Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Un Truco al Votar
Eduardo García Gaspar
30 diciembre 2010
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Se discutía sobre gobiernos malos y gobiernos buenos. No sobraron comentarios, pero nos quedamos con la idea de que algo había faltado.

No habíamos dado definiciones de eso que puede definir a un buen gobierno.

Pero si usted y yo nos ponemos a pensar en eso, seguramente llegaremos a algún acuerdo.

El esfuerzo bien vale una segunda opinión. No sólo para tener ideas claras, sino para usar esa definición en la decisión de votos personales.

Comencemos. Todo parte, creo, de un principio, el objetivo de los gobiernos. ¿Para qué demonios existen?

No veo otra respuesta que la de decir que su razón de ser es la de colaborar a que sus gobernados tengan una mejor vida. Esto da una buena clave parar la definición.

Un buen gobierno es aquel bajo el cual las personas viven con tendencia sólida a mejorar en el futuro. La clave es eso del futuro.

Tener un bienestar de corto plazo arriesgando el plazo largo es negativo. La mira debe estar en los plazos largos, no en el bienestar momentáneo.

En mal gobierno es lo opuesto, uno bajo el cual las personas viven bien sin tendencia sólida a mejorar en el futuro. De nuevo, la idea central es la del futuro.

Un mal gobierno ve el corto plazo y quizá eleve el bienestar de manera momentánea, pero a costa de un futuro con bienestar reducido.

Lo anterior, por simple que sea, deja ver el secreto de lo que define a un buen gobierno: su capacidad para colaborar a tener un futuro mejor en el plazo largo. Un futuro de bases sólidas, incluso a costa de acciones presentes que puedan resultar en sacrificios momentáneos no atractivos para algunos.

Consecuentemente, lo que diferencia a un gobierno malo de un bueno es la visión de futuro de largo plazo que tenga.

Pongo un ejemplo de estos días. Un gobierno que reacciona de inmediato elevando su gasto para reactivar a la economía e incurriendo en el riesgo de crear otra crisis en el futuro, ése es un mal gobierno. Y viceversa.

Otra diferencia entre un gobierno bueno y otro malo, es la opinión que los gobernantes tienen de sus ciudadanos.

Si piensan los gobernantes que sus gobernados con capaces y libres, entonces sentarán bases de confianza razonable en el futuro, para que esos ciudadanos cosechen los frutos de su trabajo en el plazo largo. Este es un buen gobierno.

Un mal gobierno piensa lo contrario. Piensa que sus gobernados son incapaces e inhábiles y que no vale la pena dejarlos libres, por lo que deben ser guiados al estilo paternalista que los proteja de las tonterías que los ciudadanos hacen. Entonces, los gobiernos toman las decisiones que creen que sus ciudadanos equivocarían.

Los dos criterios, para distinguir entre un buen gobierno y otro malo, son claros.

Uno es el pensar de largo plazo, más allá de los años que dura el gobierno en el poder.

El otro es la opinión que los gobernantes tienen de los ciudadanos. Un mal gobierno piensa que los ciudadanos son tontos y viceversa.

Suponga ahora usted que su país tendrá elecciones en un futuro cercano y que los candidatos expresan sus ideas tratando de convencernos de votar por ellos. ¿Cómo poder inferir si su gobierno será malo o bueno?

No es fácil, pero hay un pequeño truco muy útil: olvídese de tratar de encontrar al mejor candidato y concéntrese en determinar cuáles son los peores, los que tendrán gobiernos malos con toda probabilidad.

Deseche a los que basan sus promesas en elevar el gasto de gobierno. Son ellos los peores. Producirán déficits, elevarán impuestos y muy posiblemente causarán crisis futuras, cuando ellos ya no estén en el poder.

Olvídese de los que hacen ofrecimientos de servicios gubernamentales gratuitos. Nada es gratis. Nada.

Deseche a los candidatos que ofrecen hacernos felices y cuidar nuestra vida. Si eso prometen es que creen que somos unos tontos que no podemos esforzarnos por ser felices autónomamente.

No solamente no nos harán felices, sino que nos impondrán la felicidad que ellos creen que debemos tener y no va a coincidir con nuestras ideas.

Las ideas anteriores, sobre lo que es un gobierno malo y uno bueno, han servido para ser menos inocentes y más astutos frente a las promesas de los candidatos en las elecciones que vengan. No seleccionan a los mejores, pero hacen algo mejor, desechan a lo peores y esa es una gran ganancia.

Post Scriptum

Hago la siguiente cita que añade significado al tema de la columna:

Un buen gobierno hace posible a una economía de mercado. Punto. Y un mal gobierno, o un no gobierno, lanza al capitalismo a las rocas, la que es una de las razones por las que billones de personas viven en pobreza terrible alrededor del mundo. Wheelan, C. J. (2002). Naked economics : undressing the dismal science. New York: Norton, p. 51.

El truco de votar desechando primero, que es lo que mejora los resultados de muchas decisiones, también puede ser visto como una Votación en Reversa.

Hay más material en ContraPeso.info: Elecciones. Donde existe un punto central en Lodo Bajo el Mármol.

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