Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Son Reuniones Correctivas
Eduardo García Gaspar
11 noviembre 2010
Sección: LIBERTAD ECONOMICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Fue reportado: Brasil y México están en tratos para lograr un acuerdo de integración económica. En realidad, los que están conversando son los burócratas de cada país y no los países. La precisión es importante.

El lenguaje es el de siempre: buscar complementar sectores económicos, evaluar áreas de oportunidad, determinar sectores sensibles, decidir qué será excluido y demás expresiones acostumbradas. Por Brasil, está Welber Barral, secretario de comercio exterior y, por México, Bruno Ferrari, secretario de economía.

Ellos serán la cabeza de equipos que examinarán producto por producto, arancel por arancel, y ponerse a negociar ese acuerdo. Es un paso en la dirección correcta para llegar a la posición natural, la de un comercio libre entre todos en todas partes.

Pero lo más interesante no es eso, sino ver lo que en realidad está detrás de esas reuniones de burócratas de alto nivel que se reúnen para negociar lo que en realidad no es asunto de ellos, ni les incumbe. Me explico.

El estado natural del comercio es el obvio, uno en el que no existen barreras ni obstáculos, para que las personas en cualquier parte del mundo puedan vender y comprar lo que les venga en gana.

Eso es lo lógico y normal que debería suceder.

Pero ese estado de cosas, espontáneo y común, que debería existir, fue destruido por los gobiernos. Ellos crearon barreras y obstáculos a lo que era normal: produjeron aduanas, aranceles, impuestos compensatorios, prohibiciones, regulaciones que destruyeron esa libertad humana de comercio.

Obviamente crearon un estado de cosas artificial y dañino al bienestar de las personas. Por ejemplo, pensando en proteger a fabricantes locales, lastimaron a los consumidores con productos caros y malos, con el efecto colateral de crear la actividad ilegal del contrabando.

Muy bien, ahora, dándose cuenta del error cometido quieren solucionarlo con tratados de libre comercio y acuerdos de integración económica. Las negociaciones entre gobiernos de países que quieren tener esos tratados y acuerdos son realmente reuniones de corrección de errores pasados.

Crearon aranceles que ahora quieren desaparecer. Decretaron impuestos que ahora quieren reducir. Establecieron prohibiciones que ahora quieren retirar. Eso es el el fondo lo que se hace en las negociaciones de tratados de libre comercio entre personas de diferentes países. Son reuniones de corrección de errores.

Corregir errores para tratar de regresar a la situación lógica que debiera existir, que es la de libertad económica natural para todos en todas partes. Desde este punto de vista, las reuniones caminan en el sentido correcto y se dirigen a ese estado de cosas que debía existir normalmente.

Y, sin embargo, la naturaleza del gobernante no deja de sentirse allí. Me refiero a su soberbia al creerse capaz de decidir por otros y determinar, por ejemplo, qué sectores se liberarán, que productos se restringirán, qué dejar fuera del tratado, qué impuestos se pondrán y qué otros se reducirán.

Hay otro camino mejor, mucho mejor. El de hacerse a un lado y permitir que los que decidan en este casos sean los propios brasileños y mexicanos. Todo lo que se necesita es tener fronteras libres, lo que puede lograrse de un día para otro. Es cierto.

Nos ahorraríamos los gastos de personal burocrático y sus viajes. También se anularía la posibilidad de que sectores económicos cabildeen en su favor impidiendo la entrada de productos buenos para los consumidores. Se abarataría el comercio al reducir sus trámites y permisos.

Lo que bien creo que vale una segunda opinión es el entender lo que son esas reuniones para establecer tratados de libre comercio y acuerdos de integración económica. Todas ellas son reuniones caras y largas que intentan corregir el error gubernamental anterior, el de haber interferido con la libertad económica natural de las personas.

Eso ya es un adelanto en la dirección natural y lógica, pero debe quedarnos claros que en esos tratados aún está muy presente la mano del estado y su poder para decirnos qué podemos importar o exportar.

Los tratados siguen siendo una forma de intervencionismo económico, con todos los defectos que tiene y que nos son escasos. Quieren corregir su error inicial, pero no quieren dejarnos libres.

Post Scriptum

Esta página sostiene que el libre comercio entre personas de diferentes nacionalidades es un derecho humano que se viola con frecuencia por acciones gubernamentales que lo impiden.

Existe más material sobre el tema en ContraPeso.info: Libre Comercio. Allí hay ideas sobre proteccionismo y su opuesto, esa libertad de comprar y vender sin obstáculos fronterizos.

Sin duda, será de interés la columna Influencia del Mercantilismo.

El 12 de noviembre, al día siguiente de esta columna, fue reportado que los gobiernos de Corea del Sur y los EEUU fueron incapaces de llegar a acuerdos sobre un tratado bilateral de comercio, por disputas acerca de automóviles, ganado y otras cuestiones. La oposición al tratado, en los EEUU viene de sindicatos, legisladores Demócratas y Ford Motor Co.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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