera directa y a veces con mayor dificultad de ver, pero siempre toda persona tiene una creencia ante la que se rinde y da pleitesía considerándola como una especie de ser superior que le sirve de guía.

Por necesidad lógica, no es éste un problema de si se cree o no en algo o alguien superior a uno, sino qué es eso a lo que cada persona considera superior —lo que quizá pueda llamarse el principio rector de cada persona, eso que el última instancia mueve su vida en el fondo.

Y llego así a la idea central que quiero sostener —la enorme importancia que tiene la decisión de seleccionar ese gran principio rector que cada persona tiene, aunque lo ignore y se niegue a reconocerlo. ¿Qué opciones de creencias tiene la persona?

Puede creer en Dios, como por ejemplo, el del Cristianismo —es una alternativa. O bien, puede creer en otras alternativas, como la autoridad de un gobierno, el consenso de opiniones, el placer inmediato, la protección de los delfines, la cancelación de la deuda externa de países subdesarrollados, o muchas otras cosas posibles, como las expresadas en algunas ideologías.

Si bien soy un católico convencido —que ha pasado por buena cantidad de dudas que aún mantiene—, no es mi intención atraer al lector a mis creencias religiosas. Todo lo que pretendo es hablar claramente sobre el asunto de que aunque uno no lo quiera, siempre existe una creencia máxima que guía a la vida propia. Ese principio rector profundo.

Y con esto quizá hacer que algún lector se de cuenta de que es una decisión inevitable la que enfrenta —escogerá una creencia, la que sea, y que será la que domine a su vida. Es la mayor decisión que jamás tomará y más le vale tener cuidado seleccionado algo que en verdad sea superior a él. Sería absurdo hincarse frente a algo que es inferior o igual al ser humano.

Finalmente, comento que en esta tarea los humanos tienen una gran ayuda que se llama conciencia —si se le sigue, ella apuntará el camino de una buena decisión. Si el camino es desviado, eso es fácil de saberlo: cuando se usan palabras como “pero” para justificarse a uno mismo, o cuando no se tiene paz interna, esas son señales de una mala decisión.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “Sin Remedio, se Tiene un Dios”
  1. Angel Portillo Dijo:

    creo que es inevitable el hombre desde el inicio ha tenido que creer en algo, aún no estamos preparados para enmanciparnos de Dios, lo difícil aqui es vivir bajo sus reglas y además convivir con las reglas de los dioses de otras personas pero bueno.. ese es otro tema :)

    "Cuando se deja de creer en dios, enseguida se cree en cualquier cosa"
    Gilbert Keith Chesterton

  2. Alvaro Jose Dijo:

    Interesante tu página, pues no sé que dudas tengas con respecto al catolicismo, tal vez, si quieres podamos hablar.





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