Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Tan Sólido Como Gelatina
Eduardo García Gaspar
21 junio 2010
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
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Los datos son más o menos conocidos. En Francia existe un déficit anual en las pensiones, que es ahora de unos 32 mil millones de euros. Dentro de cuarenta años, será unas tres y media veces mayor. Un serio problema, que en parte quiere ser reducido con nuevas disposiciones.

Subir la edad de jubilación a 62 años, gradualmente en un plazo de ocho años. Actualmente esa edad es de 60. Ahora se necesita haber trabajado 40.5 años, lo que piensa elevarse a 41.5. También, las pensiones más altas pagarán más impuestos. Todo dirigido a buscar equilibrio en las finanzas públicas.

Como comparativo, la edad de jubilación es de 65 años en el Reino Unido, España, Holanda, e Italia, según la nota de la BBC. Nota que señala lo obvio: se esperan protestas y oposición dura. El panorama normal en Francia y en otras partes: oposición a cambiar las causas de una situación insostenible.

El déficit público de Francia es 2.5 veces el autorizado dentro de la UE, aunque más bajo que, por ejemplo, el de España, Grecia, Reino Unido. Normal: los gobiernos son máquinas de gastar más de lo que tienen, entrar en déficit y causar crisis. Este caso es la regla de una situación común.

Comienza con un gobierno que parte de la feliz idea de que puede hacerse cargo de las pensiones de sus ciudadanos. Crea organismos, pone reglas, contrata burócratas, obliga al pago de cuotas y calcula las pensiones sobre bases tan sólidas como una gelatina. El sistema aguanta durante buen tiempo y nadie escucha las señales del déficit que viene.

Se mantiene el sistema porque se juzga que es justo, que es de bienestar, que es una conquista de los trabajadores. Hasta que, como en este caso, alguien quiere hacer algo razonable, insuficiente, pero que va en la dirección correcta. Y entonces viene la oposición, que protesta contra los cambios, quiere mantener la situación y no entiende que existe un déficit creciente e insostenible.

Hay cosas curiosas en todo esto. Una de ellas es la aprobación de un sistema de pensiones que desde su nacimiento está mal calculado y causará crisis futuras. ¿Por qué se aprobó un sistema así? Hay un adjetivo que da la respuesta, pero que no me atrevo a escribirlo abiertamente en una columna como ésta.

Otra cosa curiosa es la oposición a las reformas que buscan corregir el más cálculo. ¿Por qué se oponen a aceptar la realidad? Tampoco me atrevo a escribir la palabra exacta que describe ese estado mental. Esto nos lleva a lo que creo que bien vale una segunda opinión.

El origen del problema está en una serie de gobernantes tomando decisiones tontas sobre bases irreales y que crean un problema futuro, que a ellos no tocará resolver. Lo hacen, quizá, por populismo, compra de votos, ideas equivocadas, malos consejos, lo que usted quiera.

Pero esas malas decisiones benefician a unos de manera importante. Sobre esos beneficios, originados en bases endebles, basan su vida. Es obvio que van a protestar y mucho en contra de cambios, los que sean. La gran barrera para implantar los cambios son los intereses de los beneficiados.

Es una posibilidad, un tanto remota, que lleguen al gobierno personas razonables que quieran realizar los cambios para remediar el problema. Una muestra es esta serie de medidas suaves en Francia. Pero lo que no tiene posibilidad, ni siquiera remota, es que los beneficiados cedan… es su propio bolsillo el que sufrirá.

La lección a aprender es la que toda mente razonable y con sentido común concluye: es muy fácil tomar decisiones que establecen sistemas de un estado de bienestar, pero es tremendamente difícil desmantelarlas una vez que han creado grupos de beneficiados.

La lección debe ser recordada siempre por un gobernante prudente: las promesas que hace un gobierno para lograr la felicidad de sus ciudadanos suelen ser irreales e insostenibles a largo plazo. La supuesta justicia social de los sistemas de pensión estatal no es ni justicia ni es social.

La respuesta y solución de fondo es que el gobierno facilite las cosas para que los ciudadanos se hagan responsables de sus propias decisiones. Si quieren ahorrar para su jubilación que lo hagan y si no, que ellos sufran las consecuencias. Hay en esto más justicia que en tomar dinero de unos para dárselos a otros.


ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.




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