Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Un Asunto de Terquedad
Eduardo García Gaspar
16 septiembre 2010
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
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Los sujetos de la investigación fueron casi 5 mil personas en los EEUU. Se les hicieron preguntas sobre Economía muy básica y sus respuestas fueron “cruzadas” contra su posición política, desde la extrema progresista-socialista hasta el otro extremo, la del liberal más claro.

Un resumen de los resultados fue publicado en el WSJ (Daniel B. Klein, Are You Smarter Than a Fifth Grader?, 8 junio 2010). El corazón de la investigación fue hacer preguntas muy sencillas,colocando la atención en las respuestas realmente equivocadas. Un ejemplo: el cuestionario decía, “una empresa con la mayor cuota o participación de mercado es un monopolio”.

Las personas contestaban en una escala de acuerdo-desacuerdo. En el caso de esa pregunta se consideró errónea a la respuesta que manifestaba un acuerdo intenso con la frase. Las empresas con la mayor cuota de mercado no son monopolios. Otras preguntas pedían el nivel de acuerdo con, por ejemplo, “los salarios mínimos elevan el desempleo” y otras más por el estilo.

Las preguntas hacían referencia a conocimientos simples, aceptados en Economía. Lo fascinante de la investigación fue la proporción de respuestas erróneas que se dieron en el grupo de los progresistas-socialistas. Conforme más inclinados a posiciones liberales-conservadoras, menos respuestas malas tenían.

Por ejemplo, la pregunta sobre si es monopolio una empresa con la mayor participación de mercado, fue contestada equivocadamente por 31 por ciento de los progresistas-socialistas y por 7 por ciento de los más liberales. Quienes se consideraban Republicanos tuvieron 1.61 respuestas equivocadas y los Demócratas, 4.59.

La conclusión me parece obvia y es la que la columna citada hace: los conocimientos básicos de Economía son menores entre personas que tienen inclinaciones al intervencionismo estatal y mayores en quienes opinan lo opuesto. El hallazgo de la investigación es consistente con lo que vemos a diario: los gobernantes, casi siempre partidarios de más intervención, violan principios o conocimientos muy básicos.

Tenemos, por tanto, una situación realmente llamativa y con apoyo empírico valioso. Podemos tomar la situación y usarla como explicación de los desacuerdos entre partidarios del intervencionismo estatal y partidarios de la libertad económica. Es obvio que ellos tienen opiniones opuestas entre sí.

Un liberal se opondría a, por ejemplo, controles en las rentas o alquileres de casas habitación. Un intervencionista, por el contrario, apoyaría esos controles. Si se ponen a discutir sobre el tema no llegarán a acuerdo alguno. Ahora podemos proponer una causa de ese desacuerdo: no parten del mismo conocimiento de la realidad.

El partidario de la libertad económica sabe que esos controles de casa llevan a la reducción de la oferta de alquileres y al descuido de su mantenimiento, empeorando el problema de precios elevados. Pero el partidario del intervencionismo estatal no tiene la ventaja de ese conocimiento adicional y, por eso, propone lo que no tiene sustento, sólo buenas intenciones.

Saber esto es ya una ganancia porque pone sobre la mesa a la realidad del funcionamiento de nuestro mundo y los conocimientos que nos da una ciencia, la Economía. Decidir sin la ventaja del conocimiento de la realidad lleva a errores. Sería lo mismo que construir un avión sin conocer las leyes de la Física. Aunque se quiera con intensidad, el avión no volará.

Hay más aún. Creo que es un fenómeno muy humano el de la terquedad que hace a un lado las evidencias en contra. Conozco a varios socialistas y liberales que parecen más interesados en defender su posición que en encontrar la verdad. Y este es el centro de mi columna.

Bien vale una segunda opinión para apuntar que muchas discusiones se terminarían si se abandona la terquedad ideológica y la mente se abre a la posibilidad de conocer la realidad. Dicho de otra manera, la realidad es independiente de nuestras opiniones y deseos. No se puede, por ejemplo, terminar con la pobreza elevando los salarios de las personas por decreto legal.

No son asuntos ideológicos, ni de buenos deseos. Son cuestiones que sólo encuentran soluciones partiendo de conocimientos reales. Usted no entra a la mesa de operaciones con un cirujano que todo lo que posee son grandes ideales sociales.

Post Scriptum

Una de las mayores excusas para rechazar argumentos opuestos a la posición propia es descartar la credibilidad de la fuente de la evidencia. En este caso, por ejemplo, un socialista podría hacer de lado todo lo escrito arriba afirmando que el WSJ es un periódico capitalista que sólo busca apoyar su posición. Usar este argumento es una equivocación gigantesca.

• Si efectivamente el WSJ es capitalista o no lo es, eso en nada altera la posibilidad real de que use un argumento de peso o reporte un conocimiento verdadero. No puede negarse la validez de un hallazgo científico porque su descubridor es judío, o pelirrojo, o mujer.

• Es posible que el WSJ reporte esa información porque es capitalista y defiende la libertad de los mercados, pero es posible también que la defienda porque reconoce que en la realidad es una mejor opción que el intervencionismo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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