Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Sólo Uno Puede Hacerlo
Eduardo García Gaspar
29 octubre 2010
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es un buen hombre. Más aún, es un tipo inteligente y sabe mucho de muchas cosas. Casi un intelectual, pero de los que tiene sentido común. Su conversación es agradable e instructiva. Es una pena, sin embargo, que en cierto tema se deje llevar por clisés sin sentido.

Habló una vez de Microsoft y lo gigantesca que es esa empresa. Y dijo, “Allí está, haciéndonos comprar lo que quiere al precio que quiere y lo pagamos”. No es el único que piensa eso mismo, ya sea de esa empresa o de otras muchas firmas muy grandes y exitosas.

Lo menos que puede exclamarse es ¡qué decepción! Porque, efectivamente, es una situación frecuente, como fue expuesto en Un Mal Ejemplo de Monopolio.

Una persona realmente culta en todo, menos en esas cuestiones. Corrobora esto lo que un amigo suele decir, que una de las inversiones más productivas que jamás podría hacerse es dar cursos de sentido común económico desde muy pequeños a los niños.

Ese buen hombre no es un caso único. Hay muchos otros. La misma idea he escuchado en comentaristas de radio, leído en serias columnas y escuchado de boca de muchos políticos. En fin, es una tentación de las que no pueden resistirse y sucumbo a examinarla.

Parte todo de la idea de que las empresas quieren ganar dinero, un motivo que para algunos es causa suficiente como para rasgarse las vestiduras y echarse al suelo a llorar. A estos lo invito a abrir una empresa con su dinero y perder su inversión.

Pero el corazón de la idea está en creer que una empresa grande, la que sea, es capaz de hacer muchas cosas, que tiene gran poder. Concretamente se cree que es capaz de fijar los precios que quiera al nivel que quiera y que siempre va a vender lo que quiera. Nosotros los consumidores les compraremos las cantidades que ellos deseen, no importa lo que pensemos.

El problema es que lo anterior es falso. Las empresas deciden una de dos cosas, la cantidad que venderán o el precio al que lo harán. No pueden decidir las dos cosas. Tienen que decidir una de las dos. Si quieren vender grandes cantidades tendrán que bajar sus precios. Y si quieren precios altos, tendrán que aceptar un menor volumen de venta. Lo siento, pero así es el mundo.

Por esa razón, Wal-Mart vende más que Gucci. Wal-Mart no puede decidir subir sus precios y esperar vender la misma cantidad que antes de hacerlo. Si Gucci quiere vender más tendrá que reducir sus precios. La clave es entender que las empresas no pueden hacernos comprar lo que ellas quieren al precio que ellas fijan.

La variable que interviene en todo eso es la libertad de consumo y la libertad de producción. Por un lado, el consumidor decide comprar la cantidad que quiere, desde nada hasta todo lo que quiera. Por el lado de productor, los precios de los bienes hacen decidir su producción, tanto su cancelación como la entrada de nuevos competidores.

No es difícil de entender. La cosa se complica, sin embargo, con circunstancias como en el caso de Microsoft, sus aplicaciones se volvieron estándar para muchos y si se quería estar en el estándar, no había otra posibilidad que comprar sus productos. Sin duda eso ocasionó precios mayores, y caída en calidad también… durante un tiempo al menos.

Sucede con estándares que se amarran por aceptación masiva, a veces no muy explicable y producto de la casualidad, pero son temporales. Vea ahora la competencia que le representa Apple y Google, más sin duda otras empresas. La única manera de lograr un monopolio es contar con la ayuda gubernamental que prohibiera competencia.

Aún el caso del monopolio petrolero estatal en México nos ayuda en esto. Por ley nadie puede hacer lo mismo que Pemex. Es un monopolio en el sentido más estricto de la palabra y, sin embargo, tiene una capacidad limitada para vender lo que quiere al precio que quiere. Si sus precios suben mucho, la gente comenzará a usar menos sus productos y buscarán modos de ahorrar su uso.

Más aún, el precio demasiado elevado de carburantes abriría la oportunidad de negocio de contrabando y robo (que ya se hace). No, las empresas no pueden hacernos comprar lo que quieren ellas al precio que ellas fijan. Pero hay alguien que casi puede hacerlo, el gobierno.

Cuando pagamos impuestos, en realidad hacemos una compra de servicios, que es forzada y que tiene el precio arbitrario que fijó la autoridad. Este sí puede vender lo que quiere al precio que quiere.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Sólo Uno Puede Hacerlo”
  1. Jesus Dijo:

    Definitivamente tiene bastante sentido común lo expresado por el autor, y esto se aplica también y con bastante claridad la intervención gubernamental en lo que a educación se refiere.





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