¿Qué es terrorismo? ¿Qué es una organización terrorista? Definición, características, tipos, objetivos. El uso consistente de violencia con propósitos específicos.

Terrorismo, definición

El terrorismo se asocia directamente a los terrenos de la política.

Su característica esencial es el uso de medios violentos, muchas veces enormes, que persiguen el logro de los objetivos políticos particulares de quien realiza esos actos.

En concreto, una buena definición (énfasis míos)

«El terrorismo es el uso sistemático del terror, utilizado por una amplia gama de organizaciones, grupos o individuos en la promoción de sus objetivos […]». es.wikipedia.org

Organización terrorista

Una organización terrorista puede considerarse como tal por los elementos siguientes

(1) tratar de implantar algún objetivo político propio,(2) intentar lograrlo por medios violentos que (3) producen víctimas civiles y (4) trabajando en la clandestinidad.

Realidades recientes

Si bien lleva varias décadas de ser sufrido en muchos países, los ataques del 11 de septiembre de 2001 en los EEUU han dado al terrorismo una relevancia absoluta.

Ella ha sido elevada aún más por sucesos en Londres y Madrid. No es un fenómeno nuevo, pero sí ha cobrado relevancia en los últimos años, de magnitud tal que existen organismos gubernamentales dedicados a luchar contra grupos terroristas.

Son considerados terroristas movimientos como el Ku Klux Klan, que atacaba a la población de color en los Estados Unidos en siglo pasado, y los grupos anarquistas que realizaron atentados en Europa en los inicios del siglo 20.

Entre los grupos terroristas más célebres actuales se encuentran Sendero Luminoso (Perú), ERI (Irlanda), ETA (España). También deben ser mencionados Los Tupamaros en Uruguay, la liga Baader-Meinhof en Alemania, las Brigadas Rojas en Italia.

La violencia terrorista

La naturaleza de esos ataques toma muchas formas: bombas, asesinatos, secuestros de personas, secuestros de aviones e incluso ataques suicidas masivos.

Las víctimas del terrorismo suelen ser personajes públicos que dan notoriedad a su causa. También sitios célebres o simbólicos, e incluso personas consideradas enemigas, como fieles de alguna religión.

Terrorismo de Estado

Muchos consideran con razón que la elevación al poder de regímenes como los de Hitler y Mussolini fue posible gracias a claros actos terroristas.

Igualmente, algunos gobiernos pueden deber su poder al uso de medios violentos para llegar a él, como las guerrillas y los ejércitos clandestinos de liberación nacional.

El terrorismo de estado, que es el que realiza un gobierno, igualmente con actos violentos para atacar a quien cree que son sus enemigos. O bien, protegiendo a grupos terroristas que actúan en otros países.

Terrorismo, clandestinidad

El terrorismo es usualmente realizado por grupos clandestinos y ocultos, que persiguen sus propios objetivos realizando actos violentos dentro de un país para forzar al gobierno a ceder a sus demandas. O simplemente para dañar al que consideran su enemigo.

Desde luego, a partir de los sucesos del 11 de septiembre de 2001 en los EEUU, la organización Al-Quada pasó a ocupar el primer lugar entre las organizaciones terroristas.

La lista de organizaciones terroristas es amplia y cambiante, además de confusa. Sus atentados son universales, aunque suelen concentrase en ciertas zonas.

En resumen

El terrorismo es el uso sistemático de la violencia por parte de organizaciones clandestinas que persiguen por ese medio sus objetivos.

El mundo en general enfrenta este tipo de conflicto, muy diferente al bélico tradicional entre dos o más naciones. Ese conflicto es el terrorismo.

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Y algo más para el curioso…

Algunos sitios útiles acerca del tema:

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¿Tiene beneficios el terrorismo?

Los beneficios económicos de la guerra es la idea que examina Martin Krause. Agradecemos a Punto de Vista Económico el amable permiso de publicación. El título original es ¿El efecto ‘positivo’ de los ataques terroristas? Ridículo, incluso desde el punto de vista económico.

Estuvimos, en estos días, participando de un coloquio donde discutimos el llamado «debate del siglo», entre Hayek y Keynes, sobre los ciclos económicos, y cómo se ha extendido el debate hasta nuestros días a través de una discusión entre economistas «austriacos» y keynesianos como Krugman y Stiglitz.

Por supuesto que el nivel de las discusiones, muy buenas por cierto, fue teórico y académico. Pero esas distintas visiones teóricas no pueden sino generar posiciones sobre temas coyunturales que se basan en ellas.

Con el énfasis keynesiano en que el motor de la economía es el consumo y el gasto, no es de extrañar que nos encontremos con opiniones como la que presenta el diario El Economista, de España.

Uno podría aprovechar el sentimiento de horror que se ha apoderado en toda persona tolerante del mundo y vilipendiar estas posiciones.

Por cierto, y si tratamos de verlas desde su lado más benévolo, está claro que ninguno de los dos autores favorece esos atentados, y que simplemente estarían diciendo que, dado que han ocurrido, las consecuencias serán un aumento del gasto, que consideran, en particular Krugman, como positivo.

«Krugman explica en su blog del New York Times, que los atentados pueden supondrán (¿?) un aumento del gasto público en Francia y quizá en otros países de la Unión Europea. El Nobel de Economía no ha dudado en asegurar en varias ocasiones que un supuesto ataque de extraterrestres a la tierra “sería una solución para que el mundo emprendiese una política de estímulos”, y de este modo acabar con el estancamiento».

Sería muy fácil ahora, denostarlos por señalar que puede haber un efecto positivo de tanto horror, pero no es lo que quiero tratar aquí, sino su fundamento económico. La idea es tan vieja como errónea.

El economista francés del siglo XIX Frederic Bastiat caricaturizó esta visión en su famoso artículo sobre la ventana rota, donde argumenta en forma satírica todos los beneficios que se generan a partir de que unos niños rompan el vidrio de una ventana (trabajo para el vidriero, etc.).

Esto fue varias décadas antes que Keynes aconsejara a los gobiernos enviar a la gente a cavar pozos y enterrar botellas para luego desenterrarlas.

Su respuesta ha sido contundente: eso no agrega nada, es más resta un vidrio que prestaba un buen servicio.

Lo que tiene que gastar ahora el dueño de casa en cambiar el vidrio es dinero que no gastará en otra cosa, con lo que lo único que ha ocurrido es un desvío del gasto.

O puede ser que para hacerlo reduzca sus ahorros, con lo que se reducirá el consumo futuro y/o la inversión presente, frenando el progreso económico.

Bastiat tiene otra referencia a este tema, vista ahora desde otro lado: no ya los beneficios que generaría un daño ocasionado, sino los que resultarían de aprovechar un beneficio inesperado.

Así, por ejemplo, cuenta que estaban Robinson Crusoe y Viernes en la isla desierta, trabajando, y de pronto Viernes ve que llega un excelente tronco a la playa, que podría ser utilizado en lo que estaban haciendo.

Crusoe ordena a Viernes no tocarlo, señalándole lo perjudicial que podría ser eso ya que estaría destruyendo el trabajo que ellos mismos van a tener que realizar para llegar a tener una viga de la misma calidad.

Ridículo, ¿verdad?

Nota

Martin Krause tiene un gran mérito al recordar el asunto de los supuestos beneficios de la guerra. La idea aparece periódicamente sosteniendo que las guerras se hacen con objetivos de beneficiar a la economía de tal o cual país; la guerra produce un boom económico, según esta opinión.

El cómo desviar recursos para necesidades de guerra y la destrucción de bienes eleva el estándar de vida de la gente, es algo que escapa a la mente.

La página Punto de Vista Económico es muy altamente recomendable para quien toma en serio a la Economía.