Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Son Meras Apariencias
Eduardo García Gaspar
26 mayo 2010
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La percepción está muy extendida y hace creer algo que no se ajusta a la realidad. Se piensa que existen partidos políticos y gobernantes que son liberales. Liberales en el real sentido, el de gobiernos pequeños, limitados. El de gastar menos, el de reducir impuestos al mínimo.

Realmente no hay gobiernos de ese tipo, o al menos son ocasionales. Sin embargo, la percepción indica que los hay. En México, por ejemplo, el PAN suele verse como un partido de derecha, liberal. No lo es por supuesto, pero la percepción se tiene tanto que hay quienes piensan que el PAN ha aplicado políticas liberales.

En los EEUU sucede lo mismo. Suele creerse que los Demócratas son los partidarios del Gran Gobierno y que los Republicanos son lo opuesto. En realidad, no. Los dos partidos tienen la misma inclinación, la de hacer crecer el tamaño del gobierno. Un caso muy a propósito es el de Ronald Reagan.

La percepción generalizada es verlo como un campeón de la causa de los gobiernos pequeños. Muy recordado es su recorte de impuestos, pero no hay memoria de otras cosas, como el crecimiento gubernamental en la economía. Durante su administración, el gasto federal pasó del 28.3% de la economía a 29.9%.

El tema bien vale una segunda opinión para apuntar un par de ideas. Una de ellas es muy obvia: las percepciones generalizadas no corresponden con la realidad. Incluso gobiernos que se piensan son liberales en verdad no lo son y mantienen la tendencia creciente de sus gobiernos.

La otra idea: se trata de una adicción no diferente a la que causan las drogas. Para todos los gobernantes el gastar es una adicción, con casos actuales fantásticos, como Chávez y Obama (quienes son mucho más parecidos de lo que se suele creer). Lo mismo acontece en México, en Argentina, en el Reino Unido… por tendencia natural el gobierno crece, gasta más, se endeuda más.

Esto ha sido explicado en un ciclo que comienza con la elección de un gobierno activista, que promete más de lo que puede hacer y para hacerlo gasta más de lo que tiene. Este gobierno habla de grandes derechos sociales que quiere hacer realidad. Una vez sufrida la inevitable crisis, llega otro partido al poder, el que propone lo contrario, pero que solo puede lograr una disminución en el ritmo de crecimiento del gobierno.

Tiempo después, se elige otro gobierno, el que vuelve a hablar de lograr grandes metas sociales que necesitan grandes presupuestos. El ritmo de crecimiento gubernamental se acelera hasta que tiempo más tarde se produce algún evento crítico que lleva al poder a otra administración que habla de lo opuesto, pero sólo logra bajar la taza de crecimiento gubernamental.

Ese ciclo es quizá demasiado esquemático, pero sirve para ilustrar otra idea central: la tendencia natural de los gobiernos es a crecer, a veces a ritmos grandes, como ahora en el caso de los EEUU y, a veces, crece a ritmos menos marcados. Esta disminución de crecimiento es la que causa la percepción de que existen gobiernos liberales cuando no los hay.

En México, por ejemplo, algunos aún sostienen que vivimos bajo un gobierno liberal y, por supuesto, afirman que las fallas que ven son las del mercado libre, por lo que recomiendan mayor intervencionismo estatal… cuando en realidad las fallas que ven son las del intervencionismo, no de la libertad económica. Y, por supuesto, quieren reiniciar el ciclo del mayor crecimiento de gobierno.

Tome usted, por ejemplo, un tema actual, el del déficit gubernamental. Es un síntoma claro de crecimiento estatal basado en la creencia de que es bueno gastar de más (de otra manera no se haría). Pero resulta que para reducir el déficit, que es malo por naturaleza, se aumentan los impuestos, que es malo para la economía. Es un absurdo monumental pensar que es bueno algo que es malo.

El remedio único es el de disminuir el tamaño del gobierno y acotar sus funciones. Piense usted en otro absurdo: el gobierno autoriza sus propios gastos con dinero ajeno que cobra por la fuerza.

Empecé diciendo que las percepciones que se tienen no corresponden a la realidad. Creo haber exhibido pruebas del error de percepción. Pero, por desgracia, no son suficientes. Las percepciones se mantendrán por un tiempo grande y se cometerán los mismos errores más de una vez.

Post Scriptum

Los datos de R. Reagan y la idea del ciclo los tomé de Rothbard, M. N. (2006). Making Economic Sense. Ludwig Von Mises Institute.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.




esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras