Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Tu Vida es Nada
Leonardo Girondella Mora
21 diciembre 2010
Sección: FALSEDADES, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Quiero examinar en lo que sigue una idea que es común en la comunidad académica, incluso apoyaba en libros de texto oficiales. Es una idea general que plantea al alumno cómo entender su vida dentro de la sociedad en la que vive.

Examino primero la idea a la que me refiero para más tarde hacer una crítica de ella.

La idea suele ser explicada de maneras diversas e incluso un tanto vagas —pero en general pide al alumno que entienda su vida de la manera siguiente:

• Tu vida, se le dice al estudiante, es un proyecto personal que debe considerar a las demás personas.

Es una buena idea contra la que nada tengo, sino todo lo contrario. La existencia de los seres humanos debe incluir el pensar en los efectos que la conducta propia tendrá en el resto —el principio es válido, aunque demasiado abstracto para ser útil.

Incluye obviamente el concluir que el proyecto de vida de una persona no debe ser el dedicarse al narcotráfico y vender droga en la calle—eso lo entienden todos, pero no menciona otras posibilidades, como la invención de una mejor tecnología que deje sin futuro a quienes fabrican bulbos para radio, por ejemplo.

• Tu vida, se le dice también al alumno, debe estar comprendida como parte del proyecto comunitario, ser un elemento del futuro colectivo y contribuir al proyecto de todos.

Esta es la segunda petición que se le hace al alumno para entender su vida —es una petición de hacer de la vida personal un elemento del proyecto de la colectividad.

También es un principio vago, que puede escurrirse entre las manos por su falta de definición exacta. Consiste en un ordenamiento que considera positivo que el futuro propio sea encaminado a construir el futuro colectivo, evitando el individualismo y manda adecuar la propia vida al proyecto comunitario.

En lo que sigue exploro críticamente esa idea que pide al alumno seguir esos dos principios en las decisiones de su vida —considerar a los demás y acomodar su vida dentro del proyecto colectivo de la comunidad.

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En mi opinión es una idea con grandes defectos que deja al alumno con principios torcidos de vida —las razones son las siguientes:

Primero, la vaguedad de los dos mandatos para guiar la vida —sin detallar cómo debe hacerse, es imposible que el alumno decida correctamente.

Es mucho más simple y mejor decir al alumno que debe tratar a los demás siguiendo principios concretos. Hablarle de los Diez Mandamientos, por ejemplo, es más comprensible que hablar genéricamente de que la vida propia debe incluir a los demás.

Este es un problema de vaguedad, de falta de acabado de la idea —¿qué es al final de cuentas el considerar a otros en la vida propia? Por supuesto decir eso tiene apariencia agradable, pero lleva a nada concreto y mejor, como el establecer que los actos propios no deben dañar directa e intencionalmente a otro.

Segundo, sobre todo, esa idea presupone la existencia de un proyecto colectivo futuro al que se pide que la vida propia se una —pero ésa es una suposición y nada más: debería mostrarse con detalle cuál es ése proyecto comunitario al que se pide adhesión. Sin saber de qué se trata, no hay validez en esa petición de unión.

Suponiendo que ese proyecto colectivo existiera, debería no sólo hacerse explícito, sino explicarse cómo fue aprobado, por quiénes, cuándo, dónde —y, también, tratar abiertamente la posibilidad de que la persona considere contrario a sus deseos el hacer de su propia vida un elemento del proyecto comunitario que se toma como existente sin ser explicado.

Una mente perspicaz incluso vería esto con reticencia, pues podría tratarse de la imposición de un proyecto comunitario por parte de gente con el poder suficiente como para hacerlo —y que podría forzar a las personas a unirse a ese programa no explicado.

Mi punto aquí es la ilegitimidad de solicitar al alumno o a cualquier otra persona a comprometer su vida como parte de un proyecto colectivo que no es hecho explícito —es como firmar un contrato vitalicio cuyas cláusulas se desconocen. Una petición sin sentido, que anula la libertad individual.

Tercero, existe una posibilidad mejor que la de esas dos peticiones que se le hacen al alumno —consiste en hacer explícitas las normas del trato individual entre personas. Normas sustentadas en el principio de no hacer a ellas lo que la persona no quisiera que le hicieran. No es nuevo y es mejor.

Pero sobre todo en entender de manera diferente al “proyecto colectivo” y hacerlo un medio ambiente en el que los proyectos personales pudieran realizarse más fácilmente por decisión propia y libre —ya no existiría un proyecto comunitario al que la persona deba adherirse, sino un ambiente social en el que los proyectos personales pudieran realizarse con libertad.

Mi ambición, en este escrito, fue explorar una idea que se repite en muchas partes y que forma parte de libros de texto —la que es defectuosa en extremo y produce confusión en el alumno, al que anula en su sentido de ser una criatura libre que tiene poder para decidir sobre su propia vida.

Addendum

En Medina, J., & Cielo, S. (2008). Formación Cívica y Ética II (3o. secundaria). México: Santillana, p. 85, puede encontrarse la idea a la que me refiero.

Una referencia útil sobre el tema está en Falacia: Disyuntiva Falsa, en donde se cita a Milton Friedman: “El hombre libre no se pregunta ni qué puede hacer su país por él, ni qué puede hacer él por su país”.

Nota del Editor

La columna ha sido clasificada en la categoría ContraPeso.info Falsedades. Ella agrupa a falacias, clisés y bobadas, como la que apunta Girondella: exaltar la idea de un proyecto colectivo inexistente que se considera superior a la persona y ante el cual ella debe sacrificarse.

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